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La Generación del 27 a Camilo José Cela

El Cultural presenta unos documentos que hacen historia literaria del siglo XX español. Es la correspondencia que C. J. Cela mantuvo con los miembros de la Generación del 27 y que permanecía en su mayor parte inédita en los archivos de la Fundación del escritor en Iria Flavia. Cela, especialmente desde su revista Papeles de Sons Armadans, estableció un puente generoso y audaz con lo mejor del 27 que sobrevivió a la guerra civil, agazapado en su exilio interior o exterior. Alberti, Cernuda, Aleixandre, Emilio Prados, Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Jorge Guillén fueron corresponsales agradecidos y atentos al novelista, al que enviaban sus últimos libros y agradecían inicativas como la de recuperar los versos de Miguel Hernández. Así, Cernuda le agradece una carta previa “generosa y amistosa” y no pierde ocasión para criticar a Altolaguirre. Dámaso Alonso le habla del frenesí con que leyó Pascual Duarte, “con el gozo tan raro -escribe- de andar por dentro de una obra maestra”. El Cultural publica lo mejor de este epistolario inédito.


 | 08/05/2003 |  Edición impresa


Camilo José Cela. Foto: M.R.

“Me siento incapaz de hacer un poema al omnibús”
Madrid, 28 de abril 1949


Mi querido amigo:
Recibo su carta y me alegro mucho sea Vd. el director de la página literaria de El Alcázar, que tanto relieve ha de tomar bajo su mano. Le confieso a Vd. que me siento incapaz de hacer un poema al ómnibus, y lo lamento de verdad por no enviárselo como sería más justo. Es limitación mía y no de mi buena voluntad.

Esa posible Antología del ómnibus, tiene usted razón, es de las pocas que faltan, y valía la pena “tomar el ómnibus” de esa Antología, que sería ejemplar... y hasta confortable. Honorariamente me veo ya en ella, en virtud de ese ideal poema al ómnibus y me siento ya como si hubiera escrito. Le saluda con todo afecto su amigo

Vicente Aleixandre


“Parece que Picasso acepta ilustrar una edición de lujo”
Sentaraille 14 agosto 1958


Mi querido amigo:
Gracias por tus dos cartas. Como el 20 llego a Santander, si no desde allí, desde Madrid en setiembre te enviaré original y material para lo de Dámaso-Vicente y para la Antología. En cuanto a lo de Picasso, ha sido una lástima que yo no supiera que ibas a Cannes. Mucho me hubiera gustado, si no acompañarte, cosa difícil en mi estado de pobreza aquí sobre todo, por lo menos haberte dado algún saludo y encargo. En efecto, los hermanos Dominguín han hablado a Picasso de mi libro La Suerte o la Muerte y parece que Don Pablo en principio aceptaba el ilustrar una edición de lujo. Quedamos en que le volverían a visitar entregándole mi original. Y yo se lo entregué a Domingo. Todo esto en marzo. Después nada he sabido. No he querido ponerme pesado con Domingo que anda ocupadísimo con sus negocios taurinos, sobre todo después que apodera a Luis Miguel. Me limité a escribirle y a preguntar a su amigo Chueca qué sabía. Cuando vuelva en setiembre intentaré verle a Domingo, sea como sea, porque tampoco me conviene tener ese libro año tras año inédito. Este año he hecho el poema de Luis Miguel (que era muy difícil) y otros más. Y precisamente había hablado con su hermano de lo conveniente que sería que hiciera también un poema sobre Picasso en relación con su arte de tema taurino, puesto que ya Zuloaga obligadamente figura en el libro. De modo, que si las cosas se arreglan, escribiré cuando pueda ese poema. Aparte de eso, me gustaría colaborar en tu número. Ahora con mi trabajo inmediato y los preparativos de mi viaje a Cuba, Méjico y otros países en octubre, no puedo pensar en trabajo poético. Un abrazo de tu siempre amigo,

