Abrir las puertas del archivo... a la Red
- 11/05/2012


Museos y centros culturales de todo el mundo están comenzando a digitalizar sus
archivos y hacerlos accesibles en Internet, ¿Qué supone el movimiento de los Datos
Abiertos para las instituciones culturales y académicas?
Coincidiendo con la etapa final de la vida de su fundador, durante los últimos dos años y
medio la Fundació Antoni Tàpies de Barcelona se ha volcado en un ambicioso proyecto,
tan laborioso como discreto, que ninguna institución artística española ha realizado
todavía. Es menos espectacular que un cambio de sede o una reforma de sus salas,
y es probable que para una buena parte de sus visitantes pase desapercibido cuando
finalmente salga a la luz este verano. Pero supone un paso tan importante que podemos
decir que es inevitable que, tarde o temprano, el resto de centros y museos le sigan.
Anticipa la que sin duda será una de las funciones esenciales de las instituciones
culturales en el Siglo XXI.
Desde hace dos años y medio la Tàpies está digitalizando metódicamente el legado
que atesora su colección y sus archivos, para que cualquier ciudadano desde cualquier
parte del mundo pueda acceder a él a través de Internet, consultarlo y -dentro de ciertas
condiciones- reutilizarlo. Y esto no quiere decir sólo las obras de arte; también los
documentos que genera cualquier producción artística o preparación de una exposición,
desde los bocetos, las pruebas del catálogo a las hojas de préstamo.

Proceso de digitalización de los archivos de la Fundación Tàpies
No sólo estamos digitalizando fotos de las obras o grabaciones de conferencias, sino
todo el material documental que genera la actividad de la fundación, explica Laurence
Rassell, la directora del centro que ha apostado por esta estrategia. ¿Por qué ir más
allá de la reproducción de obras para incluir toda clase de documentación? Mirar como
se construye el artefacto que es el museo permite entender cómo funciona y cuál puede
ser su futuro. Para acercar a la gente al arte contemporáneo, mostar cómo funciona una
institución permite entenderla, y que los usuarios se apropien de ella.
Acceder a la información producida por las instituciones para que los usuarios se apropien
de ella y puedan generar nuevas cosas a partir de este acceso es una manera de
resumir, en una frase, el principio básico del movimiento por los Datos Abiertos. Es lo
que diferencia al proyecto de la Tàpies de otras iniciativas de digitalización cultural, como
el popular Google Art Project que ha digitalizado las salas de distintos museos de todo
el mundo para recrear a través del navegador web la experiencia de la visita, pero no
permite al usuario acceder realmente a los documentos y menos aún utilizarlos.
Impulsado de manera definitiva por la llegada de la administración Obama a la Casa
Blanca, las iniciativas Open Data quieren liberar y hacer accesible las toneladas
de información que generan las administraciones públicas y organizaciones
gubernamentales. Por un lado, esta información ha sido pagada por el contribuyente, por
lo que es lógico que podamos acceder a ella. Pero además, liberar datos es un estímulo
para facilitar y promover el desarrollo de nuevas iniciativas innovadoras. Si tenemos
acceso de manera gratuita a información detallada y valiosa, es posible que se nos ocurra
hacer cosas con ella que no estaban en la mente del que la generó inicialmente.
Así, en los últimos cuatro años centenares de administraciones de todo el mundo han
lanzado iniciativas y portales Open Data en los que facilitan el acceso y el derecho de
uso de datos de todo tipo: desde información meteorológica a datos demográficos, desde
los horarios e incidencias en las redes de metro y tren a los indicadores de las escuelas
públicas.

Diseño de la ontología de la plataforma Arts combinatòries
Las instituciones culturales no han sido por lo general pioneras en sumarse a iniciativas
de datos abiertos, pero esto debería cambiar radicalmente en los próximos años. La
nueva directiva de Datos Abiertos de la Comisión Europea, que pretende estimular de
manera significativa la liberación de datos por parte de las entidades y organismos de los
países de la UE, incluye como novedad la incorporación a partir de ahora de los museos,
bibliotecas y archivos que preservan el patrimonio cultural como organismos esenciales
dentro de las políticas Open Data.
Una palabra clave para entender el potencial de la liberación de datos en el sector cultural
es interoperabilidad. Si un museo o archivo libera información regularmente, debería
hacerlo en formatos compatibles con los usados por otras instituciones, y descritos con
términos clave estandarizados. De esta manera se hace posible unificar y conectar
todas las bases de conocimiento y construir herramientas tan útiles como Europeana,
un archivo de archivos de la Unión Europea que nos permite navegar y realizar
búsquedas en las colecciones de decenas de instituciones culturales y académicas de
todo el continente. Una búsqueda en Europeana de Antoni Tàpies, por ejemplo, nos
facilita el acceso a 24 documentos distintos (nueve artículos de texto, ocho vídeos y siete
imágenes), pero estos están repartidos en realidad por los archivos digitales de cinco
instituciones distintas.
Hay, por supuesto, diferencias importantes entre liberar tablas con datos de
contaminación y hacer accesible el legado de una institución cultural. La más importante
es la que tiene que ver con la propiedad intelectual. En especial en las instituciones
dedicadas a la contemporaneidad, buena parte de su legado está sometido a las
limitaciones del derecho de autor y no es sencillo ofrecer un derecho de acceso y uso
indiscriminado. La Fundació Antoni Tàpies lo ha solucionado con una herramienta que
permite filtrar los documentos según su accesibilidad legal. Los marcados en verde
permitirán un grado de uso amplio, al encontrarse ya en el dominio público o haberse
publicado bajo licencias libres, mientras que los marcados en rojo permiten un uso más
restringido; en algunos casos habrá que acudir a las salas de la Fundación para poder
tener acceso a las versiones de alta calidad de los documentos.
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