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Jueves, 02 de octubre de 2014
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Marte, en vivo

Los investigadores del ALH84001 revelan sus hallazgos

El meteorito ALH84001 se ha convertido en el único testimonio de que en Marte posiblemente existió vida. Carmen Ascaso y Jacek Wierzchos, directores del Servicio de Microscopía Electrónica del CSIC y de la Universidad de Lérida, respectivamente, han tenido el privilegio de investigar durante tres años la roca marciana. Su investigación se ha desarrollado en paralelo a otro estudio realizado por científicos norteamericanos. Ambos investigadores desvelan a EL CULTURAL sus recientes hallazgos.


C. / WIERZCHOS, J. ASCASO | 17/01/2001 |  Edición impresa


Imagen de la presunta bacteria fosilizada hallada en el meteorito ALH84001 proveniente de Marte

Desde agosto de 1996 han sucedido algunos hechos relativos al meteorito marciano ALH84001. En primer lugar, el citado meteorito, que se llama así por haberse encontrado en la zona de la Antártida llamada Alan Hills (por una geóloga llamada Roberta Score) en el año 84, se ha hecho muy famoso, y son pocas las personas que no han leído, escuchado, o visto en televisión alguna noticia relacionada con el ALH84001.

Aunque hay más de una docena de meteoritos marcianos, éste es el más conocido por una imagen que salió en los medios de comunicación en agosto de 1996 y porque desde entonces está siendo estudiado con mucha profundidad en distintos laboratorios del mundo. También es cierto y resulta curioso que muchos científicos hablan y opinan sobre el citado meteorito, y pocos son los que lo han tenido en sus manos y lo han investigado. Esto posiblemente acabe creando algo de confusión.

La imagen de una presunta bacteria fosilizada, fotografiada en el ALH84001 por investigadores del Johnson Space Center (Houston) ha sido sin lugar a dudas una de las imágenes que más veces se han podido ver. Cuando se habla de una bacteria fosilizada, los científicos se están refiriendo a una bacteria cuyo “cuerpo” se ha mineralizado, es decir se ha endurecido y por ello ha persistido en el tiempo.

Se puede decir que la imagen es relevante porque parecía presentar lo que podría haber sido una pequeña bacteria (¿nanobacteria?) que pudo existir en Marte hace millones de años. Dicha imagen que presenta un objeto de forma alargada, que recuerda el aspecto de las bacterias terrestres denominadas bacilos, ha sido muy publicada y publicitada y es muy fácil de recordar. Sin embargo ha sido muy cuestionado por una parte importante de la comunidad científica internacional, que dicha imagen represente realmente una bacteria fosilizada.
La presunta bacteria marciana tiene un tamaño de unos 0,2 micrómetros de longitud, es decir un tamaño muy inferior al de una bacteria terrestre. Una bacteria normal tipo bacilo, tiene una longitud de entre 1 y 2 micrómetros (aunque hay bacterias un poco más pequeñas y también existen bacterias más grandes) y para entendernos se puede decir que caben unas 5.000 a 10.000 bacterias ordenadas en fila en 1 cm. Inmediatamente que apareció en la prensa empezaron las discusiones científicas en torno a ella y algunas voces más o menos autorizadas afirmaron que también en nuestro planeta existían bacterias así de pequeñas a las que deberiamos llamar nanobacterias. La discusión sobre la existencia o no de nanobacterias en la Tierra ha hecho correr ríos de tinta en revistas especializadas, pero de momento se puede decir que la existencia de nanobacterias en la tierra es un tema poco aclarado y más bien confuso.

Nanobacterias marcianas

Volvamos, pues, al punto de partida: en el meteorito ALH se encontraron unas estructuras que por su forma podrían ser bacterias o mejor "nanobacterias" marcianas fosilizadas. A los dos días de producirse la citada noticia, nos llamó el profesor Friedmann de la Universidad de Florida (USA), que nos proponía que hiciéramos una planificación de cómo se podría investigar el ALH84001 con las más modernas técnicas de microscopía electrónica, ya que probablemente íbamos a disponer de un fragmento de meteorito ALH en nuestros laboratorios del CCMA (CSIC) en Madrid y de la Universidad de Lleida. En diciembre de1997 el citado profesor nos entregó un fragmento del ALH de 2,7 gramos.

