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Arte  Arquitectura

Lecciones de teoría y práctica

Josep Lluís Mateo firma nuevos proyectos en Barcelona y Suiza



ANTÓN GARCíA-ABRIL | 20/11/2009 |  Edición impresa


Nueva Filmoteca de Cataluña de Map Arquitectos

Muchas son las “ocasiones” en las que Josep Lluís Mateo (Barcelona, 1949) habla de arquitectura en su recién publicado libro. Y en todas ellas lo hace tomando como motivo alguno de los proyectos, concursos y, sobre todo, obras en construcción que está desarrollando. “Los inicios piden energía, alegría, esperanza. Pueden parecer un juego y, a veces, serlo”. Con esta afirmación de Nietzsche ilustra su modo de iniciarse en el proceso de construir, a modo de oportunidades para entender y establecer relaciones activas con el mundo. El libro Ocasiones habla de la experiencia y de la acción como suma de encuentros con cosas, personas e ideas.

Su más celebrado proyecto, la sede del Bundesbank en Chemnitz, y el más conocido, el Centro de Convenciones de Barcelona, en el Forum, responden inicialmente para identificar su trabajo. En sus últimos edificios nos habla de una arquitectura cuyos muros levanta con la pretensión de hacerlos levitar: “Prefiero imaginar espacios cubiertos (construir techos) que no construir pilares. El mejor pilar es el que no existe”. Un tanto dogmático, Mateo expresa así su deseo de una arquitectura más aérea, ligera.

En la Filmoteca de Barcelona, situada en el barrio de El Raval, crea una volumetría contundente que basa su equilibrio en los espacios que abre hacia la plaza que preside. En el conjunto, es el espacio el que más pesa, aun siendo el menos denso. “La ley de la gravedad es uno de nuestros temas. Esta nos habla del encuentro con la tierra, del arraigo, de la solidez, de la estabilidad”, dice. Pero al mismo tiempo esto lo vive con la fuerza opuesta, la voluntad de volar, de flotar, de abandonar el peso, y conquistar el aire. Y al igual que en el cine, la luz es la esencia que hace que el espacio vibre, y en esto Mateo sabe expresar y modular el ambiente con este material-energía. También en Barcelona, en Cornellá, ha terminado recientemente un edificio de oficinas. De corte muy racionalista y eficaz en su diseño, mantiene la reserva de espacios de mayor intensidad en los que nuevamente la luz toma protagonismo, como los vestíbulos y, especialmente, los patios, a los que confía no sólo la expansión visual de los espacios de trabajo, sino toda la aclimatación, de modo que actúa como convector de brisas y protector de radiación solar, como nos ha enseñado el patio mediterráneo.

Mateo desarrolla la mitad de su trabajo académico en Suiza, como Catedrático de Proyectos en el Politécnico federal suizo de Zúrich, la envidia de la universidad pública en Europa. Recientemente, ha fundado y dirige el Instituto de Arquitectura de Barcelona, una nueva y emergente institución de enseñanza superior, de vocación internacional. Su carrera europea ha diseminado su obra desde Holanda a Alemania y ahora tiene proyectos en Zúrich -una hermosa torre arrugada de oficinas y la ampliación del Kunsthaus-, y un edificio de oficinas en los terrenos de la fabrica de Renault, en París.

Teoría y práctica, que se sirven mutuamente.





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