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Philippe Falardeau: "Hacer esta película me dejó destrozado"

El cineasta canadiense estrena Profesor Lazhar, que explora la relación entre un maestro y unos alumnos traumatizados y arrasó en los goya de su país



JUAN SARDÁ | 17/05/2012 


Philippe Falardeau sostiene 4 de los 6 premios Genie obtenidos por su película. Foto: Reuters/Mark Blinch

El género del profesor enfrentado a unos alumnos complicados es todo un clásico. Ahí están títulos tan simbólicos como Rebelión en las aulas (1967), clásico en el que Sidney Poitier se enfrentaba a unos alumnos con ganas de guerra o El club de los poetas muertos (1989), donde Robin Williams ensayaba nuevas fórmulas para que sus alumnos se implicaran en la cultura. Nominada al Oscar y ganadora de los Genie, los Goya canadienses, Profesor Lazhar es la historia de unos niños traumatizados por el suicidio de su profesora a los que se encarga de infundir nuevos ánimos un maestro llegado de Argelia que esconde un episodio violento y terrorífico marcado por la muerte y la destrucción. Sencilla y efectiva, Profesor Lazhar nos enfrenta a una pregunta esencial: cómo enfrentarnos al pasado y poder curar nuestras cicatrices sin que éstas nos destruyan para siempre. Hablamos con su director, Philippe Falardeau.

Pregunta: Es una película que busca la belleza a través de una gran sencillez.
Respuesta: Quería simplificar la película al máximo. No pasan muchas cosas ni hay grandes acontecimientos. Era importante simplificar al máximo posible para no caer en ninguna truculencia.

P: En la película está llevado al extremo, pero todo el mundo conoce lo que significa superar una situación traumática.
R: Hay dos cosas con las que la gente puede identificarse: el duelo y la escuela. Todos hemos ido al colegio y tenemos recuerdos muy concretos. El espectador verá unas experiencias muy personales. El duelo lo aborda desde una manera colectiva, cuando pasamos de una sociedad católica a una laica también se pierden todos esos ritos del duelo que nos ayudaban a superarlo. Lo que yo quería mostrar es cómo la comunicación puede sustituir esos ritos del duelo.

P: Los alumnos y el profesor se hacen terapia los unos al otro y al revés. Son personajes paralelos.
R: El profesor se acerca a estos niños porque tiene la necesidad de aceptar su propio duelo aunque es algo de lo que no se da cuenta y tampoco acepta. Al final me parecía bella la idea de que los niños ayudan al profesor sin saberlo muy bien. No quería que fuera una película en la que el profesor fuera un héroe como sucede en las películas americanas.

P: Es un género muy reconocible el del profesor y sus alumnos complicados. ¿Cómo sitúa el suyo?
R: Me gusta la película de Robin Williams pero mi referente fue el cine de François Truffaut, sobre todo La piel dura, que es una película en la que no pasa casi nada. Me gusta ese tono reposado. Otra película que me inspiró mucho fue La clase de Laurent Cantet, tuvo un impacto tan fuerte sobre mí que cuando lo vi ya estaba terminando el guión de mi película y estuve a punto de dejarlo porque creía que nunca podría mejorarlo y no tenía sentido. Me quedé con la idea de un profesor que no sea perfecto. Vemos, por ejemplo, cómo al principio del filme miente.

P: Lazhar es argelino pero la cuestión racial aparece de una forma muy velada y secundaria.
R: En esta película ya se habla de muchos temas y hablar sobre el racismo habría sido rizar el rizo. Después del 11-S, hablar sobre musulmanes en Norteamérica es un tema muy delicado y yo lo que quería mostrar era que no me interesa lo más mínimo si este señor es religioso o no o si va a la mezquita, etc. Hay un momento en el que una niña con un hiyab comenta su estilismo con una niña occidental sin darle ninguna importancia a los símbolos de esa ropa. Ése es mi punto de vista, no tiene ninguna importancia. Abordo la inmigración desde el ángulo de la integración y el encuentro de culturas. P: La infancia está abordada sin ocultar la tristeza que uno también siente en esa época.
R: De pequeño no recuerdo tanto la tristeza como una melancolía latente. Creo que lo que sucede de pequeño es que tienes sentimientos de desolación pero no sabes cómo expresarlos, te faltan las palabras y las herramientas. En este caso, los niños viven agobiados por un gran sentimiento de culpabilidad. Para mí ese es el tema de la película y por eso he evitado el dramatismo o los acontecimientos espectaculares, porque quería explorar a fondo eso.

P: De todos modos, la película tiene un tono positivo. Está muy cerca de los sentimientos.
R: Es como la vida, siempre tienes un poco de las dos cosas. Utilizo la música, la luz, los colores, etc. para que haya una polaroid del medio escolar, que puede ser muy negativo, muy loco pero también tener cosas hermosas. Cuando terminé esta película estaba hecho polvo. He realizado películas mucho más complicadas desde el punto de vista de la producción pero ésta me dejó destrozado por esa cercanía a los sentimientos a flor de piel.

P: Conocemos la Canadá francesa gracias a películas recientes como C.R.A.Z.Y., Incendies y en breve veremos Starbuck. Da la impresión de que están a medio camino entre Europa y Norteamérica.
R: Para mí lo más curioso es que cuando estoy en Norteamérica me siento muy europeo y al revés. Por ejemplo, me gusta mucho de Europa esta cercanía de la gente, las sociedades americanas son muy individualistas y también más solitarias. Me gusta su urbanismo que permite el contacto entre la gente porque allí todo lo hacemos en coche y las distancias son enormes. Hay cosas que no entiendo de Europa como el sentido del tiempo. Eso de que la gente llegue a la hora que le parezca o de perder el tiempo. Le voy a poner un ejemplo, una vez en Francia teníamos que ir a un sitio y mis amigos insistían en que fuéramos por la carretera y yo insistía en la autopista sin entender muy bien el motivo. Me dijeron: ¡Así disfrutas el paisaje! Yo solo pensaba en la rapidez.

P: ¿Qué ha ganado con su nominación al Oscar?
R: Llevo más de un año haciendo la Profesor Lazhar World Tour y estoy disfrutando el éxito. También me ha permitido poner un pie en Hollywood y allí rodaré mi próxima película. Esa industria se interesó por mí y les dejé muy claro que solo estaba dispuesto a hacer una película "pequeña" con sentimientos en mi estilo o James Bond, que es uno de mis sueños.






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