El Incomodador
por
Juan Sardá
Notas breves
- 28/05/2009



1. Basilio Martín Patino, Isabel Coixet y Bigas Luna serán los encargados de dar contenido al pabellón de España en la próxima Exposición Universal. Yo nunca he ido a una Exposición Universal y la verdad es que siempre me ha parecido una cosa muy rara, como algo de otro mundo que misteriosamente permanece en el actual. Supongo que esperan que Coixet dé el toque cool, Luna el castizo y Martín Patino el vanguardista. Es una elección extraña. No digo que mala. Extraña.
2. Danny Boyle y su productor han comprado una casa en Bombay para el niño que interpreta a Samir de pequeño. Ambos volaron a la India con el corazón encogido tras ver por televisión que el joven actor se había quedado sin techo después de que demolieran su casa. Ambos, además, crearon un fondo de medio millón de euros para ayudar a los niños y donaron medio millón de libras para una ONG que trabaja en barrios marginales. Mala conciencia, por una parte y por la otra la presión de la prensa (la prensa amarilla británica es brutal). No sé si voy a parecer una mala persona por decir esto, pero creo que Boyle y su productor no tienen ninguna obligación de regalar nada a unos niños que ya cobraron aunque, por supuesto, no me parece mal en absoluto que lo hagan. En cualquier caso, creo que ya han hecho mucho por difundir la miseria de Bombay con su película. Pedirles que le arreglen la vida a nadie, hacerles responsables como algunos pretenden de la suerte de esos niños es excesivo, y falsamente moral.
3. El periódico La Razón publica un artículo sobre el éxito de Fuga de cerebros. El artículo está escrito con una cierta mala idea (el periodista constantemente se asombra del éxito de una película ¡española! y rebaja la recaudación de Mentiras y gordas de cinco millones a dos). En fin, los productores hablan y dicen que no trataban de hacer arte sino puro entretenimiento. Desde luego, Fuga de cerebros no es una película artística, ni profunda ni intelectual, pero está bien hecha, crea industria y cumple sus propios objetivos. Ojalá pudiera decirse lo mismo de todas las películas españolas (o de la mitad).
4. El pais publica un artículo en el que Rocío García explica que Hollywood está recaudando más taquilla en Estados Unidos que el año pasado. La crisis, al parecer, no se está notando nada en los estudios de cine. Ya expliqué una vez que las crisis son buenas para el cine, es un entertenimiento mucho más barato que una cena, un fin de semana en Londres o un coche nuevo. Hace poco también mencioné que el último Observatorio Audiovisual Europeo detectaba un aumento de la asistencia a las salas en toda Europa. En toda menos España, donde se ve más cine que nunca y no se paga un duro.
Mundo conspiranoico
- 27/05/2009



1. Me pregunto por qué a la gente le gustan tanto a las conspiraciones. El otro día, hablando con Jesús Palacios, que es un sabio, me dijo que lo que pasa es que nos resulta muy difícil asumir que, a veces, las cosas pasan porque sí y, lo que es peor, hasta puede que tengamos cierta responsabilidad personal en ello. O sea, que si a tu hermano le cae un trozo de balcón caminando por la calle y lo mata es mucho mejor pensar que hay una trama oculta que asesina a los mejores de la sociedad que que la vida al fin y al cabo tiene poco sentido (o que como ciudadanos siempre nos ha importado un bledo nuestra ciudad). Dicho esto, se estrena ángeles y demonios en la que el temible Opus (por cierto, el primer beneficiado por el escándalo, sus afiliados han subido en Estados Unidos) intenta destruir el Vaticano. Al Opus lo llaman Iluminati y es uno de esos entes que mueven el mundo desde un ignominioso segundo plano. En La sombra del poder, de la que hablé hace poco y es la mejor de esta lista con diferencia, también hay fuerzas malignas que operan en el anonimato para regir nuestros destinos. En The International, una película tontísima que tuve la mala suerte de ver la semana pasada, son los bancos quienes se dedican a ganar dinero a espuertas con el tráfico de armas sin que nadie se entere.
