Ferrán Adriá, 35 movimientos y alguna mala nota
- 10/06/2009


Cada día lo de Ferrán Adrià se parece más a uno de sus platos, llenos de espuma, de genio, de diseño y algo (o mucho) humo. Porque después de Comer para pensar, pensar para comer, el libro de Vicente Todolí y Richard Hamilton a mayor gloria de El Bulli y la Cultura, y que fue el resultado de años de banquetes culinarios y charlas sobre arte contemporáneo, mañana la Orquesta de París estrenará Le livre des illusions (El libro de las ilusiones), compuesta por el francés Bruno Mantovani con el fin de traducir en 35 movimientos los 35 platos que el músico degustó en El Bulli.
Lo que, claro está, me hace malpensar en lo que puede ocurrir si el invitado a uno de esos banquetes de medio centenar de miniplatos es un cirujano. ¿Se dejará entonces Adriá realizar medio centenar de operaciones?
Y si es un torero, ¿inventará cincuenta pases gastronómicos en homenaje al cocinero?
Descreído como soy de tantas vanidades, les confieso que los 35 movimientos inspirados en el caviar de caracoles, el merengue de remolacha al yogur, la flor de horchata, las fresas al vinagre de Jerez o las anchoas a la flor de albahaca me parece más indigesto que original, casi una frivolidad propia de diletantes caprichosos.
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