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Gaston Bordet: "Todos los políticos tendrían que leer El contrato social"

El profesor de filosofía francés insiste en la vigencia de Rousseau, del que este año se cumple el tricentenario



JACINTA CREMADES | 14/03/2012 


Gaston Bordet

El profesor de filosofía Gaston Bordet se dio cuenta, hace unos años, de la inmensa distancia que empezaba a crearse entre los alumnos y la filosofía, entre la sociedad y los textos fundadores y fundamentales de nuestra base humanística, democrática y cultural.

Se define como un verdadero militante de Jean Jacques Rousseau, el gran divulgador del pensamiento revolucionario: “Igual que a un emigrante que quiere integrarse en Francia le obligan a saberse el himno nacional francés y el idioma, yo obligaría a todos los políticos a leer El contrato social, de Rousseau. Sus ideas, sus ensayos, sus libros, son actuales”, asegura Bordet, a punto de publicar un libro recopilatorio de la obra y la vida de Jean Jacques Rousseau del que este año se cumple el tricentenario de su nacimiento.

Bordet declara que sus tres grandes pensadores preferidos son Victor Hugo, Rousseau y Proudon. “No soy especialista en ningún filósofo en particular sino un profesor que quiere que sus nietos comprendan los textos fundamentales del pensamiento político”. Estos días recorre nuestro país hablando “del filósofo en general, la elaboración de su sistema y su influencia. Sobre Rousseau y la Revolución francesa. Rousseau y el Romanticismo. Y, por último, Rousseau y las mujeres”.

- ¿Ha cambiado nuestra visión de Rousseau hoy en día?
- Se insiste mucho en que fue el iniciador del Romanticismo con Las confesiones o la inacabada Ensoñaciones del paseante solitario, y que era muy religioso. Pero para entenderlo bien hay que aceptar que es un Hombre de las Luces. Aporta nuevas ideas sobre la celebración de la naturaleza, sobre la ciencia, impulsa a utilizar el espíritu crítico, el espíritu científico, y la razón. Todo esto para llegar a la noción de libertad como condición indispensable de la realización del individuo.

El individuo no es alguien solitario, esta premisa nos lleva a la noción revolucionaria de la fraternidad, de la filantropía, y del cosmopolitismo. Durante el siglo XIX proliferaron los escritos sobre viajes y Rousseau se apoya en la teoría del mito del buen salvaje. Tomó muy en serio a las poblaciones primitivas basándose en relatos y textos de viajes, de hecho se sirve de ellos para escribir su Discurso sobre la desigualdad entre los hombres. Su influencia es tal que Levi Strauss le consideró el primer etnólogo francés y también es reconocido como un excelente botánico, una afición que descubrió de forma tardía pero a la que dedicó mucho tiempo.

- ¿Qué representa un libro como el Contrato Social?
- Rousseau es un Hombre de las Luces, el único que va hasta el final de su lógica. Voltaire no tocó las desigualdades entre los seres humanos. Protegía la realeza, la burguesía, declaró la guerra a los jesuitas, al parlamento, es decir a las instituciones que podían denunciar el poder real. Diderot, a pesar de que su pensamiento es de izquierdas, insiste en lo mismo: la dificultad de ocuparse del pueblo. En cambio Rousseau llega hasta el final de las ideas de libertad, de igualdad, de fraternidad. El contrato Social es la base de la democracia, su filosofía y su pensamiento. Cuando lo escribió dijo que para que los hombres vivieran en una democracia tenían que ser dioses. Un pueblo de dioses, perfectos y por eso escribe Emilio, un tratado de la educación que será en su época un verdadero best seller. El texto fue muy criticado ya que Emilio, huérfano de padre y madre, es instruido por un preceptor de forma individual y en los capítulos finales, tras conocer a una mujer, se concluye que la educación debe ser dada por un padre y una madre.

- Se parece a la vida de Jean Jacques Rousseau...
- Sí, Emilio es autobiográfico. En una primera parte de su vida a Rousseau le enseña su padre. No va al colegio ni estudia con los jesuitas. En líneas generales, le instruye un cura, rechaza el protestantismo, descubre el catolicismo, se apasiona por la música. Cuando llega a casa de Madame de Warens, que será su amante también a pesar de ser mucho mayor que él, descubre cerca de su casa la de un magistrado con una biblioteca colosal. Durante nueve años, Rousseau leerá, tomará notas y adquirirá una cultura extraordinaria. Luego conocerá a Diderot, el fundador de la enciclopedia, con el que cultivó una gran amistad. De modo que, a pesar de las malas condiciones de su vida, supo sacar partido de todas ellas para perfeccionarse.

- En su libro habla de la influencia de su vida en su obra.
- Desde luego, existe un paralelismo entre ambas. Uno de sus primeros discursos, La desigualdad entre los hombres, le conduce a escribir El contrato social. La diferencia fundamental de Rousseau con los demás filósofos mencionados de las Luces es su optimismo. Voltaire y Diderot piensan que la felicidad se obtiene a través de los placeres, el dinero, la carne y las artes. Para Rousseau la felicidad se obtiene a través de la virtud, y así escribe La Nueva Eloisa, que tuvo muchísimo éxito. Luego el parlamento de París acabó por condenar Emilio y El contrato social y Rousseau fue encarcelado. Debe entonces partir al exilio desde donde se defiende a través de textos como Las confesiones o Ensoñaciones del paseante solitario, aunque no se publicaron hasta después de su muerte. También le pidieron que escribiera constituciones para Córcega y para Polonia...

- ¿Por qué libro de Rousseau aconseja usted que un español empiece la lectura?
- Empezaría por Ensoñaciones del paseante solitario, son de una gran belleza. Hay diez. Cada una se lee en un día. En segundo lugar, aconsejo El contrato social. Después, Las confesiones, es un texto grandioso. Ahí están los embriones del psicoanálisis. Rousseau fue acogido de niño en la casa de un cura, en Saboya. Un día que vuelve tarde le dan un azote y Rousseau confiesa que siente un cierto placer. Se dio cuenta de que el sexo es importante, que existe el masoquismo. Y, en el prologo afirma que el hombre se debe “investigar” a sí mismo. Hablaba de Autoanálisis, un término que se cita por primera vez en 1754.

- También introduce el Romanticismo...
- En efecto, Ensoñaciones... y Las confesiones abren la puerta al Romanticismo. El movimiento tiene un creador que es Chateaubriand, una profesora, Germaine de Staël. Y un realizador, Victor Hugo.

- ¿Es importante conocer el pensamiento de Rousseau en la crisis que vivimos hoy en día?
- ¡Es fundamental para la sociedad democrática! Incluso desde un punto de vista económico, Rousseau habla del dinero, del culto al dinero, la falsedad del dinero. Hay frases totalmente actuales en la La desigualdad entre los hombres y en El Contrato Social, en ellos se afirma que el hombre nace libre y está en contra de la propiedad individual de la tierra.



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