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Stephen Hopkins

“Peter Sellers era un ser vacío”

El 24 de julio hará veinticino años que falleció Peter Sellers, uno de los cómicos más sobresalientes que ha dado el cine. La efeméride coincide con el estreno mañana del filme Llámame Peter, un alocado biopic del genial actor y sus mil máscaras, a quien da vida el no menos camaleónico Geoffrey Rush. Durante la presentación de la película en la seccion oficial del pasado Festival de Cannes, El Cultural pudo hablar con su director, el británico Stephen Hopkins.


BEATRICE SARTORI | 21/07/2005 |  Edición impresa


Stephen Hopkins

Tras dirigir filmes tan olvidables como Perdidos en el espacio, Predator 2, la quinta Pesadilla en Elm Street y Volar por los aires, entre otras, Llámame Peter significa una notable sorpresa por parte del director británico Stephen Hopkins (Jamaica, 1958). Este director criado en Londres y con unos comienzos artísticos como dibujante de cómics y productor de spots y vídeos musicales, ha dado un giro radical en sus intereses artísticos. Con una carrera realizada en Europa, Estados Unidos y Australia, ha conseguido dos nominaciones a los Globos de Oro, a los Emmy y una del Sindicato de Directores por trabajos para la televisión.

Su nueva película, una de esas que forman parte del ramo del “cine dentro del cine”, fue producida al 50 por cien entre la BBC y la compañía de televisión por cable HBO, conocida por estar detrás de proyectos muy del gusto europeo. De hecho, Hopkins dirigió para ellos varios capítulos de la prestigiosa serie Cuentos desde la cripta. La charla de El Cultural con Hopkins se produjo en el seno del Festival Internacional de Cine de Cannes 2004, donde acudió a competición.

-Permítame resaltar que tras sus anteriores títulos, es algo inesperado que haya dirigido Llámame Peter.
-(Risas). Lo comprendo... pero mire, he cumplido 45 años y ya no quería hacer películas de bombas como Volar por los aires o ficciones futuristas intergalácticas como Perdidos en el espacio. Ha sido una experiencia de crecimiento personal y artístico. Leí el guión durante una estancia en Australia en las Navidades de 2000. Supe que llevaba dando vueltas varios años y que hasta 25 directores se habían negado a dirigirlo. Llamé a Colin Calender, de HBO, y nos pusimos en marcha. Tengo 45, he vivido casi toda mi vida en Londres y para mí sigue siendo uno de mis grandes iconos.

-Desde que se conoció la gestación del proyecto, Britt Ekland se negó a que se llevara a cabo. También, el hijo mayor, Michael Sellers.
-Yo entendí sus motivos, aunque siempre seguimos adelante. Permítame decirle que en Londres le ofrecí una proyección privada y acudió. Vió la película de la mano de Charlize Theron y, al final, emocionada y con lágrimas, nos expresó a todos su agradecimiento. También la acompañaron su hija, la actriz Victoria Sellers, y los dos hijos de sus otros tres matrimonios. El único que no quiso asistir fue Blake Edwards, el director de la serie de La Pantera Rosa. Otros amigos que acudieron al pase me confesaron que el filme le hace justicia al hombre, pero sobre todo a aquel total camaleón que fue el grandísimo Peter Sellers.

Comprometido con su arte
-En esta colorista biografía fílmica, ha evitado la infancia y sus primeras actuaciones como cómico. Arranca desde su legendaria unión con Spike Milligan, Harry Secombe y Michael Bentine en el programa radiofónico de la BBC The Goons Show. ¿Por qué motivo?
-Porque estaba totalmente comprometido con su arte y el resto era casi invisible para él. Era monstruosamente egoísta, dado que su madre le había mimado hasta lo indecible, desde que perdió a su primer bebé, y esto le marcó para siempre. A mí me ha interesado mostrar su casi increíble capacidad camaleónica. Y la forma de rodarla es para presentarla como una fantasía total y una metáfora.

-Como acaba de decir, era un monstruo en lo emocional, capaz de romperles sus juguetes a sus hijos pequeños.
-Efectivamente, en lo sentimental, era inestable y un alienado emocional. Y capaz de una extrema crueldad como no acudir a la cama en la que su madre agonizaba o el trato a veces muy violento que les propinó a sus cuatro esposas, sobre todo a Britt Ekland. Sin olvidar sus tumultuosos ligues con la difunta princesa Margarita, el volcánico enamoramiento de Sofía Loren o la rueda de prensa en Hyde Park anunciando una boda con Liza Minelli, que jamás se produjo. Su vida sentimental fue un auténtico maremagnum. Y llegó a convertirse en lo personal en un ser humano odioso ante nuestros ojos.

