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Nancho Novo

"En tiempos de crisis, la bestia negra que todos llevamos dentro se libera"

  • ( 25/11/2009 )
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Es autor y director de 'Sombra de perro', que estrena este miércoles con José Coronado como protagonista en el Infanta Isabel



Marta Caballero
Como a Nancho Novo lo castigaron sin postre, decidió que se pondría hasta arriba del resto de platos. Así que hoy este hombre cuyo hábitat son "las trincheras", es un felizmente estresado actor, músico, escritor y director de teatro. Su última batalla la libra este miércoles en el Teatro Infanta Isabel de Madrid, donde estrena la obra Sombra de perro, sombría comedia de aires -o vendavales- existencialistas con un José Coronado que, a lo Beckett, se resiste a salir de un contenedor. "Habla de esa bestia negra que todos tenemos enjaulada y liberamos en algunas ocasiones", revela.

PREGUNTA.- Sombra de perro es una idea que llevaba 20 años en un cajón. ¿De dónde surgió y por qué eligió este momento para recuperarla?
RESPUESTA.- Se me ocurrió a raíz de un cuento que me contó mi hermano el cura, el de un hombre que tenía sombra de perro, que es una alegoría de la culpa y de la bestia que todos tenemos dentro. Hace tres o cuatro años, a raíz de ciertos acontecimientos que no puedo desvelar, porque iría demasiado lejos en el argumento de la obra, decidí retomarla y culminar la historia de un hombre al que conminan para que cometa unos actos reprobables. Lo que el espectador tiene que averiguar es si éstas son cosas que hacemos todos o no, y si son perdonables.

P.- Si lo hizo bajo presión ajena, entonces es un hombre libre de culpa. ¿Entiende como natural la proliferación de bestias negras en estos tiempos que corren?
R.- He procurado no tomar partido. Los espectadores son los que deciden, les pedimos explícitamente que reflexionen. Todos tenemos una bestia negra pero casi siempre metida en una jaula. Hay veces que el monstruo aflora y se manifiesta de una forma virulenta sin que te lo puedas explicar. Son esas veces en las que dices “pero si yo no soy así”. O como en el telediario, cuando hay un crimen y los vecinos no se lo explican y argumentan que el asesino “era un tipo encantador”. Esas bestias afloran de diversas maneras, y con mucha frecuencia en las grandes ciudades, que son muy irritantes. Yo conduciendo he visto sacar el dedo por el cristal a la gente más templada.

P.- Todo ese mundo de la sombra, del hombre encerrado por temor al hombre, tiene un punto muy existencialista. ¿Cuáles han sido sus referentes?
R.- Yo soy un chico bastante existencialista. He leído mucho a Sartre y Camus, pero la inspiración más obvia es la del Beckett de Final de partida, con la referencia clara del contenedor. De todas formas, no he incluido este elemento de forma deliberada. Me gusta en general ese teatro que cabalga entre lo existencial y lo absurdo.

P.- Hace justo 10 años que debutó como director teatral en Madrid con Shopping and fucking. ¿En qué ha cambiado usted y en qué la escena nacional?
R.- En realidad, ya había debutado antes con Cyborg , y luego con Voyeur, pero aquellas eran obras independientes que no salen en los anales. No he cambiado mucho: para mí una buena dirección es aquella en la que la mano del director no se ve. Si mi trabajo pasa desapercibido, como el de un buen árbitro, me doy por satisfecho. A veces quito cosas cuando me percato de que he sufrido un ataque de directoritis. En cuanto al teatro, no aprecio muchos cambios. Yo ya no voy con la furgoneta de aquí para allá, pero sé que otros sí están en ese momento. Lo que ocurre es que el teatro es tan antiguo que 10 años no significan nada. Sí percibo ciertos cambios en la forma de interpretar, en la estética y, sobre todo, en la proliferación de salas alternativas, lo cual plantea un abanico de opciones muy interesante. En cuanto al teatro comercial, hacia el que siempre ha existido cierto resquemor, opino que hoy por hoy maneja un humor dotado de contenido. A mí me gusta El cavernícola porque hace reír. Como Sombra de perro, que intenta golpear al espectador pero también invitarlo a la risa. Es como la ensalada para aligerar el puchero.

P.- ¿Por qué eligió a Coronado para ser su hombre dentro de un contenedor?
R.- Fue una elección mutua, no había pensado en él porque creía que no iba a aceptar. Pero de todos a los que les pasé la obra, él fue el que me respondió primero, al día siguiente y con un entusiasmo fuera de lo común. La verdad es que estoy emocionado con el trabajo de los actores. Él es encantador y muy humilde.

P.- “Uno crece más actuando que dirigiendo”, Nancho Novo dixit ¿Por qué?
R.- Porque absorbes más información, porque uno se enriquece mucho más escuchando que hablando.

P.- Al margen de estos dos trabajos, usted pasea con frecuencia la música, la literatura... ¿Cómo lo hace? ¿Le siguen llevando los amigos en moto de un teatro a otro? ¿No se plantea un descanso?
R.- A ver si con el estreno de Sombra de perro me desestreso un poco, sí. Espero relajarme y dedicarme más al Cavernícola. En cualquier caso, toda mi vida siempre ha sido así, he trabajado como un animal, nunca he tenido ese rollo de estar en la cresta, sino en la trinchera. Así que descansaré un par de meses y me atrincheraré en otra historia, seguro.


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  • Nancho Novo. Foto: Ical

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