A primeros de 1998 pudimos empezar a investigar el ALH en nuestros laboratorios. Nuestra primera intención fue tratar de observar las estructuras de las presuntas bacterias fosilizadas que tan grande polémica habían abierto en la comunidad científica internacional. Pero la verdad es que en aquellos primeros meses no observamos nada en el ALH que nos recordara a verdaderas bacterias fosilizadas. Tengo que decir sin embargo, que no hay que olvidar que “la ausencia de pruebas no prueba la ausencia”. El que nosotros no hayamos encontrado de momento restos de bacterias fosilizadas, no es prueba suficiente de que no existan en el ALH. únicamente al día de hoy, tenemos que afirmar que en nuestra opinión las estructuras que observamos no pueden ser interpretadas como bacterias fosilizadas.

Sí encontramos, sin embargo, en el ALH cadenas de magnetita inmersas en los glóbulos de carbonato que están presentes en el mismo. Cuando empezamos a comentar con Friedmann este descubrimiento, él lo recibio con gran entusiasmo, ya que es de sobra conocido que hay bacterias terrestres que forman en su interior cadenas de magnetita. Cuando las bacterias desaparecen las magnetitas que contenía en su interior suelen quedar intactas (como muestra la imagen pequeña). Es decir, cuando nos pusimos a trabajar con el ALH observamos que no se veían restos de la estructura completa de bacterias fosilizadas en el ALH, pero se veían unas partículas de magnetita en cadena que bien pudieran haber sido formadas por bacterias que pudieron existir en Marte. Cuando las bacterias terrestres forman en su interior cadenas de magnetita, éstas no pueden ser consideradas ni el esqueleto de la bacteria, ya que no tiene esqueleto, ni el excremento de las bacterias, ya que las bacterias no producen excrementos en el sentido castellano del término.

Intactas en los sedimentos

Las cadenas las fabrican aposta las bacterias magnetotácticas terrestres, con la finalidad de orientarse en el campo magnético terrestre cuando están vivas. Cuando las bacterias mueren, el “cuerpo” de la bacteria suele desaparecer pero las cadenas de magnetita quedan bastante intactas en los sedimentos. Cuando un investigador encuentra cadenas de magnetita en un sedimento terrestre y las cadenas reúnen una serie de características, el investigador inmediatamente deduce que en dicho lugar estuvieron presentes previamente bacterias. Así pues las cadenas de magnetita actúan como una señal de que hubo vida anteriormente, es decir como un biomarcador.
Meses después de nuestro descubrimiento de las cadenas en el ALH, tuvimos conocimiento que los investigadores del Johnson Space Center, habían “abandonado” el estudio o la búsqueda de nanobacterias fosilizadas en el ALH. Sin embargo continuaban trabajando con el meteorito, habían destruido algunos glóbulos de carbonato del ALH y habían visto partículas de magnetita. Así pues, ellos y nosotros estábamos haciendo una investigación que apuntaba en la misma dirección. Ellos veían que el ALH contenía unas magnetitas que una vez aisladas e investigadas, presentaban unas determinadas características, y nosotros además de ver las magnetitas aisladas, éramos capaces de verlas dentro del meteorito ordenadas en cadenas. El grupo americano ha seguido durante estos dos años profundizando en el análisis de los cristales de magnetitas aislados del ALH y han publicado recientemente un trabajo firmado por K. Thomas-Keprta donde detalla características de los cristales de magnetita del ALH, que da la coincidencia de que se parecen mucho con las características de cristales de magnetita de bacterias terrestres. Esta noticia saltó a la prensa a mediados de diciembre de 2000. Nosotros ya presentamos los resultados de las cadenas de magnetita en el LPI Workshop Martian Meteorites celebrado en Houston en noviembre de 1998 y desde entonces hemos seguido investigando y profundizando en la organización en cadena de las magnetitas del ALH.

Llegado a este punto, el lector puede estar haciéndose la siguiente reflexión: los cristales de magnetita del ALH se parecen mucho a los cristales de magnetita que se encuentran en algunas bacterias terrestres, además, según la investigación de los españoles, las magnetitas del ALH están ordenadas en cadenas, lo cual les hace todavía más parecidas a las magnetitas de bacterias terrestres, entonces ¿constituye todo esto una evidencia de que hubo este tipo de bacteria en Marte hace millones de años?.

Nosotros pensamos que los resultados sobre las magnetitas aisladas de Thomas-Keprta y colaboradores constituyen un buen indicio de que pudo haber bacterias en Marte. Nuestros resultados con observación de las cadenas de magnetita constituyen un indicio aún más importante. Pero aunque las evidencias se soportan sobre indicios, una simple suma de indicios puede no acabar siendo una evidencia. Los indicios son alentadores de que pudo haber vida en Marte, pero hay que seguir trabajando hasta conseguir la evidencia.




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