Gerardo Diego


“Altolaguirre no escribe, su don literario le abandonó”
Junio 6, 1958


Querido Camilo José Cela:
Gracias por su carta tan generosa y amistosa. Puede disponer de mis versos para su antología, cuyo anuncio, sobre todo lo que usted vaya a decir sobre mi generación, me interesa en extremo. Dentro de unos días le enviaré respuesta a las diferentes cuestiones que me indica. ¿Cuándo cree que comenzará a imprimir el libro? Lo pregunto porque ahora se imprime aquí una edición nueva de mis versos, los antes publicados y bastantes inéditos, y no sé si daría tiempo a que usted la viese. Mi libro estará listo a fines del mes próximo. Me gustaría mucho participar en ese número que prepara dedicado a Aleixandre, Alonso y Lorca. Sobre Lorca ya escribí y publiqué tres trabajos, y en verdad poco se me ocurre ahora que añadir. Sobre Aleixandre, he revisado el capítulo inédito que le dedico, y que no incluí, en la edición de unos Estudios sobre Poesía Española. Me parece poco adecuado, por su tono distante y frío, para un homenaje. Otra cosa que escribí sobre él está ya publicada en revista. Ve que, de los dos homenajeados a quienes más estimo, nada nuevo se me ocurre decir. Dije a Altolaguirre lo que usted me encargó, y prometió responderle. Ahora bien, temo que se olvide o que retrase la respuesta. Como usted no le conoce, tengo que decirle algo sobre el ánimo de Altolaguirre, que le indique la dificultad con la cual tropezamos: hace tiempo que no escribe nada, creo que porque su don literario le abandonó. De ahí que resienta (aunque por otra parte le satisfaga) aquello que le recuerda su trabajo poético anterior.

Si no responde a tiempo (yo se lo recordaré y encargaré a su hija se lo recuerde), hay dos posibilidades: que usted siga adelante y le incluya, y aquellos datos que no tenga yo se los daría; o que Aleixandre escriba a Altolaguirre, ya que acaso le atienda más prontamente que a mí.

Saludos amistosos de su admirador,

Luis Cernuda


“¡Qué soberbia realidad!”
Madrid, 4 febrero 1959


Querido Camilo:
Ayer llegó el número y un día he querido tenerlo conmigo antes de escribirte ¡qué soberbia realidad, superadora de todo lo imaginable! Estoy emocionado, Camilo. Es un genuino monumento (no encuentro otra palabra) levantado por ti en la conmemoración de nuestros 60 años. ¡Qué hermoso todo él, desde ti su creador, y con qué amor, desprendimiento, total generosidad reunido! Admirable lección moral la tuya, movida desde una solidaridad que será ejemplo en la vida de nuestras letras. ¡Y qué hermosa la magnificencia con que incorporas este espiritual hecho (así llamo al ingente bulto), “tirando -sí- la casa por la ventana” (¿hay algo más conmovedor para los festejados?), pero al mismo tiempo con qué escrúpulo en el detalle, cada uno precioso, con qué invención acorredora, con qué fertilidad desde el núcleo original que te movió, hasta conseguir esta extraordinaria realidad del número XXII-XXIII de Papeles, que se levanta como un homenaje y una dedicación y ocultamente, sin quererlo, da con su sombra una delicadísima moral tuya, que es alegre y reconfortante ver y comprobar.

Sí, querido Camilo, todo es hermoso y bueno en la contemplación de esta obra. Estoy repasándola aquí. Desde su cubierta, con nuestras firmas en colores hasta la contracubierta con el detalle del dibujito albertiano que has puesto para cerrar. Y repaso y tropiezo, lo primerísimo, con tu magistral prosa oferente, y sigo y entre las páginas todavía veo el acróstico con que desde mi nombre de Vicente (y el de F. y D.) has querido también alinearte en la sinfonía, como el compositor y director que un momento desciende del podio para tomar uno de los violines (¡Y qué bien ha sonado!).Miro las dos fotografías, ¡Cuántas emociones! ¿Existe el tiempo? Hélo aquí, chorreante, en este bulto, con la mejor sombra del corazón. La foto nuestra con el original de Federico es de Dámaso. Por lo que a mí hace no puedo sino alegrarme de que fueras tú, como antes Dámaso, el que lo guardase y conservase más allá de nosotros mismos. Estoy seguro que Dámaso sentirá así. Con gratitud del corazón vaya a ti un abrazo de tu festejado sesentón

Vicente Aleixandre


“Su gestión con Barral llegó a feliz término”
Mayo 14, 1959


Querido Camilo José Cela:
Creo que todavía no le he acusado recibo de las separatas del Historial, que llegaron hace más de un mes. Gracias por ellas. El l3 del mes pasado le devolví una, firmada por mí, y certificada por correo ordinario.

