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Miquel Navarro

"Mis ciudades son ciudades mentales, representan mis deseos y obsesiones"

  • ( 28/11/2009 )
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Paula Achiaga
Miguel Navarro (Mislata, Valencia, 1945) fue elegido académico de número hace casi un año y este domingo, 29 de noviembre, lee su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Premio Nacional en 1986 y premio Julio González en 2008, Navarro es ya un referente del arte español contemporáneo y su obra, sus características ciudades metafísicas de hierro, han contribuido a la renovación de nuestro lenguaje escultórico. Hablamos con él poco antes de la lectura.

PREGUNTA: Buenos días, ¿Nervioso? ¿Qué va a hacer el domingo hasta que llegue la hora de salir hacia la Academia?
RESPUESTA: Buenos días. Me siento un poco nervioso, ¿por qué no? Y también emocionado. Voy a estar lo más relajado posible en mi habitación del hotel repasando mis cosas, saldré a comer y me prepararé para el momento.

P.: Va a hablar en su discurso de su infancia, de sus orígenes: ¿cuál es su mejor recuerdo? ¿y el peor?
R.: El mejor recuerdo lo tengo en mis juegos entre las acequias que surcaban Mislata por aquel entonces. Me inventé uno muy divertido que me hacía sentir la aventura del descubrimiento; consistía en hacer pequeñas cuevecitas en la tierra, que luego forraba con papel de chocolate, tanto dorado como plata, luego lo cubría con un cristal transparente y lo tapaba con tierra, para luego, más tarde, jugar de una manera arqueológica a hallar lo que para mí era como un pequeño tesoro. El peor recuerdo fue vivir la larga enfermedad de mi padre, que murió cuando yo tenía diez años, siendo un momento muy doloroso, incomprensible y claustrofóbico.

P.: También hará alusión a los artistas que más han influido en sus obras: De Chirico, Beuys y Julio González. ¿Qué es lo que más le ha marcado de cada uno de ellos?
R.: De los tres artistas, el único que creo que me ha marcado de una manera fuerte ha sido Julio González; en él descubrí la transmutación del individuo y el sentido galáctico de su escultura. A De Chirico y Joseph Beuys, los cito por el paralelismo con la vivencia de aquel paisaje de mi infancia. Tanto con el primero, como con el segundo, existen similitudes, pero me encuentro más cercano humanamente de Julio González.

P.: Un momento así invita a hacer balance: ¿se siente en deuda con alguien?
R.: Me siento en deuda siempre con la gente de la que he estado rodeado, primero con mi madre, que fue una mujer muy comprensiva, muy adelantada para su época. Me siento en deuda con todos aquellos compañeros que me han ayudado en situaciones económicamente precarias para mí y me han dado su afecto.

P.: En 2005 donó al IVAM nada menos que 513 piezas... ¿Qué lleva a un artista a desprenderse de manera tan altruista de gran parte de sus creaciones?
R.: Para mí es una gran satisfacción que el IVAM tenga esta cantidad de obra y que de esta manera la gente pueda ver y entender el proceso de un trabajo que va desde mis inicios hasta las últimas obras.

P.: Al oír su nombre la mayoría pensamos en ciudades, miniaturas utópicas en barro o en hierro: ¿qué representan estas urbes?
R.: La ciudad es el tema que me ayuda a reunir e interrelacionar varios elementos escultóricos, y que conceptual y simbólicamente forman parte de mis deseos y mis obsesiones. No son ciudades realistas, son fantásticas. Yo digo a veces que no son utópicas, pero podrían tener algo de ello. Es un resumen propio de una ciudad mental; es un paisaje escultórico.

P.: La relación con la arquitectura es obvia, pero ¿qué hay de poesía, de la que ha hablado en muchas ocasiones?
R.: No es solamente poético lo que se escribe con palabras. Los elementos líricos se encuentran en la escultura, en la pintura, en el cine, etc. No voy a ser yo el que diga que en mis esculturas hay un elemento poético importante, espero que sean las personas las que puedan ver esto.

P.: En Valencia le adoran: ¿se siente querido en Madrid? ¿Y fuera de España?
R.: Por supuesto, en Valencia tengo mucha gente que me aprecia. En Madrid también, donde realmente se ha proyectado mi obra desde la década de los 70, en galerías como Buades, Vandrés y Fernando Vijande, hasta ahora. Es una ciudad donde he vivido durante algunas temporadas y tengo muy buenos amigos. Fuera de España me tratan, los que me tratan, con mucha educación, cariño y respeto, que es mutuo por mi parte.

P.: Y, hablando de ciudades y de España, los medios vuelven estos días a la carga con el tema del Estatut, la lengua y los referéndums independentistas... ¿Cómo lo vive usted?
R.: Me siento valenciano y español. Creo que las cuestiones o deseos de independentismo de algunos grupos pueden hacer peligrar una democracia que ha costado mucho conseguir, después de una larga dictadura. También pueden dañar la solidaridad entre los españoles.


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