Guillermo SOLANA | Publicado el 22/07/2004 | Ver el número en PDF
¿Vuelve la pintura? Y mejor aún: ¿vuelven los ochenta? Cualquiera podría creerlo en vista del éxito de Cecily Brown (Londres, 1969): debut en la P.S. 1, dos exposiciones en Deitch Projects, varias más en la prestigiosa galería Gagosian, otra incluso en el Hirshhorn Museum, y los grandes coleccionistas internacionales pagando cara su obra. Pero el caso Brown reúne ciertas peculiaridades. Primero, Cecily es una joven-artista-británica (young British artist) que ha elegido vivir en Nueva York, y goza allí del glamour de su origen. Segundo, es hija del famoso crítico David Sylvester (el más lúcido interlocutor de Francis Bacon, a quien Cecily menciona con frecuencia). Y tercero: como ella misma explica, el tema central de su obra es el sexo desde la perspectiva específica del deseo femenino (he leído un comentario que hablaba de su pintura como clitori-centric). Estos indicios hacen suponer que el éxito de Cecily no se debe sólo a la pintura.
Dodgy, 2004. Óleo sobre lino, 203 x 213