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¿Qué libros regalan los escritores?

Álvaro García, Almudena Grandes, Luisge Martín, Eduardo Mendoza, Antonio J. Rodríguez, Marta Sanz, Jordi Soler, Ángela Vallvey, Vicente Verdú y Carlos Zanón regalan y piden libros

ELCULTURAL.es | 20/04/2012 


Cuenta la leyenda que en un reino no tan lejano vivía un dragón terrible que causaba estragos entre la población y el ganado. Para apaciguarlo, se sacrificaba al monstruo una persona escogida por sorteo. Un día la suerte señaló a la hija del rey, que habría muerto de no ser por la aparición de un bello caballero con armadura, de nombre Jorge, que se enfrentó al dragón y lo mató. De la sangre derramada nació un rosal de flores rojas. Desde entonces, el día 23 de abril, los caballeros regalan rosas a sus damas, y ellas les corresponden con libros para que nunca dejen de existir hermosas historias como la de la conocida gesta que San Jorge libró frente al dragón.

Llegan días (y noches) de libros. De regalar (y que nos regalen) historias. Para celebrarlo, hemos pedido a diez escritores (y escritoras) que en el último año han publicado nueva novela (o poemario) que nos desvelen con qué libros van a obsequiar a los suyos y qué títulos les gustaría añadir a sus respectivas bibliotecas. Preguntamos a Álvaro García, Almudena Grandes, Luisge Martín, Eduardo Mendoza, Antonio J. Rodríguez, Marta Sanz, Jordi Soler, Ángela Vallvey, Vicente Verdú y Carlos Zanón.







Alvaro García: Querría que me regalaran la Comedia de Dante en la traducción de Ángel Crespo, ahora que la edición es bilingüe, creo que en Seix Barral. La he visto de lejos y de noche en el escaparate de una librería de Málaga y es que, sin saberlo, el libro estaba esperando esta carta a los reyes magos de El Cultural. Quiero ese libro porque Dante transfiguró su vida y la de sus vecinos y porque estoy seguro de que Crespo hizo con eso una obra de arte de traducción en verso. Y yo regalaría The Art of Poetry, de Ezra Pound, porque defiende una poesía dura y amplia. Quizá como la de Dante.



Almudena Grandes: Me gustaría regalar HHhH, de Laurence Binet, Un buen detective no se casa jamas de Marta Sanz, y Los minutos negros, de Martín Solares (extranjero, española y mexicano) ¿Por qué? Porque los he leído hace poco y me han gustado mucho. Me gustaría que me regalaran De ratones y hombres, de John Steinbeck, que perdí hace muchos años y cuyo recuerdo me ha devuelto la versión teatral que acaban de estrenar en el Español.





Luisge Martín: Voy a regalar Un buen detective no se casa jamás, de Marta Sanz, porque es un libro emocionante y extraordinario, porque al parecer el protagonista tiene alguna de mis manías, y porque quiero que la gente a la que le gusta leer conozca a su autora, que es una de las mejores escritoras españolas actuales. Cuando un libro me interesa, lo compro, tengo esa compulsión. De modo que un libro regalado tiene que ser un libro sorpresa, algún libro que alguien elija para mí y del que sería imposible por lo tanto decir el título. Porque si lo dijera iría yo mismo a comprarlo.







Eduardo Mendoza: La verdad es que no me obsesionan las novedades, no sé qué libros acaban de salir o van a aparecer en unos días, no me preocupa nada... Prefiero regalar y que me regalen libros que amo y disfruto y me conmueven desde hace tiempo. Por eso, este año, como es el centenario de Dickens, si regalo algo será uno de sus libros, no sé, Oliver Twist, David Copperfield, Historia de dos ciudades, Casa desolada... porque Dickens es, sigue siendo, la mayor alegría que tengo sobre la tierra.... Y si alguien quiere regalarme un libro, que sea uno de Dickens, por favor, una biografía sobre él, o una reedición, o un
libro recuperado.









Antonio J. Rodríguez: Para regalar: La jungla, de Upton Sinclair (Capitán Swing), porque, más allá de las necias clasificaciones literarias entre novelas realistas o no realistas, es una enciclopedia de muchos de los temas que hoy precisan una revisión urgente: capitalismo, inmigración, género, condiciones laborales... además de un retrato salvaje sobre una cuestión muy preocupante como es la industria cárnica en las dietas occidentales. Y todo eso habiéndose publicado hace más de 100 años. Para que me regalen: Simiocracia, de Aleix Saló (Debolsillo). Porque a pesar de la avalancha de temas que van surgiendo durante la crisis, es bueno recordar el origen de todo esto, que no es sino la ensalada tóxica de economía de casino, corrupción política y un peligroso desdén generalizado acerca de los asuntos de la polis.















