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Arte  Arquitectura

La tecnología del campo

Hernández de León y álvaro Siza firman un centro en Salamanca

ANTÓN GARCíA-ABRIL | 22/03/2007 |  Edición impresa


Fachada principal del cita de Peñaranda de Bracamonte

El Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas para el Medio Rural se sitúa en el municipio de Peñaranda de Bracamonte, en la provincia de Salamanca. Es el último trabajo de Juan Miguel Hernández de León, que ha contado nuevamente con el apoyo de álvaro Siza, en sólida alianza arquitectónica al igual que en otros proyectos desarrollados conjuntamente.

El CITA es el equipamiento tecnológico y de formación más importante hasta la fecha de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, que lega a la tierra natal de su fundador un importante proyecto educativo que en poco tiempo ha transformado culturalmente su entorno inmediato. El acceso a las tecnologías de la información y de la comunicación como herramientas de desarrollo social, cultural y económico es el programa bajo el cual se construye el edificio. éste se sitúa en un solar del centro de Peñaranda de Bracamonte, cuya geometría es el resultado de la colisión de las trazas de un medio urbano definido por fragmentos. Entre las medianeras de un edificio residencial, los restos de un frontón público y la linde monumental del muro de un Convento de las Carmelitas Descalzas se inscribe el conjunto arquitectónico que Hernández de León describe como un diálogo entre la alta tecnología y el patrimonio histórico. Para ello la arquitectura se domestica y se adapta a la escala y a la atmósfera de esas pequeñas plazas y escondidos jardines donde puede reconocerse la dimensión rural de una población que no reniega de su origen, pero tampoco renuncia a su futuro.
El centro propone una solución fragmentada, con estrechas resonancias al entorno urbano, y recupera aquellos elementos que sin un gran valor arquitectónico sí pertenecen a la memoria del lugar. Así el gran muro que hace frente al solar y que ocupa casi la totalidad de la fachada se transforma en un gran conjunto plástico que ha diseñado Alberto Corazón, jugando con las luces y sombras arrojadas sobre su superficie, representando su nuevo uso y significado. Determina así el nuevo límite y provoca un nuevo acceso transversal que conduce a la plaza interior, epicentro de la composición. Desde ella, la percepción fragmentada refiere a las partes del programa.
La nueva estructura urbana resuelve la transición con el exterior y supone una nueva referencia urbana. Este espacio ordena los tres bloques que conforman el programa. El aulario, que se adosa a la medianera residencial y ofrece la mayor fachada interior, el laboratorio audiovisual que representa desde su construcción el carácter tecnológico del edificio, y el salón de actos. Los tres volúmenes se articulan a partir de la plaza que hace de distribuidor, garantizando la flexibilidad del programa. Juan Miguel Hernández de León, álvaro Siza y Alberto Corazón han sabido representar con claridad la función, utilizando las herramientas del lenguaje arquitectónico, el lenguaje gráfico y el lenguaje plástico, combinadas en los sistemas constructivos y en las tecnologías aplicadas, para transmitir y comunicar desde el contenedor el contenido.




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