Gelman se reencuentra con sus primeros versos del exilio
El poeta, premio Cervantes en 2007, presenta este viernes en Casa de América una nueva edición de Bajo la lluvia ajena ilustrada por Carlos Alonso
- ( 26/11/2009 )
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Cristina Jaramillo
"Es difícil reconstruir lo que pasó, la verdad de la memoria lucha contra la memoria de la verdad. Han pasado años, los muertos y los odios se amontonan, el exilio es una vaca que puede dar leche envenenada, algunos parecen alimentarse así". Con estas palabras abre Juan Gelman una puerta a su memoria del exilio en Bajo la lluvia ajena. Aquellos primeros años arrancado de su Argentina natal y que le llevaron tan lejos de su propio hijo y de sus amigos desaparecidos dejaron mudo a un hombre que ha sufrido la poesía en su propia carne y al que le "duele la derrota". La ciudad de Roma acogió a un poeta herido y hambriento de justicia y le devolvió la voz concediéndole sus primeros versos del destierro. La editorial Libros del Zorro Rojo rescata ahora, 29 años después de su gestación, las palabras que Gelman dedicó al exilio en Bajo la lluvia ajena. Pero no están solas, junto a ellas, las ilustraciones de Carlos Alonso, otro superviviente al que dictadura militar arrebató una hija, y que se cobijó también bajo el cielo romano. "Los dos estábamos exiliados en Roma y, sin embargo, nunca nos vimos allí", nos cuenta Gelman todavía incrédulo. "Hay una perfecta concordancia entre mis textos y sus dibujos. Existe una afinidad de sentimientos muy fuerte frente a lo que nos pasaba. Tuvimos una percepción muy parecida con respecto al exilio".
Fue idea del editor, Alejandro García Schnetzer, que Alonso ilustrara los desgarradores textos de Gelman, pero llegado el momento el artista se sintió incapaz: "No puedo. Muchas cosas deberían cambiar para tratar de nuevo el pasado. Ilustrarlo hoy sería tan impensable como pedirle a Juan que mañana escribiera Bajo la lluvia ajena". Su incapacidad le invitó a rebuscar entre sus dibujos inéditos fruto del exilio. Alonso seleccionó cuidadosamente los trazos que acompañarían cada grito impreso de Gelman, dejando así intacto el verdadero espíritu de este libro. "A mí me parece que se llevan bien", comenta el poeta contento con el resultado.
"Lo leo como si fuera de otro"
Tres décadas después, a Gelman no le duele enfrentarse a Bajo la lluvia ajena: "Me he alejado de eso, han transcurrido 30 años y los sentimientos se modifican y se entrelazan con nuevas visiones y circunstancias de la vida. Lo leo como si fuera de otro. Me reconozco en ellos, sin duda, pero tomé distancia. Porque no se puede vivir en el pasado, eso trae mala suerte". El libro habla de sí mismo, y de su amigo Paco Urondo, y de su hijo y de su nuera, desaparecidos durante la dictadura, y también de su padre ucraniano que huyó a Argentina por no cumplir los 24 años de servicio militar que le tocaron por sorteo y que "por la gracia del zar" se convirtieron en 25. "Es un libro en el que pido justicia a los responsables de la dictadura militar y salvo la memoria de aquella catástrofe", sentencia. Pero va mucho más allá, no se limita a su experiencia sino que escarba hasta las entrañas mismas de lo que es el destierro... o de lo que era, al menos: "Está bien el exilio por razones políticas, de un escritor o no, pero el tipo de exilio de este momento es de otra naturaleza no sólo en Europa sino en Asia y en América Latina. La globalización ha empobrecido al mundo en general desde el punto de vista material y lo está empobreciendo desde el punto de vista espiritual", afirma.
Muchos, si no todos, de ahora y de antes, se reconocerán a sí mismos o a alguien cercano en máximas como estas: "Quien contempla el exilio es absorbido por él", "El exilio produce una honda sensación de desamparo, de vivir a la intemperie", "Los exiliados son inquilinos de la soledad"... Pues bien, todos ellos están de enhorabuena porque este viernes, a partir de las 19:30 horas, podrán acompañar al propio Gelman, galardonado con el Premio Cervantes en 2007, y al editor de Libros del Zorro Rojo, Alejandro García Schnetzer, en el acto de presentación de esta edición ilustrada de Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota), que se celebrará en la Casa de América de Madrid. "Así sea."