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Lunes, 28 de julio de 2014
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Buenos días  

Ignasi Aballí

"Las rutinas son una manera consciente del paso del tiempo, de intentar entenderlo"

Inaugura la exposición 'This is not the End' en el museo Artium de Vitoria.


BEA ESPEJO | 05/05/2012 


Ignasi Aballí

Dice que no va a desprenderse de su nueva barba hasta que esté totalmente recuperado del accidente de moto que hace unos meses sufrió en su ciudad natal, Barcelona. Se la dejó crecer desde ese día y ya alcanza 1 cm, bromea. Es una de las huellas visibles del atropello. También un brazo y una pierna maltrechos, que lentamente van recuperando la movilidad. "Desde el accidente casi no he podido ir a trabajar al estudio porque un tramo de escaleras me lo pone muy difícil. Trabajo en casa con muchas limitaciones, de hecho sólo puedo trabajar con el ordenador y con los periódicos. No puedo hacer viajes largos, pero todos los compromisos que tenía previstos se han ido realizando, con la ayuda de otras personas, las galerías, etc. He recibido muchas muestras de apoyo y eso ha sido una gran ayuda para mejorar más rápido, ¡gracias a todos!", explica. Ignasi Aballí (1958) todavía no sabe si el material que está recopilando de las huellas de este desgraciado suceso le llevará a algún trabajo futuro; si la paciencia que ahora debe mantener generará nuevas reflexiones sobre el paso del tiempo; o si la inmovilidad le incitará una mirada indiscreta por la ventana más cercana, 0-24 h, para analizar todo lo secundario, lo aparentemente banal, lo que parece improductivo. Si todo lo ocurrido le llevará a una nueva representación de la realidad. A una nueva lectura entre líneas. Por lo pronto, lo hacemos en This is not the End, la exposición comisariada por François Piron que acoge Artium, en Vitoria. También en Prólogo, la muestra que inauguró el pasado 16 de abril en Proyecto Paralelo, el nuevo espacio gestionado por La Caja Negra ubicado en México. Los dobles mensajes están claros: esto es sólo el principio.

PREGUNTA.- Imagino que el accidente ha modificado muchas de sus rutinas. ¿En qué punto son una de sus herramientas de trabajo?
RESPUESTA.- En mi actividad hay una serie de rutinas que responden a un método previamente autoimpuesto, que no terminan hasta que se han cumplido totalmente. Las rutinas son una manera de ser conscientes del paso del tiempo, de intentar controlarlo y entenderlo.

P.- Una de ellas, la lectura del periódico, le llevó en 1997 a iniciar los Listados , una serie en la que ha trabajado durante más de una década y que recopiló en una publicación, editada por Belleza Infinita el año pasado. ¿Supone eso un punto y aparte de estas obras?
R.- De algún modo cierra un período en relación a este proyecto. Sigo recortando palabras y otras partes del periódico pero con otro sentido. El periódico es una representación de la realidad que utilizo recolectando algunas de sus partes para proponer una nueva representación, clasificando y recomponiendo la información. Actualmente trabajo en Mapas del Mundo, en los que reúno todos los nombres de países que aparecen en el periódico durante un año, ordenados alfabéticamente. Se trata de construir un mapa a partir de la representación mediática de los países y no a partir de las fronteras políticas. Por ahora he hecho los de 2009, 2010 y estoy terminando el de 2011.

P.- El lenguaje es un elemento fundamental en casi toda su obra. ¿Qué le interesa de su presencia? ¿Y de su ausencia?
R.- Me interesa explorar la relación entre imágenes y textos y cómo éstos se complementan, o cómo intercambiar unos por otros. De hecho se trata de intervenir en la relación entre significado y significante para alterarla.

P.- La literatura está presente en Índex (páginas) y Prólogo/Epílogo, ambas de 2012. ¿Qué engloba esta biblioteca imaginaria?
R.- Prólogo/Epílogo se compone de dos páginas de dos libros diferentes. Son una metáfora de algo que empieza y acaba, una especie de paréntesis que abarca una totalidad, ya sea un libro, una exposición, una película o cualquier otra cosa. La serie de los Índices constituye, también metafóricamente, la idea del conocimiento global, una especie de gran biblioteca en la que sólo vemos las páginas de los libros que tienen escrita la palabra Índice. Detrás de esa página empezaba un índice sobre un tema concreto que cada uno de los libros desarrollaba, pero ya no sabemos cuál. Otra vez la ausencia permite que sea el espectador el que complete esos índices con sus conocimientos y su elección.

