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Miércoles, 20 de agosto de 2014
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Buenos días  

Victoria Civera

“He planteado esta exposición como un homenaje íntimo a Soledad Lorenzo”

La artista inaugura hoy la que será la última exposición en la galería Soledad Lorenzo


PAULA ACHIAGA | 28/11/2012 


Victoria Civera ante uno de los cuadros de la exposición Atando el cielo, en 2010. Foto: Jesús Domínguez

Es la sexta exposición de Victoria Civera (Puerto de Sagunto, Valencia, 1955) en Soledad Lorenzo. La veterana galerista ha elegido a una de sus artistas españolas para cerrar las puertas de una de las salas madrileñas más emblemáticas que, con esta muestra Corazonada, se despide del mundo del arte. “La vamos a echar mucho de menos”, dice emocionada la artista que ha querido rendir homenaje a su mentora con una exposición mucho más intimista que a las que nos tiene acostumbrados. Mientras fuera, el tema catalán, la gestión de la deuda griega o la reunión e Iberia con los sindicatos copan portadas y tertulias diversas, aquí todo es susurro y poesía. Un universo íntimo que conforman piezas que hoy salen por primera vez a la luz.

Pregunta.- ¿Qué ha querido mostrar en esta exposición?
Respuesta.- Cuando Soledad me habló de esta exposición tuve la corazonada de que sería la última en la galería así que ya la comencé a pensar en algo especial como homenaje y como despedida. Y qué mejor que pensar en los años en los que yo le conocí que coincidió con nuestro viaje a Nueva York y nuestro traslado a Williamsburg (Brooklyn). Es cuando mi propuesta se radicaliza, son piezas radicalmente pequeñas, obras iniciáticas de mi proceso hacia el objeto con un vocabulario especial, misteriosas... Germinal -New York reúne trabajos delicados que llevan a pensar en poemas en blanco y negro.

P.- Trabajos que efectivamente llevan a objetos, también presentes esta exposición.
R.- Sí. En la segunda sala están los pedestales-caja que parece que guardan un misterio interior con pequeñísimos objetos en la superficie. Y la larga pared de la izquierda se ha convertido en un gabinete de dibujos como los del siglo XIX, todos de tema domestico, profesional o familiar.

El giro lo da la exposición en la última sala donde la gran pieza Sueños inclinados, que ya pudo verse en su gran muestra en el IVAM en 2011. Esta pieza es especial, una especie de maquinaria que parece que se va a poner a funcionar en cualquier momento y en la que los seis contenedores simbolizan los 6 años que la artista ha trabajado con Soledad Lorenzo.

P.- Pero, al margen de estos Sueños inclinados, ¿ha querido hacer una exposición más intimista en esta ocasión?
R.- Sí, hay piezas diminutas. Muchas remiten a mi infancia, tienen que ver con mis recuerdos. Remiten a un mundo más intimista y más cercano porque quería dar algo más tierno en esta muestra. Para ese pequeño homenaje a Soledad, más cercano al ojo del espectador, que entretenga el mirar, que te pares a observar, piezas que susurran, son broncas y a la vez delicadas.

P.- Son piezas desde los años 80 hasta hace poco, ¿cómo se ve desde aquí su evolución?
R.- Veo estas piezas muy interesantes, muy vivas, que como digo hablan con voz baja pero fuertes, a mí me siguen conmoviendo cada vez que las veo. Siguen vivas.

P.- Lo femenino tan importante en su trabajo, ¿está presente ya en estas piezas de los 80? ¿Cuándo empieza su interés por ello?
R.- Está el tema femenino desde lo más sutil, desde lo poético, la voz baja que te comunica. Las veo muy femeninas a estas piezas, sí. Aquí me empecé a plantear los trabajos más sencillos, más directos y con una idea más clara de lo que quería. Son trabajos que me han ido llevando a lo volumétrico, me iban hablando de la necesidad el volumen que llegó en el 93 con Habitación anónima y en el 94 con la primera exposición con Soledad muy simbólica de mi trabajo.

P.- ¿Cómo surgió su relación con la galerista?
R.- La conocía indirectamente por su relación con Juan [Uslé, su marido] y otros colegas. Ella solía ir a mis exposiciones. El acercamiento empezó de manera natural y la relación ha durado 16 años. Es una buenísima profesional y la vamos a echar mucho en falta en el mundo del arte.

P.- ¿Con qué se queda de Soledad Lorenzo?
R.- Me quedo con su honestidad y claridad para hablar y con la primera exposición que hice con ella en 1994.

P.- Hablando de su marido Juan Uslé, ¿es difícil vivir con un artista? (y lo digo por ambos, claro)
R.- Es más difícil llevarlo socialmente, porque la gente siempre está cuestionando quién es uno, quién es otro, quién es el mejor... Para mí Juan es uno de los pintores más importantes del momento. Tenemos estudios diferentes, pero dialogamos mucho, es importante hablar de las piezas con él, con los colegas, con los amigos, que haya idas y venidas...

P.- ¿Se plantean trabajar juntos alguna vez?
R.- Lo hicimos en los primeros años, con algunos fotomontajes que trabajamos en equipo. También hemos participado juntos en alguna muestra colectiva como Alegre en Amberes. Hemos hecho varias muestras juntos y nos gusta. Disfrutamos mutuamente.




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