Le agradará saber que su gestión con Carlos Barral para la publicación de mi libro llegó a feliz término y el contrato lo firmamos recientemente. Si ya lo sabía, al menos quiero otra vez darle las gracias por su gestión tan amable y efectiva.

Octavio Paz ha publicado en un suplemento literario de aquí unas páginas sobre La Realidad y el Deseo. Además de ser en extremo halagadoras para mí como autor del libro, me parecen sagaces y de gran inteligencia poética. Me gustaría que se reprodujesen ahí, y pienso en los Papeles. La dificultad consiste en que no es trabajo inédito, aunque nadie lo conozca, según me figuro, ahí. Si la dificultad no resulta infranqueable, por los motivos legítimos y lógicos que yo conozco, ¿quiere que le envíe el trabajo? Son 4 cuartillas con grandes márgenes y algunos espacios blancos en el texto. ¿Recibió mi cuartilla con unas palabras para las Conversaciones Poéticas de Manacor? Saludos amistosos de su admirador

Luis Cernuda


“El poema será suyo”
20 mayo 1959


¡Mi querido Camilo José Cela!
Me encuentro su carta al regreso de mi trabajo en las ruinas mayas, donde estoy terminando El Cantar de los Cantares. Me recordó que no escribí el poema primaveral, que tenía intención de enviarle para su almanaque. Tal vez porque hace años que no gozo de la primavera, el poema hubiera salido. Aquí, sin estaciones, pensar en ese tiempo magnífico me hubiera impulsado a escribir. Tarde o temprano, ese poema será suyo. Pensé que podría enviártelo para las Conversaciones. Toda la noche escribí sobre la edad de oro, como si los poetas vestidos de pastores me escuchasen. De estar ahí, hubiera hablado mucho, hasta muy tarde, con todos. Contigo.

Te hablaré de tú. Como si hubiéramos pasado juntos estos días en Formentor. Tan seguro estoy de que lo humano hubiera prevalecido sobre lo literario. En mí no brota la poesía sino al acalorarme con algo.Y el hablar con amigos me enardece. Poesía que brota luego para liberar la angustia. Si hago un nuevo libro será después de ir a España. Después de recobrar el diálogo. Es posible que mi película El Cantar de Fray Luis concurse al festival de San Sebastián. Es el l5 de julio. Estoy decidido a llevarla, pero necesito que me inviten a exhibirla, porque por ser un cinepoema, de forma y sentido religioso, aquí no será seleccionada por la dirección de Cinematografía.

¡Ya verás que buen poeta cinematográfico soy! Perdona que me sienta feliz con lo que he hecho. Más de año y medio trabajando. ¿Quieres que te envíe un informe del Departamento Cinematográfico de la Universidad Católica de México? Es muy favorable y se me ocurre que tú y mis amigos pudieran hacer algo por mí. Lograr que mi película sea invitada al Festival. Si conoces a alguien si de manera directa o indirecta puedes favorecer mi propósito, dímelo.

Escríbeme pronto. Es casi seguro que nos veremos en España. Un fuerte abrazo de

Manolo Altolaguirre


“Usted sabrá capear al crítico burocrático”
Provins - 24 - de Agosto de 1959


Mi querido C.J.C.: Le prometí el envío de unos poemas en prosa. No me los han copiado. Otra vez irán. Ahí tiene usted algunos versos. (Usted sabrá capear al crítico burocrático. Por otra parte, ¡son poesías tan inocentes!)