Ahora, me llega un correo según el que habrá una adaptación multimillonaria del famoso libro El club Bildeberg. El tal club, compuesto por millonarios, líderes de opinión, políticos y demás malvados, gobierna todo lo que sucede con puño de hierro convirtiendo a las democracias en meros peleles. Seguro que la película funciona y es un gran éxito. Pero déjenme decirles una cosa, siempre he pensado que el conocimiento está allí para quien lo quiere y sabe buscarlo, que esta vida es demasiado complicada para que dos personas (o doscientas) lo manejen a su gusto y que creer en conspiraciones es, sencillamente, una coartada para ocultar la propia ignorancia.
2. Que no me gusten las conspiraciones no significa que sea idiota. El poder muchas veces apesta y, precisamente, la primera función del arte y el periodismo es ponerle barreras bien sea desenmascarándolo como haciéndonos más sabios para que sea más difícil engañarnos. Hace un par de semanas se entregaban los premios Donatello (los Goya italianos) sin que nadie en España les hiciera ni caso, lo cual es extraño porque el cine transalpino está viviendo un momento de esplendor. Y en esos premios ganaron dos películas vibrantes que desentrañan, con rigor y sin fantasías oscurantistas, las verdaderas cloacas del poder. Son, por una parte, Il Divo, el contundente y necesario retrato sobre Andreotti de Paolo Sorrentino. Por la otra, Gomorra. Se ha hablado mucho sobre ambas pero son un ejemplo claro, clarísimo, de cómo se puede combinar una actitud perspicaz y nada ingenua sin caer en tramas absurdas.
Por cierto, me pregunto por qué sucede con tanta frecuencia que de repente en determinados países surgen de golpe muchos talentos. Pasó en Alemania tras el éxito de El hundimiento, ha sucedido en Rumanía y ahora le toca a Italia, Israel y pronto a Turquía. Dos teorías. Una me la sugirió un distribuidor: porque cuando una película de un país triunfa todos nos fijamos en el resto de su producción y se rescatan sus joyas ocultas. La segunda me la dijo un director, porque el éxito de uno anima a los demás a hacerlo mejor. Más bien creo que es una mezcla. ¿O será que en esto del cine sí hay fuerzas ocultas?
Banderas for president
- 22/05/2009



1. Antonio Banderas es uno de los famosos más simpáticos que conozco. Tiene buena fama y se la merece. A pesar de ser el más rico, popular y taquillero actor de España (eso sí, Javier Bardem le gana en prestigio, no se puede tener todo), Antonio ejerce de andaluz simpático y aunque se le nota un poco que no es cien por cien espontáneo, se agradece el esfuerzo. Antonio, sin embargo, ha hecho unas películas realmente malas en Hollywood. Bordertown, con Jennifer Lopez, sobre los feminicidios de Ciudad Juárez es una calamidad de tamaño descomunal; Déjate llevar es una película de serie B cutre a más no poder y su comedia romántica con Meg Ryan recauchatada, Mi novio es un ladrón, da vergüenza ajena. Sí, amigos, y he tenido la mala suerte de haberlas visto (aunque ninguna entera). Me cuenta todo el mundo que su último estreno, The Code, sigue en la misma línea. Y ahora, que parecía que Banderas podría volver a ser el rey del mambo, resulta que la Fundación Dalí paraliza el proyecto sobre el pintor. Ya es mala pata. Yo soy un defensor acérrimo de los derechos de autor y todo eso del copyleft y la propiedad colectiva me repele, pero lo que no es justo ni está bien es que los legatarios impidan que se retrate al personaje tal como era. Si a los de Figueras no les gusta que la película cuente que Dalí firmara obra sin mirar pasto de chacales y de su propia codicia, ¿qué pasa? ¿que la única posible sobre Dalí tiene que retratarlo como un viejecito tipo Heidi? Desde luego, el mundo de la propiedad intelectual es de un espinoso que asusta.
