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Arte  Exposiciones

Maljkovic y la aventura Peugeot

Out of Projection

Museo Reina Sofía. Santa Isabel, 52. Madrid. Hasta el 18 de enero.



ELENA VOZMEDIANO | 18/09/2009 |  Edición impresa


Out of Projection, 2009

Se estrena en el Reina Sofía la última videoinstalación de David Maljkovic, artista croata de algo exagerado éxito. Llama la atención que con 36 años haya pasado por tanto centro de arte de primera línea internacional teniendo un corpus más bien escaso, que va haciendo itinerar con gran sentido de la oportunidad. Pronto veremos esta pieza en alguna de sus potentes galerías, Georg Kargl (Viena), Annet Gelink (ámsterdam) y Metro Pictures (Nueva York), que deben haber colaborado en la producción -merecen un agradecimiento a la entrada del Espacio 1-, así como en algún otro museo, bienal o evento artístico.

Out of projection consiste en dos vídeos de diferente duración pero sincronizados de manera que en ciertos momentos el mismo personaje aparece en ambas pantallas, una de ellas en formato más pequeño (televisivo) e inteligentemente dispuesta en la sala de entrada pero visible a través de un arco desde la principal. De manera evasiva, la pantalla grande nos acerca a las instalaciones del fabricante de automóviles Peugeot en Sochaux, Francia. Allí, junto al Musée de l’Aventure Peugeot, se encuentra el más antiguo centro de producción de la firma -se fundó en 1912-, con 265 hectáreas y más de 12.000 trabajadores. éste incluye departamentos de experimentación y desarrollo, que son los que interesan a Maljkovic; en particular, se centra en las pistas de pruebas y en los vistosos prototipos sin motor, y muestra en varias secuencias el entorno boscoso, que se supone contribuía a salvaguardar el secreto en el trabajo de los diseñadores. Ya antes habían aparecido abundantes coches en los vídeos, dibujos y collages del artista, que parece contemplarlos como parte importante de la utopía moderna, de la promesa de felicidad del desarrollo económico. A propósito de su obra, se habla siempre de la recuperación de la memoria de la antigua yugoslavia y de la construcción de un futuro para Europa que no se base en la amnesia. No dudo de que esa sea la motivación principal de su obra pero, como ocurre a veces en este tipo de propuestas, los aspectos estéticos -que constituyen también una parte muy importante de la historia política y social- parecen imponerse sobre los informativos o críticos. Los protagonistas de ambos vídeos son un grupo de trabajadores jubilados, que escenifican algo así como modalidades de temporalidad: avanzan, se detienen, esperan, se quedan enganchados en un movimiento repetitivo... Parecen manejados por un editor de vídeo, manipulados por el narrador mudo de una historia que tampoco ellos pueden contar: en la pantalla pequeña, la grabación de sus testimonios ha sido privada de sonido, por lo que sólo leyendo los labios podríamos conocer esas experiencias.

Frente a otros trabajos de Maljkovic, en los que se introducía una reflexión sobre la historia política, en éste se han obviado al parecer aspectos destacados del pasado del lugar, como que en la fábrica de Peugeot, durante la ocupación, se produjo armamento nazi o que, para ampliar las instalaciones, se llegó a desviar el cauce del río Allan, por lo que la fábrica está hoy en una zona con riesgo de inundaciones. Ganan por tanto peso los aspectos formales, que no carecen de interés. El uso del blanco y negro, que coincide con sus notables dibujos y collages fotográficos -que esta vez no podremos contemplar-, la marcada geometría de sus cuidadas composiciones -que remite a las vanguardias normativas- o la medida alternancia entre panorámicas y planos cortos son algunos de ellos.

En este momento coinciden en el MNCARS varias buenas exposiciones que responden a un mismo patrón: Matthew Buckingham, Patricia Esquivias, Paul Sietsema, David Maljkovic y The Atlas Group -ésta se clausuró hace dos semanas- tienen en común la revisión del género documental. Situándose en diferentes tramos en el largo camino entre la realidad y la ficción, casi siempre más cerca de la segunda, integran una especie de colectiva sobre la historia como asunto del arte, o bajo la mirada artística. Y lo que se observa en la mayoría de los casos no son los grandes acontecimientos que antes interesaron a la pintura de historia, sino situaciones laterales que de alguna manera se vinculan a la construcción de los espacios, de las imágenes o de los objetos que podrían representar, en el futuro, a cada uno de esos momentos del pasado. Beneficiándose todos de la presentación individualizada de sus obras, en esta “colectiva”, Maljkovic ha quedado un tanto rezagado no sólo por la fecha de inauguración.


David Maljkovic (Rijeka, Croacia, 1973) vive entre Zagreb y Berlín. Ha expuesto en el P.S.1 del MoMA de Nueva York, la Whitechapel Gallery de Londres, el Kunstverein de Hamburgo o el CAPC de Burdeos. Su obra forma parte de museos como el Pompidou de París, el Stedelijk de Ámsterdam o el MoMA de Nueva York. En febrero recibió el premio ARCO 09 para Jóvenes Artistas, por su obra Nothing Disappears Without a Trace, adquirida por el Centro Dos de Mayo.


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