Me gustaría que usted me contase -es usted un maestro de la perífrasis- cómo fue excluido de antemano aquel ambiguo poeta de Valladolid que usted, a pesar de su juventud, llegó a conocer. ¿Se publicará en alguna revista la anotación puntualizada de aquellas conversaciones?

Nuestro gran don Américo me ha escrito recientemente: “Cela es el gran avivador literario y cultural de esta isla. Tiene capacidad organizadora y mobilizante[sic] muy notable. Tenemos un proyecto artístico hispano-americano-lusitano...”¡Magnífico! Ojalá pase a realidad proyecto de tales cabezas. Un abrazo de su amigo

Jorge Guillén


“Celilla, hermano silencioso”
Domingo 24 [abril,60]


Celilla, hermano silencioso: Acabo de recibir tus libros, aquí los tengo chorreando nuestras dos tierras unidas. Los voy a leer hoy mismo, pero antes te quiero dar un abrazo grande y decirte que eres un monstruo. Abrí tu “historia” y ¡zas! allí me veo, en lo del pastor y el lobo (actual) y el niño rompeplatos, equilibrista y descalabrado. ¡Me he puesto triste! ¿Tú ves? No se puede hacer nada original. Si leo y te veo arrastrado de un caballo desbocado y loco, tú con un pie en un estribo y el cuerpo al suelo carretera alante... No sé qué te voy a decir. ¡En fin! Y... mi Andalucía con mis andaluces... y esos pueblos y esos nombres de sitios... ¡Bueno, mala persona, me pondré histérico un mes y me disgregaré (esa fue mi última “forma de la huida”). ¡Dios nos guarde y no nos castigue! A mis 61 años el castigo sería terrible. Pídele que no que no y... mientras, escríbeme porque me estoy muriendo de verdad. Te abraza

Emilio Prados


“Marías no sirve ”
23 agosto 1960


Querido Camilo:
Veo qué bien has organizado lo de Miguel [Hernández], y esa cifra de las 5.000 es mucho más de lo esperado: ¡qué contenta se va a poner Josefina [Manresa, viuda del poeta]!

Hoy doy orden de que te abonen en tu cuenta las cien pesetas. No te extrañe no tener carta enseguida de Dámaso. A mí me ha escrito hace tres o cuatro días... y es la primera del verano. Posiblemente, ya tendrás tú noticias suyas. En Béjar sólo estuvo 10 días porque ambos -él y Eulalia- se pusieron malos. Pero ya está bueno y en su castillo de Chamartín. El día último de Academia charlamos los tres (estaba también Gerardo). Coincidíamos en la conveniencia de hallar un posible candidato que por su categoría y otros caracteres pudiese atraer votos de la zona no encastillada con el recién derrotado. La dificultad está en eso: en hablarlo. Marías, por ejemplo, no sirve, veíamos. ¿Aranguren? Gerardo opinaba -a mi juicio con error- que estaba mejor en la de Ciencias Morales y Políticas. Gerardo, como censor, nos dijo que hasta octubre no se haría la nueva convocatoria y ya metidos en el verano y su pausa nos despedimos hasta los últimos días de Octubre. Si tú piensas venir para la primera junta habría ocasión de charlar y contactar. ¡No hay materia más florida que esta de las opiniones y votos! El proceso de “fijación” es como para observarlo con lupa. Realmente no deja de asombrar que una candidatura única, derrotada, vuelva a ser presentada. ¡Tienes muchísima razón! Un gran abrazo, querido Camilo, de tu viejo

Vicente Aleixandre


“Pero ¿y la censura?”
10 - IX -1964


Mi querido C.J.C.: Precisamente estoy ahora pensado en publicar mis Poesías Completas. Su carta -recibida ayer- llega, pues, con gran oportunidad. Le agradezco mucho su ofrecimiento. Ojalá pudiera realizarse. Pero... ¿Y la Censura? Porque las Poesías tendrían que ser, por supuesto, Completas. ¡Si no fuera por esta broma pesada del Régimen! He hablado con algunos amigos sobre este asunto. Quizá podría autorizar el libro la Censura. Pero luego surgiría el lector, más severo, etc, etc. (Eso pasó con Maremágnum.) Esta situación me tiene perplejo. La editorial Alfaguara me habría convenido perfectamente. Pero ¿qué hacer?