2. Sigo con espuma en la boca (por la envidia) los fastos del Festival de Cannes, en el que sólo he estado una vez y casi de pasada. Haneke, Von Trier, Tarantino, Almodóvar o Coixet están allí y de paso casi todos los colaboradores de cine de El Cultural: Carlos Reviriego, Luis Martínez, Carlos Heredero y Alejandro Calvo pasean ahora mismo por la Croisette o están en una sala oscura viendo lo mejor del cine mundial. Poco puedo añadir yo a las estupendas crónicas que Reviriego escribe desde allí salvo hablar de eso, de las crónicas. Y me asombra y me produce mucha felicidad que sean los desconocidos quienes estén triunfando más, Reviriego destaca a Brillante Mendoza, Bellochio o Jacques Audiard. A mí, lo de Audiard no me sorprende en absoluto. Su película De latir mi corazón se ha parado me parece de lo mejor del cine mundial de la última década, tal cual. Audiard, de quien también conozco la maravillosa Sobre mis labios, es un director visionario que fue de los primeros en intuir que la influencia del cine de terror y el thriller iba a ser decisiva en el futuro del cine. En ambos títulos el francés crea una atmósfera densa y opresiva que hoy es la marca de fábrica del cine más vanguardista y mejor, del Batman de Nolan pasando por 4 meses, 3 semanas, 2 días o los Pozos de Ambición de Paul Thomas Anderson. En cualquier caso, esa pujanza de nombres menos consolidados es una excelente noticia que demuestra que el cine sigue vivo a pesar de esos agoreros que profetizan su fin (¿alguien se acuerda de cuándo se puso de moda anunciar la muerte de la novela? Hay que ver lo pesados que se pusieron algunos, espero que no lleguemos a semejante punto).
3. Y un pequeño apunte sobre la prácticamente segura presidencia de Álex de la Iglesia en la Academia, me parece una noticia excelente. En el Festival de Málaga, donde le traté mucho, fui testigo de su inmensa popularidad. La gente de la calle le quiere y eso es lo que necesita el cine español ahora: mucho amor (bueno, y un poco de dinerete no vendría mal).
Cosas de periodistas
- 19/05/2009



1. Pedro Almodóvar, de profesión sus shows en ruedas de prensa, es un especialista en generar titulares aunque tengan cierta trampa. Su proyecto sobre la Guerra Civil a partir de la conmovedora historia del anarquista adolescente Marcos Ana es más viejo que el TBO. El director lleva como mínimo dos años anunciando (con cierta timidez, pero anunciando) que rodará una película partiendo de una base incontestable para ambas partes: la Guerra Civil fue una tragedia mayúscula, un despropósito que arruinó vidas de forma trágicamente absurda. Hay otra película de Almodóvar que lleva muchos años anunciando, La piel que habito, un guión que al parecer ya tiene escrito (junto a Gonzalo Suárez) desde hace tiempo y que podría ser ese misterioso proyecto que ha anunciado en Cannes sin querer dar más detalles. Basada en la novela Tarántula (que anunció hace quizá ¡quince años! que adaptaría) trata sobre un hombre que para vengarse de la violación de su hija rapta al agresor y lo obliga a practicar una operación de cambio de sexo para que sufra la misma humillación que su hija. Desde luego, tiene la cota de surrealismo delirante que tanto gusta al cineasta.
Respecto a su participación en Cannes, dicen las malas lenguas que Almodóvar se ha presentado al Festival en contra de la opinión del productor (su hermano Agustín) y la propia Penélope Cruz. Ansioso por un reconocimiento internacional que no le ha llegado del todo en España con Los Abrazos rotos, el director se juega mucho con la acogida en el certamen (por cierto, me comenta Luis Martínez desde la Costa Azul que la película ha sido recibida de forma cálida y positiva, sin entusiasmo, pero con notable, o sea, que aún tendría razón Almodóvar). Siempre nos quedará Francia.
2. La sombra del poder es una película que ha encantado a todos los periodistas. Normal. Me imagino que a todos los abogados del mundo les vuelve locos Veredicto final y a todos los policías les flipa Serpico. La sombra del poder, dirigida por Kevin McDonald y con Russell Crowe como estrella es un homenaje al periodismo en su sentido más puro y estricto. Trata sobre un reportero a la vieja usanza (Crowe, ligeramente sobreactuado) al que se le plantea el clásico dilema entre la amistad y la profesión, que opta por esto último y lucha contra los elementos para descubrir la verdad caiga quien caiga. Es una buena película, un eficaz aparato de entretenimiento que además reflexiona, y bien, sobre asuntos de gran actualidad como la privatización de la guerra, la corrupción de las altas esferas y, por supuesto, el estado de agonía que vive una profesión bombardeada por el auge de internet, la cultura del gratis total y el dominio del audiovisual.
