El artista francés reflexiona en su instalación La estación de la fiestas, expuesta en el Palacio de Cristal, sobre los hitos cronológicos de la naturaleza
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| Publicado el 18/03/2010
Alberto Ojeda
Estos días se ha podido ver a un hombre vestido con un mono azul trabajando dentro del Palacio de Cristal del parque del Retiro madrileño. Entre azadas, palas y otros aperos campestres, confeccionaba un jardín en el interior del emblemático edificio del Retiro. Una imagen extraña, que a muchos curiosos dejaba desconcertados. Pues bien, el hombre en cuestión no era otro que el artista francés Pierre Huyghe (París, 1962) y estaba preparando La estación de las fiestas, una instalación encargada por el Reina Sofía, que habitualmente utiliza el palacio para los proyectos artísticos que mejor se adaptan a tan peculiar espacio.
Huygue ha creado un cerco en forma de circunferencia en pleno centro. En este redondel perfecto ha plantado todo tipo de plantas, de los lugares más dispares del mundo. El jardín aparece dividido en cuatro segmentos, que vienen a representar las distintas estaciones del año. Y las plantas repartidas en cada uno de ellos son las que se utilizan en países diversos para celebrar festividades tradicionales. Así, se pueden encontrar las típicas rosas sanvalentinianas, o los tréboles eminentemente irlandeses, asociados al día de San Patricio, o las calabazas de Halloween, o los abetos navideños...
El microjardín de Huyghe tiene pues una vocación globalizadora, la intención de aunar en un espacio mínimo fenómenos celebratorios que acontecen por todo el planeta. "En cierto modo aquí queda reflejado la diversidad social de nuestro mundo. Los jardines también son un elemento que dice mucho de un determinado colectivo humano, basta comprobar la diferente concepción de ellos que existe entre Francia e Inglaterra", explica Huygue, durante una descanso en sus tareas como jardinero.
El artista también ha querido devolver al Palacio de Cristal su sentido originario, cuando se inauguró en 1887 con una exposición sobre la flora filipina, por entonces una de las colonias principales de España. Huyghe vuelve a hacer del edificio el invernáculo que en su día fue. Sólo que ahora la vegetación exhibida trasciende fronteras, no se queda circunscrita a un solo país, sino que abarca el orbe completo.