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La evolución del homo Barceló

CaixaForum Madrid repasa la trayectoria del artista en una muestra que permite al espectador acercarse a su experiencia creativa

  • ( 09/02/2010 )
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ELCULTURAL.es
La escultura monumental Gran Elefant dret, una de las últimas obras de Miquel Barceló, es la encargada de dar la bienvenida en la plaza pública de acceso a CaixaForum Madrid a los visitantes de la muestra Miquel Barceló. 1983-2009. La solitude organisative. Una exposición que pretende acercar al público la experiencia creativa "misteriosa, diversa y provocadora" del artista mallorquín. Obra Social La Caixa invita a vivir la obra de Barceló a través de 180 piezas distribuidas en un recorrido por sus objetos experimentales e incluso privados, colocados junto a obras clave, sobre todo pinturas, así como cerámicas y esculturas, gouaches, acuarelas, dibujos, carteles, libros y cuadernos de viaje. Todo, para subrayar el ritmo y la variedad de su trayectoria así como su relación con la naturaleza y la materia y su uso en su trabajo; su evolución en la representación del mundo animal y el humano; y sus viajes, físicos y mentales, desde París hasta Mali.

La muestra, comisariada por Catherine Lampert, ha contado con la participación directa del artista en la selección de las obras, que además ha prestado algunas telas de su propia colección, lo que permite transformar la exposición en un auténtico acontecimiento. La muestra, que se podrá ver en Madrid hasta el 13 de junio viajará en julio a CaixaForum Barcelona.

La solitude organisative El subtítulo de la exposición, La solitude organisative, remite al nombre de un cuadro reciente del artista mallorquín: el retrato de un gorila de aspecto serio sentado en un rincón. La obra, que fue expuesta en la Bienal de Venecia de 2009, en la que Miquel Barceló fue escogido para representar a España, se pintó en uno de los lienzos manchados que en su día habían cubierto el suelo de la plataforma utilizada en Ginebra para su encargo en la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones del Palacio de las Naciones Unidas, y que se recuperaron como nuevo soporte.

Así, La solitude organisative es una suerte de autorretrato que tal vez expresa la manera en que Barceló ha sobrellevado el peso y el privilegio de acarrear una gran reputación, situándose en un presente muy privado y aventurándose en contadas ocasiones fuera de su mundo interior para dedicarse a proyectos para la esfera pública. El artista ha bromeado diciendo que en sus primeros años acometía como un cuadrúpedo lienzos extendidos en el suelo, mientras que ahora tanto los lienzos como él mismo están erguidos, cara a cara, asemejando un proceso evolutivo.



Miquel Barceló: La solitude organisative

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