A mí los periódicos me gustan (no sólo me gustan, siento una verdadera incapacidad de vivir sin ellos) y aunque toda la vida he defendido que llorar por lo que se marchó es de tontos siento una angustia cósmica ante la posible desaparición del papel. El domingo, Pedro J. basaba su artículo en la visión de La sombra del poder y hacía una defendida defensa de las virtudes del periodismo como instrumento de resistencia al poder que todo lo quiere y todo lo destroza (características intrínsecas a cualquier poder del tipo que sea). Es imposible que ni yo ni ningún periodista no suscriba sus palabras quizá con un ay en el corazón y cruzando los dedos para que no se equivoque en su pronóstico más o menos optimista.
El periodismo de cine, en principio, puede parecer mucho menos excitante que el periodismo político o judicial. De hecho, sólo recuerdo una película protagonizada por un crítico de cine (quizá hay más) Sueños de un seductor (1972) y su estrella, Woody Allen, no era, desde luego, un excitante aventurero dispuesto a todo con tal de llegar a la verdad. Sin embargo, el periodismo cinematográfico se enfrenta a problemas muy parecidos (o iguales) a los que acosan al resto de especialidades.
En primer lugar, el auge de Internet, que en principio es bueno, ha dado lugar a una tremenda proliferación de blogs en los que todo el mundo opina. Ya sé que lo políticamente correcto es decir que todas las opiniones valen lo mismo, etcétera, pero no. Es importante distinguir el grano de la paja, la crítica cinematográfica tiene un sentido (otra cosa es que siempre lo parezca) y aunque humanamente la opinión de mi tía de Murcia tenga el mismo valor que la de un sesudo especialista, la realidad es que la cultura necesita una jerarquización y un análisis y eso debe seguir siendo labor de profesionales.
Me referí hace tiempo al asunto del exceso de poder de las distribuidoras y su capacidad para regular el acceso a los astros. Es otro problema. Como también lo es que todos (y digo bien, todos) los periodistas de cine de este país (y me imagino que del resto) con los años van haciéndose amigos aquí y allá en la parte creativa y que es muy duro sentarse a escribir que la película del tío con el que estuviste tomando copas la semana pasada es una porquería. Que nadie dude que las críticas del cine español son más generosas que las de cine extranjero.
Finalmente, me fastidia la preponderancia de lo audiovisual (lo cual, en mi calidad de periodista cinematográfico podría parecer una contradicción) y creo, muy firmemente, que para profundizar en la realidad no hay nada como la palabra escrita. Es necesario que siga habiendo periódicos y revistas, que se sigan escribiendo artículos, que siga habiendo discrepancias y malos rollos, broncas entre los críticos y análisis sesudos e incluso aburridos. Y es necesario porque las entrevistas promocionales de las televisiones (de cinco minutos con el agente del famoso en cuestión al lado) son eso, meramente promocionales. Asustado estoy, porque ya estamos en un nivel terrible de educación y si esto se va a la porra estaremos peor. Mucho peor.
Cuestión de ligereza
- 13/05/2009



1. Será por los calores o la casualidad, sigo consumiendo comedias como un loco. Como Vacaciones de Ferragosto (estreno 22 de mayo), de Gianni Di Gregorio. Ha sido un éxito absoluto en Italia, ganó un premio en el Festival de Venecia y es una de las sorpresas del cine europeo reciente. Di Gregorio, desconocido para todo el mundo en España, ha sido también el guionista de Gomorra, la exitosa película de Matteo Garrone (que en Ferragosto ejerce como productor). Gomorra y Ferragosto se parecen, a primera vista, como un huevo a una castaña. La primera es una crónica seca y desalmada sobre la camorra napolitana. Ferragosto es la crónica de un soltero impenitente de cincuentaitantos que sigue viviendo con su madre y que termina por convivir con cuatro viejas en su apartamento romano. Es una película ligera, simpática, que evita caer en el tópico del viejecito entrañable y que ha triunfado con un reparto cuya edad media es de 70 años. Después de Gran Torino o Cerezos en flor, da la impresión de que el cine comienza a fijarse en la tercera edad con una mirada nueva. Y es de celebrar que el cine italiano siga produciendo éxitos (súmese Il Divo o Caos Calmo) mientras su presidente se dedica a colocar a misses absurdas como candidatas al parlamento europeo.