Marta Sanz: Me gustaría que me regalaran Mentiras de verano, de Schlink. Me impresionó El lector, su pregunta sobre la dimensión moral de la lectura y del conocimiento como propiedad. Sobre el rencor y el miedo rabioso de quienes no disfrutan de esas posesiones. La reflexión sobre el relato de la verdad y la verdad del relato. Tambien quiero que me regalen Cuando Lázaro anduvo, la última novela de Fernando Royuela. Yo regalaré El niño perdido, de Thomas Wolfe, y Diario de un don nadie, de los hermanos Grossmith. Del segundo Evelyn Waugh dijo que era "El libro más divertido del mundo". Es como una sit-com de la última parte de periodo victoriano donde se da cuenta de un cambio de modelo: de la mesocracia, la moralidad, la responsabilidad y cierta inocencia se pasa al dandismo, la frivolidad, la ostentación y el pelotazo. En cuanto al libro de Wolfe, habla del duelo: una nouvelle autobiográfica sobre sobre identidad y fantasmas. Sobre la posibilidad de que el hueco sea una forma de la perfección y la escritura una revancha. Y nunca me olvido de regalar el último libro que haya sacado Isaac Rosa.







Jordi Soler: Este día del libro me gustaría regalar Altazor, de Vicente Huidobro, que es un volumen que por otra parte suelo obsequiar a quienes bien estimo, porque es el poema más sonoro de la lengua castellana.
En cambio, me gustaría que me regalaran El triunfo de la música, de Tim Blanning, un ensayo que acaba de publicar Acantilado sobre los compositores, los intérpretes y el público desde 1700 hasta la actualidad. Me gusta no sólo escuchar la música, sino leer sobre ella y, en este caso, y aunque aún no he leído ninguna crítica sobre el libro, el autor y la editorial merecen toda mi confianza. Es el libro que más me apatece. ¿Qué quién me gustaría que me lo regalase? Sin duda alguna, mis hijos.














Ángela Vallvey: Me gustaría que me regalasen The Voyages and Travels of John Struys, de John Struys -"Es una narración célebre de tres viajes (1649-73) de Europa a Asia, incluye las primeras descripciones de la política, las costumbres, personas y ciudades encontradas a lo largo del camino, así como los muchos peligros a los que el autor se enfrentó durante el viaje", eso al menos aseguraba la librería anticuaria que lo puso en venta. Fue publicado en 1684, es una primera edición. Si, como es previsible, quien fuese a hacerme el obsequio no dispusiera de los 6.000 euros que cuesta el ejemplar, me conformo con una edición de bolsillo de En un balneario alemán, de Katherine Mansfield, una autora que adoro y que, de manera injusta, nunca parece estar de moda. Además, lo del balneario alemán en estos tiempos nos viene al pelo. Yo, por mi parte, regalaría: La flor del Norte, de Espido Freire; La importancia de las cosas, de Marta Rivera de la Cruz; Mitología de Nueva York, de Vanesa Montfort, y Zero de Lola Beccaria. Porque ellas y sus libros me hacen disfrutar más de la vida.
Vicente Verdú: Desearía que me regalaran la mejor traducción de la Biblia y regalaría, casi como siempre, La Conciencia de Zeno de Italo Svevo. La razón de lo primero es que nunca he culminado bien la lectura de ese gran libro sagrado. Lo segundo porque lo he leído más de diez veces esa novela y se vuelve amigo quien también la lee con inteligente amor.




Carlos Zanón: Me gustaría regalar una y mil veces el libro de poemas Cartas de cumpleaños, de Ted Hughes, y que me regalaran Mi historia secreta, de Paul Theroux. Respecto del libro de Hughes porque es una caja de música que sabe atrapar el tiempo, congelarlo y mantenerlo vivo. Postales desde su relación con Silvia Plath escritas décadas después de que ocurrieran. Respecto del libro de Theroux porque sabría que quien me lo regala sabe quién soy y a pesar de eso me quiere. Y porque es un gran libro, claro.



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