Estuvimos la otra tarde en Padrón con el doctor García-Sabell. Y al pasar por Iria contemplamos su casa, preciosa, entre los árboles. En el cementerio nos detuvimos ante la tumba de sus parientes: John Trulock, Nina Berterini[sic] de Trulock. Ayer visitamos la tumba de Valle-Inclán. ¡Lástima que sea tan “oficial” y tan fea la de Rosalía en Santo Domingo! Siempre muy agradecido, le saluda y abraza su

Jorge Guillén


“Lo conveniente sería presentar a Moñino”
21 Octubre 1966


Mi querido Camilo:
Ayer recibí tu carta y hoy te escribo por la noche porque los viernes son mis días negros (trabajo en la Universidad y en las Academias toda la mañana y toda la tarde).

Yo estoy absolutamente de acuerdo en lo que me dices de lo conveniente que sería presentar de nuevo a Moñino. Antes de recibir tu carta y después de hablar con Lapesa -que también, según me dijo, piensa lo mismo- le he enviado por correo aéreo y urgente una carta a Moñino pidiéndole (a título personal) autorización para presentar su candidatura. Le ruego en la carta que me conteste telegráficamente si me autoriza.

Tienes que tener en cuenta que la última vez que le vi, yo le dije que si no sería conveniente arreglar su entrada en la Academia, y que me contestó, con gran energía, que no. Y no sólo eso, sino que llamó a su mujer que estaba al otro lado del salón (en casa de Xavier de Salas) poniéndola por testigo de su decisión. Yo, con miedo de que se irritara más, no pude insistir. Comprenderás que en estas condiciones, yo no puedo presentarle salvo si él me autoriza. Si dice que sí, estoy completamente dispuesto a firmar la presentación y a trabajar con todo entusiasmo en favor de su candidatura. Para facilitarla, hace ya mucho tiempo que hablé con don Ramón, el cual, olvidándolo todo, está dispuesto también a votarle. Yo espero, pues, el telegrama de Moñino. (Hasta ahora no tiene tiempo de hacerlo; supongo que hoy o mañana le debe llegar mi carta). Un fuerte abrazo

Dámaso Alonso
Con una cosa de tu carta no estoy conforme: nada de dirigir nada quien, como yo, sólo desea un rincón tranquilo. [manuscrito por CJCl:] Le llamo por teléfono el 23, a la hora de almorzar. Tº 259.23.37


Medalla de Cela
21 dic 76

M E D A L L A de C E L A (Mozo)
Dice el anverso Camilo,
el reverso grita Cela
y en el canto que es un filo
la J. amola que amuela.
Oigo en una catacumba
hablar a Pascual. Retumba
impostada voz de urraco,
Y al subir a la Gran Vía
pisamos la luz del día
dudosa, anís o tabaco.

Gerardo Diego


“En esos poemas romanos no me muerdo la lengua”
Roma, 11 julio 1965


Mi querido Cela:
Sí, ya tenía noticias de su editorial y hasta creo -no sé- que he visto algún libro. Mucho me gustaría publicar algo en ella, pero, por el momento, no sé cómo hacer: con Losada tengo ya una antología, de la que ahora sale la cuarta edición, también. Mis casi poesías completas (hasta 1962) ¿Un libro nuevo, entonces? Estoy, con cierta lentitud, pues debo alternarlo con otros trabajos, escribiendo un libro de poemas, prosas breves, etc., sobre Roma. Pero ¿cuándo lo acabaré? Ahí, en España, funciona la censura y en esos poemas romanos no me muerdo la lengua.

Si una vez terminado se lo propusiera a usted, ya sé que tendría que mutilarlo y eso lo quitaría toda su gracia y realidad. De todos modos, pensaré en alguna otra cosa.

Gracias por haberse acordado de mí. Con un abrazo

Rafael Alberti




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