2. Se publican los datos del Observatorio Europeo de cine. Vaya, qué sorpresa, en España, como con la cifra de parados, estamos peor que nadie. Resulta que la cuota de pantalla media en el continente de producto nacional es del 28% (un 45% en Francia) y nosotros apenas alcanzamos la mitad. Que mientras en nuestros países vecinos la asistencia a las salas sube casi un 2% en el nuestro baja un 8. Las cifras son tan delirantes que hablan por sí solas. ¿Será capaz Ángeles González-Sinde y su escudero Guardans de hacer algo? Lo siento, pero lo dudo.
3. Estoy terminando de leer 2666 de Bolaño. Se suceden los rumores sobre su adaptación cinematográfica. La verdad, no se me ocurre cómo se pueden condensar más de mil páginas (y densas) en una película y eso que Álex Rigola lo consiguió con excelentes resultados en su premiada adaptación teatral. Sin duda, la mejor opción sería hacer una miniserie. Desde luego, hay material de sobra para varias horas de ficción de calidad televisiva. De mucha calidad. Mientras en Estados Unidos han logrado convertir ese medio en un sinónimo de excelencia, en España nos movemos en parámetros lamentables. Y no se trata sólo de que no haya profesionales es mucho peor, no hay público. Ahora, el Gobierno quiere desviar parte de lo que los canales por ley se tienen que gastar en cine autóctono a series de televisión. Sobre el papel es buena idea. Pero nadie rodará 2666. No, harán una nueva versión de Matrimoniadas. Siento sonar tan duro, pero es para echarse a llorar.
Los vampiros suecos
- 08/05/2009



1. Anda todo el mundo muy excitado con Déjame entrar, película en cartel protagonizada por una adolescente vampiro y su mejor amigo, el rarito de la clase. Algún crítico (un tanto despistado) incluso ha llegado a considerarla como la mejor del año. En cualquier caso, nadie se ha salido del guión y ha sido tachada como la revelación de la temporada en todos los titulares. Con éstas, fui al cine a ver la película esperando salir al borde del llanto compulsivo. Y no. Déjame entrar es una película realizada con muchísima inteligencia, muy bien rodada y con algunas escenas excelentes, sobre todo la secuencia final en la piscina. El director, un tal Thomas Alfredson, capta con sensibilidad esa extraña relación con lo perverso y lo siniestro que se establece durante la infancia, esa época en la que la muerte cobra una dimensión enfermiza y próxima. Sin embargo, hay algo que chirría en Déjame entrar. Por una parte, el propio director ha confesado que el género de terror y de vampiros le importa un pimiento. Y se nota. Sucede también en el primer Batman de Cristopher Nolan y es que el autor se siente tan por encima del género que todo el rato parece estar justificando su trabajo haciendo todo menos lo que se supone que se espera en una película de esas características. Resumiendo, Déjame entrar peca de cierta pedantería. Y segundo, ese aire misterioso y turbulento de Déjame entrar, esa planificación hipercuidada y preciosista recuerda, a ratos, a uno de esos editoriales de moda de la revista Dazed and Confused en los que los chicos parecen chicas y al revés.
2. Toparse con una buena comedia produce el mismo efecto a cuando uno llega a una ciudad desconocida de madrugada muerto de hambre y no sólo encuentra un restaurante abierto sino que encima le dan bien de comer. Es un pequeño milagro. Por eso, creo que todo el mundo debería correr al videoclub para alquilarse El arte de estrangular (en el original Art School Confidential) una sensacional película que se estrenó directamente en DVD sin que eso tenga mucho sentido. En el filme vuelve a reunirse el equipo de Ghost World, Terry Zwigoff en la dirección y el emérito autor de cómics Daniel Clowes en la escritura. La película trata sobre las andanzas de un joven recién llegado a una universidad de arte en Nueva York y, desde el principio, se presenta como una hilarante parodia del mundo bohemio y sensible de unos chavales ansiosos por convertirse en los nuevos Cy Twombly. Con unos diálogos fantásticos atentos al mínimo detalle (en la película todo está cuidado, desde el póster que cuelga en una recóndita esquina de una habitación hasta los cordones de los zapatos) y unas interpretaciones suculentas a cargo de Max Minghella (protagonista masculino de la Agora de Amenábar) y John Malkovick, Art School Confidential es una de las mejores comedias recientes. Cualquiera que conozca (o no) el mundo culturetas se partirá de risa. Un solo pero. Recuerdo que cuando era pequeño las fotos podían revelarse en brillo o mate. Zwigoff ha rodado en brillo. Y era mate.
