Herman Koch: "Me gusta plantear debates morales a mis lectores"
El escritor holandés aborda en su nueva novela la falsedad de las relaciones sociales y la complejidad del entramado familiar
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Vis MOLINA | Publicado el 14/05/2012
Acaba de publicar su octava novela y todo apunta a que puede
repetirse el pelotazo editorial que dejó a los libreros de medio mundo
anonadados. Si con La cena multiplicó las ediciones en varios idiomas, se
hizo con la condecoración de Libro del Año y ganó el Premio del Público
en los Países Bajos, no sería de extrañar que le ocurriera lo mismo con
Casa de verano con piscina (Salamandra). En esta ocasión el escritor
holandés (Arnhem, 1953) toma como excusa las vacaciones de verano de
un grupo de amigos para sacar a la palestra la falsedad de las relaciones
sociales, los pactos internos de la burguesía para mantener las apariencias
y las complejas relaciones en el microcosmos de la familia. Todo ello
narrado con una distancia y una pureza que rayan en la asepsia. Me gusta
mantenerme al margen (aclara), yo sólo muestro y describo, para que sea el
lector el que juzgue y opine después. Al fin y al cabo, la literatura no está
únicamente al servicio del placer y los sentidos sino que debe tener también
una intención de denuncia o de crítica.
En este caso el autor parte de la aparentemente honesta
carrera como médico de familia del Dr. Schlosser, un profesional muy
respetado en Ámsterdam que recibe la invitación de uno de sus pacientes
para pasar unos días de vacaciones en un pueblecito de la costa
mediterránea. Tenía ya la historia algo avanzada (explica Koch) cuando
salió en las noticias la segunda detención de Roman Polanski en Suiza por
haber mantenido relaciones con una menor. Un buen amigo mío comentó al
respecto que ese caso le había hecho cambiar de opinión varias veces y
pensé que podía ser una buena clave para mi novela. De ahí partí para
construir el personaje del hollywoodiense y maduro director de cine. Y el
humor, siempre tan presente en la obra del escritor holandés, aparece aquí
en forma de guiño al lector al dibujar el personaje de la esposa del director
de cine: guapa, cuarenta años más joven y de nombre Emmanuelle, tres
rasgos que cumple a rajatabla la verdadera mujer de Polanski, que no es otra
que la actriz francesa Emmanuelle Seigner. No sé si Polanski se ha
enterado de esto pero estaría bien que, si más adelante se hiciera una
película sobre este libro, la dirigiera él mismo, comenta Koch divertido.
Y, de este modo y tal y como ocurrió en La cena, donde el crimen
del cajero es el punto de arranque de la trama, la actualidad más rabiosa
deja su poso en esta nueva novela. No es que me inspire fielmente en ella
pero sí me sirve de ayuda en mi labor de escritor. Por ejemplo, aquí hablo
mucho de la erótica del poder, sobre todo en el gremio de los actores de
Hollywood. Muchas veces me he preguntado por qué hombres como Mick
Jagger, por ejemplo, seducen a tantas mujeres y mi conclusión es que la
fama convierte al que la ostenta en alguien particularmente atractivo, sobre
todo para determinadas personas que se dejan deslumbrar por aspectos
superficiales.
Koch, que empezó como guionista de series y programas de
televisión y hasta intervino en más de una ocasión como actor en programas
cómicos, es especialista en plantear debates morales en sus novelas. Me
interesan estos temas y me produce mucha curiosidad observar las distintas
reacciones de la gente ante determinadas cuestiones, como por ejemplo la
fama. Me gusta mostrar al lector que en la mayoría de ocasiones las cosas
no son lo que parecen. Yo mismo me asombro cada día de cómo me tratan
ahora mis amigos y familiares más cercanos. En Holanda soy un autor muy
conocido y la gente me saluda cuando voy por la calle, debido al éxito que
obtuve con La cena. Yo sigo siendo la misma persona, me siento igual
que antes, pero noto que la mayoría me trata de manera distinta. Es muy
curioso.
La medicina como profesión y forma de vida es otro de los
espinosos temas que Koch analiza en este libro. Le preocupa el desinterés
y el hartazgo que profesa en gran medida la clase médica actual,
concretamente aquellos profesionales que se dedican a ejercer lo que se
conoce como medicina de familia. Son gente que se siente muy frustrada
(afirma), ya que su labor se limita a escuchar quejas y más quejas. Al final
su trabajo sólo consiste en saber distinguir la queja grave de la queja banal
y, cuando la ocasión lo requiere, derivar a ese paciente a un especialista.
Es difícil realizar una tarea de este tipo con interés, por eso hay tanto
cansancio entre la profesión.
Entregado de pleno a su labor de promoción de esta novela recién
publicada, Koch alterna las entrevistas con la laboriosa elaboración del que
será su próximo hijo literario, lo que le ocupa unas tres horas diarias, las
primeras del día. Se trata de la historia de un escritor maduro que recibe una
carta de alguien que cuarenta años atrás había participado en unos hechos
retratados en uno de esos libros. Tiene muchos elementos de suspense
(añade), y para mantener al lector bien atento lo que hago es desvelar
el misterio en dosis muy pequeñas, entre otras cosas porque ni yo mismo
sé lo que va a ocurrir. Esta sugerente trama lleva, por ahora, el título
de Estimado Sr. M y la veremos publicada a finales de 2013. Habrá que
esperar hasta entonces.