P.- En sus nuevos vídeos utiliza sólo texto como imagen visual. Uno de ellos, This is not the End, da título a la exposición. ¿Por qué esa pulsión negativa?
R.- Consiste en negar un elemento tan característico del cine como es el The End al final de la película. Lo que propongo es tomar ese elemento cinematográfico subvertido y alargarlo hasta que él mismo se convierta en una nueva película. Como subtítulos aparecen frases que refuerzan o amplían el sentido de la frase que constituye la película. Utilizo los subtítulos como otro elemento propio del cine, que me permite plantear las ideas de traducción e interpretación de lo que vemos como espectadores. Muchas veces no explican lo que realmente se dice en la película, o lo explican de otra manera. Para mí eso abre un gran campo de posibilidades, porque plantea el conflicto entre imagen y texto y cómo el lenguaje se relaciona con la imagen. Esta película tiene mucha relación con otra que realicé hace varios años, Próxima aparición. En ambas se crea una expectativa que al final queda frustrada. Como tantas veces, lo que se prometía no se cumple.

R.- El lenguaje siempre ha sido también una manera de hablar de pintura, incluso de pintar. Tras la palabra Niebla vemos un estudio del color de lo que está ahí pero no vemos. ¿Hay ahí color?
R.- La relación imagen/texto es una constante en todo mi trabajo y en obras anteriores exploré la relación entre el lenguaje y la pintura a partir del nombre de los colores y su relación con algunos aspectos de la realidad. En la serie de fotografías de paisajes con niebla, aproveché este fenómeno natural, que nos impide ver lo que tenemos alrededor para reducir la imagen a un color, a la ausencia de toda referencia a lo real.

P.- En las fotografías Leer entre líneas de nuevo vemos pero sin ver del todo...
R.- En este caso tomé de forma literal la frase leer entre líneas, que normalmente significa que en la comprensión e interpretación de todo texto hay que ir más allá del propio texto, para representar el espacio en blanco que hay entre dos líneas de diferentes textos. Estos se pueden acabar leyendo, pero con dificultad, después de intentarlo durante un rato, porque las frases están cortadas y lo que vemos principalmente es un espacio vacío. Es algo parecido a fotografiar un paisaje cuando está totalmente cubierto por la niebla.

P.- También el paisaje se esconde en Medir el aire (2011), una sucesión de fotografías del cielo en distintos lugares y momentos sobre las que se han sobrepuesto una serie de parámetros que hacen referencia a distintos sistemas de medición del color. ¿Es el color un paisaje?
R.- El aire es transparente e invisible, pero visto con distancia, la acumulación de oxígeno lo convierte en azul. Este color varía según el lugar, la hora del día, la estación del año o la nubosidad. Estos cambios alteran la medición de cada uno de estos cielos, que procuré que fueran lo más monocromáticos posible, un rectángulo de color. Esta obra propone una aproximación objetiva y científica al paisaje, como contraposición a la aproximación subjetiva y romántica del paisaje tradicional.

P.- No lo vemos, pero el cielo está presente metafóricamente en Film Projector. Arrójenos un poco de luz sobre este trabajo...
R.- En este vídeo he filmado la luz que sale de un proyector de cine cuando este proyecta una película. Tiene la duración de la película proyectada, 90 minutos. Mi idea era interponer una cámara entre el proyector y la pantalla y volver a meter la película en un celuloide en vez de dejar que se proyectara normalmente sobre la pantalla, en una especie de acto de canibalismo o de loop que convierte el celuloide en un nuevo celuloide. Está grabada en 16 mm porque me interesaba tener la película materialmente, guardar las bobinas de la filmación, ya que la proyecté en 35 mm. La película que elegí para grabar su luz fue Man on Wire (2008), un documental sobre la historia del funambulista Philippe Petit, que en 1974 se paseó entre la Torres Gemelas de Nueva York caminando sobre una cuerda. Me pareció interesante el paralelismo entre su acción y cómo trabajamos muchos artistas, a menudo esperando mucho tiempo para poder realizar un proyecto que no tiene un sentido productivo o útil muy claro, planteándonos propuestas que en principio parecen inviables, pero que con la insistencia y la pasión se pueden llegar a realizar. También me interesó el paralelismo entre la figura de Petit suspendida en el vacío entre las dos Torres y la posición de la cámara para filmar mi película, "suspendida" entre la proyección y la pantalla.




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