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Edición impresa |  ARTE

Metáforas de Javier Vallhonrat

Acaso (Perhaps)

Comisario: Santiago Olmo. Canal de Isabel II. Santa Engracia, 125. Madrid. Hasta el 31 de agosto.

  • Resultados:

José MARIN-MEDINA | Publicado el 10/07/2008

Siempre arriesga, avanza e interesa la innovadora exploración creativa de Javier Vallhonrat (Madrid, 1953), Premio Nacional de Fotografía en 1995 y uno de los artistas verdaderamente significativos de los empeños profundos en que se debate la parte mejor de la práctica actual de la fotografía y de la videocreación. Destaca su presencia -tan reflexiva como de costumbre- en PHotoEspaña 08, dando a conocer un corpus fotográfico suficientemente representativo de los conceptos, léxico, imágenes y narrativa de su serie Acaso/Perhaps, que, realizada entre 2001 y 2003, sólo se había mostrado hasta ahora de forma fragmentaria. Se trata de una exposición fundamentalmente metafórica, en la que, compaginando la actitud conceptualista y el lenguaje figurado, Vallhonrat expresa sus ideas y sus preocupaciones filosóficas a través de actuaciones de performer y de comparaciones imaginativas, sin renunciar siquiera al “mito” como emblema que relata algo fabuloso y que, acontecido en un pasado remoto e impreciso, llega hasta nosotros acuciante y vigente.

El término -entre dubitativo y esperanzado- de Acaso/Perhaps (“puede que sí”) lo utiliza Vallhonrat para titular esta serie y esta exposición intentando provocar una atmósfera única que preste su aliento a los contenidos del ciclo, definido como “conjunto de acciones que conducen a la incertidumbre como método de autoconocimiento y modo de proponer preguntas sin respuesta”. El sentido poético de tan particular atmósfera queda acentuado en esta ocasión por la calidad “fantástica” del mismo espacio que acoge la muestra: el depósito elevado del Canal de Isabel II, sitio cuyo carácter industrial ha terminado siendo “superado” por medio de la “metáfora” de su grandiosa belleza estructural. Así lo han entendido el artista y el comisario de esta muestra, Santiago Olmo, que han dado un tratamiento asimismo poético al espacio y al montaje de esta formidable exposición, dedicada, en definitiva, a meditar sobre el sentido antropológico y social de la “pertenencia”, en tanto que “sentimiento que conecta la identidad y las emociones del hombre con la idea de lugar”, o -si se prefiere- lo “ficticio” con lo real.

La exposición desarrolla las cuatro partes de esta serie fotográfica en los respectivos cuatro niveles del edificio. La planta 0, denominándose Lugares, versa sobre la intemperie (sitios descubiertos, sin techo o abrigo alguno), sobre los lugares de paso y sobre los procesos elementales que el hombre aplica para apropiarse de los espacios (señalización, acotación, construcción efímera). La planta 1, Acciones, explora las actividades humanas de descubrir (en tanto que “alcanzar a ver y manifestar lo oculto”), apilar (como método constructivo precario y “lugar del impulso acumulativo”), buscar (“lugar de la voluntad, la curiosidad y el deseo”) y atravesar (o transformación de los lugares a través del camino y el viaje). En las imágenes de esta sección las actuaciones de la figura humana son marcadamente performativas, resultando a veces inclusive violentas (relacionables con las acciones del body art). La planta siguiente, Casas, se centra en la idea mítica del hogar, a partir del entendimiento de “casa” como “corrección de la cueva originaria”. Investiga asimismo sobre la “caja” -o lugar portátil-, en tanto que ensayo y metáfora de la propia casa. Y termina reflexionando sobre los términos de “techo” (en cuanto “cielo cercano y protector”) y de “refugio” (en tanto que lugar funcional, afectivo y de protección). La última planta, Túneles, aborda “la construcción de la pertenencia” como forma de penetración e inclusión radical del hombre en lo telúrico, al tiempo que indica su posibilidad de abrir caminos artificiales para la comunicación y convivencia. Pero el túnel es también representación emblemática de la memoria (el habitáculo primero fue subterráneo) y del silencio (el subterráneo se configura muchas veces como “avanzadilla del miedo”). De esta forma Javier Vallhonrat “hace” fotografía escenificando el concepto y la acción, las performances y el arte público, la arquitectura y la instalación, la antropología y las fantasías privadas, como forma superior de arte.





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