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No es otra colección de Filosofía para niños

Errata Naturae publica Pequeños Platones, una serie de libros que acercan el pensamiento de los grandes filósofos a los estudiantes con rigor, altura, humor y gustosas ilustraciones



MARTA CABALLERO | 27/03/2012 


Portadas de los dos primeros libros de la colección.

Tiene este tema mucho que ver con los nuevos modos de nuestros nuevos editores: hace un par de años, Rubén Hernández e Irene Antón, fundadores de Errata Naturae, se daban un garbeo por las librerías parisinas. Filósofos de formación, a los editores les llamó la atención en uno de estos establecimientos una colección de libritos que acercaban la vida y el pensamiento de los grandes filósofos a niños en edad escolar, precisamente al grupo poblacional que más se cuestiona las grandes preguntas del hombre ("¿Qué es el tiempo, mamá?", "¿Por qué nos reímos?", "¿Qué es ser bueno?"). Pero París: a Hernández le encantó la propuesta y el mimo con el que estaban editados, así que se hizo con varios títulos y se los trajo a Madrid pensando sólo en leerlos, no en publicarlos en su sello. Y, sin embargo, pasado el tiempo, cambió de parecer: "Me di cuenta de que tenían un potencial enorme y de que la idea era maravillosa, porque iban más allá del público infantil", cuenta hoy desde su oficina, cuando ya es el editor que ha traído esta innovadora colección francesa a España.

Lo que más les gustó fue que, aunque su público objetivo es el integrado por niños de 10 a 13 años, resultaba atractiva y divertida para un lector adulto, plagada como está de guiños destinados a los iniciados en la filosofía o en el ensayo (de 9 a 99 años, reza la contraportada). Pero hubo otros puntos a favor además de su deleite lector: "Nos parecía que, en caso de publicar algo infantil, tenía que ser poco convencional y esto encajaba muy bien con el espíritu de la editorial, que es el tratar de acercarse a un tema determinado desde un punto de vista distinto o inédito". Además, como filósofos, a ambos les preocupa la "progresiva aniquilación" de la asignatura de Filosofía, razón que también les llevó a decidirse: "Estos libros pueden recordar la importancia de la filosofía para la vida, a cualquier edad e independientemente de lo que te vayas a dedicar. Más que permitir a los niños un aumento de sus habilidades académicas, el objetivo de la filosofía para niños, y nuestro interés como editores, es desarrollar el pensamiento crítico de cada individuo desde la infancia, así como el intercambio de ideas, el respeto y la escucha", expone Hernández.



De momento, y respetando las pautas de la colorista y cuidada edición francesa, han publicado dos títulos Un día loco en la vida del Profesor Kant y El filósofo-perro frente al sabio Platón, un combate entre un cínico y un idealista. Sin embargo, no seguirán el orden de publicación de la colección original, que ya va por el número 16: aprovechando la vuelta que hay a las bases del pensamiento marxista, en mayo lanzarán El fantasma de Karl Marx, "uno de los libros más insurgentes que he leído en mi vida", adelanta el editor, que ya planea otros títulos dedicados a San Agustín, Nietzche, Einstein...

En cuanto a los autores, que van cambiando en cada título, comenta Hernández que todos tienen una formación filosófica, aunque los hay que se han dedicado a la pedagogía, al cuento infantil, al ensayo... "Cada libro es diferente al otro, también en la parte gráfica. Por ejemplo, el de Descartes tiene una ilustración más clásica", distingue el editor, que en cambio encuentra un denominador común en todos estos volúmenes: el hecho de que mantengan un nivel elevado en el léxico y en el planteamiento de conceptos, obviando la creciente tendencia de escribir para los niños sin apelar a su inteligencia y sin buscar su desarrollo.

"Muchas veces somos los editores quienes nos autocensuramos eliminando dificultades, pero aquí hemos querido mantener el nivel que tenían los libros franceses, porque la lectura tiene que ser un reto para un niño, tiene que obligarle a preguntar a sus padres, a buscar el significado de una palabra. Los libros abren la posibilidad de ampliar el vocabulario", amplía el editor sobre esta colección por la que ya se han interesado muchos centros educativos, y concluye: "Puede ser interesante también para desarrollar una unidad didáctica a la hora de trabajar con nuevas palabras. No va de simplificar discursos, porque eso al niño le aburre. Además, los libros tienen coherencia absoluta con los temas, conceptos y autores, lo que hacen es extractar elementos de su pensamiento e incluirlos en la vida del filósofo, un personaje cercano con el que el niño se identifica y sobre el que se va construyendo una historia, siempre sobre peripecias reales, muchas de ellas desconocidas".



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