3. ¿Alguien hace caso a los críticos? El director de marketing de una distribuidora me dijo que la importancia de los críticos de cine era sólo negativa. O sea, si escribían mal sobre una película podían fastidiarla, pero si hablaban bien nadie les hacía ni caso. Es una teoría. En cualquier caso, el fracaso en taquilla de 25 kilates parece darle la razón. Todos los periódicos de este país se dedicaron a elogiarla, empezando por El Cultural donde yo mismo escribí que sería una pena que 25 kilates cayera en el mismo abismo de tantas películas españolas. Pues ha caído. Es un filme preciso, bien hecho e incluso muy divertido y nadie le ha hecho ni caso. A veces todo esto es desesperante.
Cosas de yanquis
- 06/05/2009



1. En la lista que acaba de publicar Time sobre las 100 personas más influyentes del mundo no está, of course, Zapatero ni su Alianza pero sí Penélope Cruz. Ben Kingsley, con el que rodó Elegy (película, por cierto, que vi la semana pasada y me dejó impresionado, es fantástica), escribe que la actriz está llena de gracia y bla, bla, bla. Me pregunto, y muy seriamente, por qué demonios les gusta TANTO Pe a los americanos. Hollywood está lleno de actrices talentosísimas que no tienen un Oscar y ella, a sus 35 añitos, ya luce uno. Y ahora, toma ya, entre las 100 personas más influyentes del mundo junto a Obama, Carlos Slim o Angela Merkel. He dicho decenas de veces que soy fan de la Cruz, pero la verdad, tanto bombo me sorprende un poco.
2. En la misma lista, Bono escribe el texto de George Clooney. En realidad, Bono lo que hace es defenderse a sí mismo. Empieza reconociendo que es una paradoja que se reúnan ricos con súper ricos para fomentar la paz en Darfur, por citar la causa preferida de Clooney. Pero, dice Bono, así es la vida y Clooney realmente se preocupa por ello. Para Bono lo esencial del asunto es que Clooney ha aprendido a manejar los recursos de la sociedad de masas actual para manipular a la prensa y conseguir que hable de los asuntos de su propia agenda. Dice Bono: el actor ha conseguido que cuando se hable de él se hable de otra cosa que no sea... él. Yo he criticado muchas veces la histeria de los actores por meterse en política (hay un artículo de Mario Vargas Llosa llamado Los cómicos genial y contundente que es el reverso del de Bono) y, sin embargo, me sorprendí a mí mismo dándole la razón al cantante de U2. Después me di cuenta de que, sencillamente, Clooney me cae bien. Todos tenemos nuestras debilidades. (Por cierto, en la misma línea, Leonardo Di Caprio escribe sobre un militante ecologista y Angelina Jolie sobre una agitadora de derechos humanos de Camboya).
3. Por lo visto, Estados Unidos ha vuelto a incluir a España en su lista negra de países piratas. En esta ocasión, el tono sube una octava y, al parecer podrían emprenderse acciones mayores (vetos comerciales etc). Teniendo en cuenta que en este país Obama cae mejor que nadie y que el Gobierno actual está como loco por convertirse en su mejor amigo,puede que esta vez el aviso se escuche en serio. Dice el informe: El Gobierno español ha hecho un esfuerzo mínimo para cambiar la extendida y errónea percepción que existe en España de que compartir archivos por sistemas p2p es legal. Mínimo es poco, no ha hecho nada. O al revés. El otró día me llamó una simpática comercial de una compañía especialmente mimada por nuestro Gobierno proponiéndome que aumente mi ancho de banda. Le dijo que no se me ocurría el motivo y encantada de la vida me contestó: "Ya verás lo rápido que te bajas así las películas". De piedra me quedé.