publicidad
El Cultural
Viernes, 18 de abril de 2014
El Cultural
  Búsqueda avanzada
Buenos días  

Juan Mayorga

"Todos, antes que por las críticas, estamos amenazados por los halagos"

El autor teatral ha presentado en Madrid su nueva pieza, 'Si supiera cantar, me salvaría. El crítico'


MARTA CABALLERO | 07/09/2012 


Juan Mayorga. Foto: Begoña Rivas

Mayorga habla deprisa y con hondura siempre, nada de lo que dice es en vano y nada está exento de contenido y orden. Parece que vaya a perderse y luego siempre vuelve, en círculos perfectos, a lo que quería exponer. Filósofo, matemático y uno de los mejores dramaturgos de nuestro país, el escritor, Premio Valle Inclán de Teatro, estrena en Santa Cruz de Tenerife el próximo día 21 su nueva pieza, Si supiera cantar, me salvaría. El crítico, que ayer presentó en Madrid. Sin caer en hacer un texto demasiado volcado en el mundo del teatro, ha puesto a batirse en duelo (esos cara a cara que pueblan su producción) a un crítico y a un dramaturgo, interpretados por Juanjo Puigcorbé y Pere Ponce. Más allá de reflexionar sobre la escena, ha hecho lo que siempre hace con sus obras, escudriñar la vida misma, en una concepción del arte que pasa por el compromiso con "un teatro complejo que sea capaz también de tratar emociones y experiencias universales".

Pregunta.- La obra enfrenta a un crítico con un dramaturgo. No se fue muy lejos en esta ocasión a buscar la historia.
Respuesta.- Parte de una imagen que tengo en un cierto momento, de un crítico que acaba de ver un espectáculo y que se dispone a escribir su crítica. En ese momento es interrumpido por una visita insólita, que es nada menos que el autor de la obra que acaba de ver. Esa imagen me atrajo mucho, sentí que podía haber una obra interesante. A la vez me resistía porque me daba miedo desviarme hacia una pieza en la que lo que importase le interesara solo a la gente de la profesión. No quería caer en los chistes internos, en un teatro narcisista. Pero esa resistencia se venció cuando empecé a mirar de cerca a mis personajes, Volodia y Scarpa, y empecé a ver que lo que estaba en juego en ese encuentro no era solo dos miradas sobre la obra que Volodia acaba de ver y que Scarpa escribió ni dos visiones sobre el teatro, sino otras muchas cosas y emociones que son inmediatamente reconocibles por cualquier espectador que ha sido atravesado por ellas o conoce a alguien que sí.

P.- ¿Cuáles son esas emociones?
R.- Por ejemplo, la necesidad de reconocimiento, de un maestro, de herederos, de transmitir un conocimiento... pero también otras más cercanas a cualquiera, como la necesidad del otro, de amar y ser amados y la dificultad de entregar amor y para merecerlo. Los protagonistas son dos fanáticos de la ficción, del arte teatral, que consiste en observar la vida y luego diseminarla pero sobre todo son dos seres humanos vulnerables que durante años han mantenido una conversación secreta, si bien esta es la primera vez que se encuentran cara a cara. Hasta la fecha, uno escribía para el otro y el otro para el uno a través de sus críticas, que él entiende como un arte con la misma altura que cualquiera de las grandes artes. Esa conversación de años es un prólogo a esta noche, a este duelo en el que uno u otro puede salir derrotado pero ninguno sin heridas. El espectador es invitado a este duelo y también a la obra, así que ve dos representaciones en una.

P.- Juanjo Puigcorbé y Pere Ponce han sido los elegidos para encarnar a sus nuevos personajes. ¿Le gustan?
R.- El director, Juan José Alonso, ha hecho un trabajo muy interesante y muy serio. Lo habíamos hablado desde hacía mucho tiempo y yo sabía desde que empecé a soñarla que merecería una puesta en escena con dos grandes actores. Juanjo Puigcorbé y Pere Ponce son ellos.