-Resulta un ser paradójico, con aquellos personajes deliciosos, un timing cómico impresionante y la capacidad de hacer estallar en carcajadas a todo el mundo.
-él mismo dijo en una ocasión: “`Hay un rostro y un ser humano detrás de la máscara... pero me lo hice extirpar mediante una operación quirúrgica”. él mismo conocía su problema, aunque parece ser que incapaz de erradicarlo. Quizá era consciente de que, más allá de sus personajes, carecía de personalidad propia. Una vez también dijo que si tuviera que intepretarse a sí mismo... no sabría cómo hacerlo. Añadió “no sé qué o quién soy”. Una verdadera tragedia en lo personal.

El filme, titulado originalmente The Life and Death of Peter Sellers (La vida y muerte de Peter Sellers) se estrena justo cuando se cumplen los 80 años de su nacimiento (el 8 de septiembre de 1925, en Southsea, Hampshire) en el seno de una familia de tres generaciones de actores. También este mismo año, el próximo domingo 24 de julio -dos días después del estreno-, se conmemorarán 25 años de su prematura muerte en Londres, tan sólo a los 54 años, tras treinta horas en coma, incapaz de superar un infarto masivo. Dejó atrás cuatro resentidas ex-mujeres y tres distantes hijos. Presente en hasta 70 películas, la Historia del Cine debe a Sellers personajes tan inolvidables como al inspector Jacques Clouseau en hasta seis títulos, el asesino Harry Robinson (El quinteto de la muerte), el infame Claire Qulity y el doctor Zemple (Lolita), el soldado británico Lionel Mandrake, el presidente norteamericano Murkin Muffley y el científico doctor Stangelove (Teléfono rojo, volamos hacia Moscú), ambas para Stanley Kubrick; el psiquiatra de melena doctor Fritz Fassbender (¿Qué hay de nuevo, Pussycat?), el ingenuo actor indio Hrundi B. Bakhsi (El guateque) o el jardinero Chancey Gardiner de Bienvenido Mister Chance. Estos tours de force son comparables al que realizada el oscarizada actor australiano Geoffrey Rush quien en Llámame Peter interpreta hasta 26 personajes, con sus correspondientes disfraces, voces y acentos.

Impensable sin Rush
-Su película es impensable sin Geoffrey Rush.
-Absolutamente. Pero varias veces se negó a intervenir en el proyecto y él era mi único actor en la cabeza. Su mujer estaba gravemente enferma y él no quería dejarla sola en Australia. Finalmente, le envié las memorias de Peter y todas sus películas, incluídos cientos de vídeos caseros que él rodaba para dar la impresión de que su vida familiar era muy feliz. Libros serios, nada de material no autorizado o página de tabloide, obras comprensivas con su tortura interna. Así fue posible convencerle, porque yo he querido hacer un retrato compasivo tratando de profundizar en sus dificultades y demonios interiores. Para Geoffrey fue un esfuerzo tremendo, muchas semanas de ensayos, muchas horas al día de maquillaje...en fin, un verdadero trabajo de titán. De hecho, yo creo que hoy en día, Geoffrey es el único actor capaz de interpretar los roles que Sellers solía hacer. Peter habría hecho el productor Philip Henslowe en Shakespeare enamorado, su marqués de Sade en Quills, el capitán Barbossa de Piratas del Caribe y por supuesto, el pianista de Shine.

-Finalmente, para usted, ¿quién fue Peter Sellers?
-Creo que era un ser vacío, algo que le permitía sumergirse en los bizarros, excéntricos y locos papeles que interpretó. He querido investigar por qué podía ser tan cruel y benevolente, al mismo tiempo, y cómo todo esto afectó a su vida. Siempre buscó a alguien fuerte o centrado, como su madre o Stanley Kubrick, que le permitiera vivir con sus problemas. Su primera y tercera mujer, Lynne Frederick y Britt Ekland, fueron muy importantes para él. Su madre fue demasiado obsesiva y creo que acabó odiándola. Desde entonces, mantuvo esa actitud hacia sus mujeres y novias. Como actor, analizando sus películas, se deja ver a un profesional lento y tranquilo y sus personajes, seres tristes y envueltos en situaciones descacharrantemente peligrosas. No era loco y bizarro como Clouseau y los demás, fue un actor preciso y comprometido.

-¿Por dónde van a caminar sus próximas películas después de este giro?
-Voy a seguir tratando de expandir mis intereses. Estoy con Nautica, un thriller y aventura de acción con dosis de drama, ubicado en las Bahamas. Es una película que iba a rodar el difunto Ted Demme. Para el próximo año cuento con Hilary Swank para rodar The Reaping, un thriller de horror en que ella es Catherine, una investigadora en un pueblo religioso de Texas en el que parecen estarse produciendo hasta diez plagas bíblicas.




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