Edición impresa | ARTE
Miguel HERNÁNDEZ-NAVARRO | Publicado el 13/07/2006
Una de las claves de la propuesta de Suso Fandiño (Santiago de Compostela, 1971) es la contradicción, o lo que Duchamp llamó cointeligencia de los contrarios: lo fijo-móvil, lo blando-duro, lo inocente-perverso. En esta muestra, el artista profundiza en esa polaridad desde diferentes lugares de enunciación, por un lado, el dibujo y la pintura, y, por otro, el vídeo. Los dibujos retoman un imaginario perteneciente a la cultura de masas y al universo del entretenimiento para, contraponiéndolos con elementos pertenecientes a mundos diferentes, demostrar la perversión de ambos lugares. Esto ocurre, por ejemplo, en los dibujos de adolescentes ingenuas de cuya boca emanan textos propios de una cultura del éxito que bien pudiera ser la de operación triunfo pero también la propia del mundo del arte. La obra pictórica, insertada dentro de la tradición emanada del Pop Art (Wesselman, Koons), parece alejarse de la ironía de los dibujos, aunque sigue en la estela de los medios de masas, la riqueza, el glamour y, sobre todo, el universo de la sexualidad, latente a lo largo de todos los cuadros.









Sin título, 2006