P.- Aunque ha evitado hacer una obra para gente del teatro, imagino que algo habrá de sus vivencias y que algo habrá exorcizado.
R.- Sí, Volodia tiene que ver con críticos conocidos pero sobre todo con un crítico soñado por mí. No había de ser el muñeco que recibiese los palos o ser objeto de una justicia poética o venganza de los autores. Me esforcé por defenderlo. Es un personaje noble, digno y que ejerce con responsabilidad y sabiduría su oficio. Pero, finalmente, cuando se habla de la mirada del crítico sobre el hecho teatral o el arte, precisamente Volodia se descubre como un personaje que es exigente y severo con el teatro pero también con su vida, algo que lo convierte en una suerte de misántropo y siempre insatisfecho con que le rodea. Hacia lo que se dirige finalmente la obra es hacia la vida misma, el mundo y cuantos lo rodean. Frente a él, Scarpa es más negociador y sobornable. Son dos tipos artísticos pero también dos formas de estar en la vida. El espectador va a reconocer a Volodia y Scarpa en sí mismo o en otros cercanos a él. Y también se va a ver en un tercer personaje, una mujer que está entre ambos. Puede interesar al aficionado al teatro de una forma especial pero también creo sinceramente puede interesar a cualquier espectador.

P.- ¿Y entre uno y otro, dónde se encuentra usted como escritor?
R.- De algún modo Volodia sostiene una idea del teatro extremadamente exigente, es insobornable, quiere que sea capaz de dar a ver la verdad de tal forma que el público saliera de la sala a quemar el mundo. Él tiene esa visión sagrada del teatro y Scarpa es un negociador, mucho más sensible al halago, la taquilla, el aplauso, a la opinión del otro. Eso es algo que está en juego para cualquier artista pero también en la vida. No se puede decir que Volodia sea el maestro impoluto y el otro el corruptible. Cualquier creador y cualquier persona, antes que amenazada por las críticas, está amenazada por los aplausos, los halagos... es difícil estar fuera de la corriente, dar un paso atrás o adelante y ponerse al margen. Lo que uno ha de aceptar a veces es la soledad y el ridículo. Si hay una mirada crítica y exigente como es la de los Volodia, que bordea lo inquisitorial, también puede haber al mismo tiempo otro tipo de inquisición de censura que es la de ambiente, la que intenta obligarnos a pactar con cualquier cosa, aceptar lugares comunes, que empequeñezcamos nuestra vida. Estar en el redil es muy premiado, hay un momento en la obra en el que se dice: "¿Sabe por qué se pusieron en pie? Porque se aplaudían a sí mismos", claro, porque les confirmó en sus tópicos y en sus mentiras.

P.- ¿Cómo se relaciona la obra con su teatro anterior?
R.- Uno toma distancia y ve que hay canales secretos entre unas piezas y otras. Esta obra está vinculada a otras en las que se produce un encuentro fatal entre dos personajes condenados a encontrarse. Ese encuentro trastocará sus vidas, suceda lo que suceda y eso tiene que ver con Cartas de amor a Stalin y La lengua en pedazos. Tienen en común el esfuerzo por un teatro complejo que sea capaz también de tratar emociones y experiencias universales, pero seguro que serán otros los que vayan descubriendo vínculos. Tiene también que ver con Animales nocturnos, el encuentro entre un hombre documentado asalta a uno sin papeles. Son el alter ego cada uno del otro.

P.- Estos días la cultura está tan abandonada que no puedo dejar de preguntarle por el IVA y otros desastres.
R.- Conviene subrayar que se están tomando decisiones muy graves en nuestro tiempo en cultura pero sobre todo en educación. No estamos hablando de decisiones que empobrezcan solo un gremio o una parte de la población intelectualmente sino también materialmente y a muy corto plazo. El hecho de que se empobrezcan las aulas hará que este país valga menos y sea menos capaz de afrontar desafíos dentro de 10 años. Y en lo que se refiere a la cultura se está produciendo una herida a la sociedad. Si hoy jueves hay un acontecimiento teatral en una ciudad esa población será más rica, tanto para los que asistan como para los que no, porque ese acontecimiento enriquecerá esa sociedad y la hará más compleja, más reflexiva y será más capaz de afrontar los retos que vengan.



Imprimir Enviar a un amigo Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Meneame


publicidad

Esta semana en BUENOS DIAS
publicidad

Cerca de la tempestad

Concurso de micropoemas conducido
por Joaquín Pérez Azaústre
y patrocinado por Ámbito Cultural

publicidad

publicidad

publicidad