publicidad
El Cultural
Viernes, 24 de octubre de 2014 | Actualización continua
El Cultural
  Búsqueda avanzada
Cine  

Desafío parcial, vuelven los remakes

¿Existen las condiciones para volver sobre Desafío total? El director Len Wiseman se atreve con un "clásico" al que le faltan los grandes ingredientes del filme que realizó Paul Verhoeven

JESÚS PALACIOS | 14/09/2012 |  Edición impresa


Fotograma del Desafío total de Len Wiseman.

Resulta desconcertante consultar la cartelera y ver que entre los estrenos más esperados se encuentra Desafío total. Desconcertante, porque salvo que acabes de nacer, tienes la impresión de que se trata de una película que has visto varias veces desde su estreno original, en 1990. Naturalmente, no hemos nacido ayer. Sabemos qué es un remake, para qué sirve... Pero hay una nota alarmante: ¿Ha pasado el tiempo suficiente para que sea necesaria una nueva versión de Desafío total? Más aún: ¿Han dado la técnica y el arte cinematográficos un salto cualitativo que justifique otro Desafío total? Después de ver el filme que ahora lleva la firma de Len Wiseman, la respuesta es un rotundo 'no'.

El remake no es práctica de reciente invención. Ha existido siempre. Pero hasta las últimas décadas, se comprendía perfectamente su recurrencia e incluso su urgencia. Del blanco y negro al color, del mudo al sonoro, de las primitivas técnicas de animación y efectos especiales de antaño, al sofisticado aparato tecnológico actual, existían sobradas excusas para ejercitar el derecho al remake. No hablo de ‘calidades' subjetivas, sino de 'cualidades' objetivas, fundamentalmente tecnológicas, acompañadas también de una nueva acomodación en las expectativas del público. El Ben-Hur de Wyler no es “mejor” que el de Niblo: es en color y cinemascope. El Beso de la pantera de Schrader no es mejor que La mujer pantera de Tourneur, es gráfico en su erotismo y violencia, vedados para el Hollywood de los 40. Entre el Desafío total de 1990 y el de 2012 -mal que le pese a la infografía, la ILM, los profetas del 3D como Cameron, Zemeckis, etc.-, no ha habido un cambio sustancial, un salto cuántico, ni en la sensibilidad del espectador ni en la factura del espectáculo cinematográfico.

¿humor, erotismo y fantasía?

Resulta obvio contemplando el remake de Wiseman, cuyas cotas de espectacularidad son meramente correctas, cuya factura es igualmente correcta, y cuyas innovaciones respecto al original no son solo mínimas, sino indeseables. Wiseman prescinde de todo lo que hacía atractivo el filme de Verhoeven: humor, erotismo, fantasía y la conciencia de ofrecer un entretenimiento inteligente para adultos inteligentes. Despojemos al Desafío total 1990 de su Marte intensamente rojo y onírico, de sus peleas de féminas voluptuosas, de sus chistes y, finalmente, de su ambigüedad entre realidad y ficción, con afilados bordes de sátira -característica en todos los filmes de acción de Verhoeven-, y nos queda Desafío total 2012: oscuro, gris, monocromático, monolítico. Una línea argumental que no añade un ápice a la original, una sucesión de persecuciones trufadas de diálogos explicativos en sosa alternancia, sin hueco para complicidad, humor o sentido de maravilla alguno.

Algo parecido sucede con el último 'Dredd', tan impávido, oscuro y tristón como nunca fueron los cómics originales, que hace añorar el descaro y honestidad de Stallone. Pronto llegará -¡pobre Verhoeven!- un nuevo Robocop. Inevitable sospechar que la violencia amoral y la incorrección política del original habrán desaparecido. Lo que no son remakes, son reelaboraciones light de filmes que no son antiguos, ni viejos siquiera: Ridley Scott vuelve con sus aliens, Bourne con distinta cara y mismas explosiones... Hasta el cine infantil se nutre del canibalismo hipermoderno: Tadeo Jones no tiene sentido sin Indiana, ni Brave sin Braveheart... Por más que su público, ese sí, nacido anteayer, no pueda entender su dependencia de fuentes que desconoce todavía.

Solo una cuestión alimenta la materia gris en Desafío total: ¿no seremos los espectadores como su protagonista? Quizá todo responda al plan maestro de alguna siniestra compañía capitalista al mando supremo de Hollywood, que pretende borrar en nosotros cualquier resto de memoria cinematográfica, sustituyéndola por fotocopias desvaídas, borrosas y tristes de lo que un día fuera una espléndida fábrica de sueños, llenos de vida y color. jesús palacios




Imprimir Enviar a un amigo Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Meneame



publicidad
publicidad

Trolls digitales: Finalistas

El concurso de microrrelatos conducido
por Juan Aparicio Belmonte
y patrocinado por Ámbito Cultural

publicidad

publicidad

publicidad

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y nuestros servicios al usuario. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.