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Viernes, 22 de agosto de 2014
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David Bestué y Marc Vives

“Nuestro trabajo investiga la relación entre lo físico y lo mental, lo que se ve y lo que se piensa”

Su participación en la 2ª Bienal de Arte Joven de Bucarest, abierta hasta el 16 de noviembre y sus acciones en la feria Frieze la semana pasada, confirman que David Bestué y Marc Vives están en su mejor momento. Lo corrobora además, la presentación este año de sus trabajos en Berlín y Budapest así como su presencia en Madrid, el próximo mes de enero, en el Centro de Arte Dos de Mayo. Una reacción en cadena, como la que caracteriza a sus Acciones, que tiene el último episodio en la exposición que ambos inauguran mañana viernes en el Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona.


BEA ESPEJO | 23/10/2008 |  Edición impresa


Foto: Domenec Umbert

Todas sus propuestas tienen en común un tono lúdico y ridículo que fácilmente recuerda al espíritu dadaísta. David Bestué (1980) y Marc Vives (1978), ambos de Barcelona, son intuitivos, escépticos e irónicos y siempre parecen estar en constante estado de reacción. Con formatos tan diversos como el vídeo, el teatro o el fotomontaje, sus obras siempre parten de situaciones dadas y objetos cotidianos con el fin de dirigir la atención del espectador sobre aquello que, por rutinario o anodino, le pasa habitualmente desapercibido. Además, una cadena de referencias tanto populares como culturales y especialmente artísticas, que tanto cuentan con los gags de Pepe Viyuela como remiten a Roland Barthes o Joseph Beuys, aporta a sus obras un desfase que perturba percepciones y convicciones. Ese es el rumor de fondo del proyecto que llaman Acciones y que llevan desarrollando los últimos cinco años. En La Confirmación, título de la exposición que ahora presentan en el CASM bajo el último comisariado de Ferran Barenblit en el centro, vuelve a repetirse esa tensión entre lo cotidiano y lo extraño. Mientras ultiman algunos detalles, David Bestué y Marc Vives nos cuentan el porqué.

-El recorrido por los diversos espacios del proyecto genérico que llaman Acciones parece ir de lo general a lo concreto, del espacio de la ciudad al espacio del hábitat privado (con el que ganásteis el premio Generaciones de Caja Madrid), el del propio cuerpo. En sí, un recorrido que va de lo “macro” a lo “micro”. Pero justo cuando el espacio parecía ser el más privado, el de la conciencia personal, éste se abre hasta el infinito, el Universo. ¿Cómo se estructura globalmente todo este proyecto?
-Con los cuatro trabajos que engloban el proyecto Acciones hemos querido trabajar alrededor de la idea de espacio desde diferentes aspectos, tanto físicos y mentales. En Acciones en Mataró (2002) llevamos a cabo una serie de intervenciones de pequeño calibre con las que hacíamos una relectura del espacio público planteando nuestro imaginario particular. El caso de Acciones en casa (2005) no era muy diferente, ya que el punto de partida es el resabido privado/público y el escenario no es una urbe, sino los límites de un piso del Eixample de Barcelona. Fueron hasta cien acciones presentadas en un vídeo, bajo una narrativa de baja intensidad, donde nosotros éramos el vehículo de las mismas. Acciones en el cuerpo (2006), mostradas en la Galería Estrany-De la Mota de Barcelona, fue una representación teatral recogida en vídeo donde se volvían a cuestionar, mediante guiños y alusiones a la Historia del Arte, muchas de las situaciones a las que nos enfrentamos, concibiendo el cuerpo como receptor de todas ellas. Este ciclo concluye con Acciones en el Universo -presentado este año en Berlín bajo el programa Projects de Maribel López Gallery y luego en el Espai Zer01 de Olot-, una instalación que invitaba a un recorrido por diversas salas que permitían un tránsito desde consideraciones alrededor de lo microscópico, las partículas y el interior del propio cuerpo, hasta lo más general y abstracto como es el universo.

-En las artes visuales destaca el “arte de acción” (heredado de la performance) por su carácter no objetual, aunque vuestras obras tienen mucho que ver con los objetos. ¿Cómo definen vuestro trabajo mediante acciones?
-Acciones ha sido una especie de proyecto de formación. Ambos somos herederos de la práctica de unos artistas que desde la performance o desde lo conceptual iban añadiendo acepciones al termino “acción”. Si bien es cierto que existen objetos, éstos tienen un valor de uso y son una suerte de mecanismo cuyo sentido es su misma utilización. Además, por los condicionantes que rodean nuestro trabajo y por nuestros intereses, preferimos hacer objetos precarios y poder concluir con 30, 60 o 80 acciones, que hacer una o dos con un acabado más formal. Este nuevo proyecto ya no es un listado innumerable de acciones que, en el mejor de los casos, se ordenan generando una cierta narración, sino que el hilo argumental es la idea de espacio-tiempo y el cómo el sujeto se relaciona con éste cobra más protagonismo.

-¿Qué es La Confirmación? Y, ¿por qué ese título?
-La Confirmación es el primer trabajo que realizamos tras finalizar el proyecto Acciones y supone una síntesis de éste. Trata del recorrido de un personaje que atraviesa diferentes estancias acotadas en unas dimensiones espacio-temporales no aprehensibles, por las cuales se le irán planteando situaciones que van encadenando el hilo narrativo, hasta llegar a un espacio final donde se le revela, no una respuesta, una verdad objetiva o un grado de sabiduría superior sino cómo las situaciones pueden tener distintos reversos. El resultado final es un vídeo y los escenarios del mismo, un plató de rodaje situado en el lugar exacto donde se ha hecho la grabación, el interior del CASM, por el que el espectador pasará, repitiendo parcialmente fórmulas ya planteadas por Mike Kelley o Txomin Badiola. Lo hemos titulado La Confirmación porque remite al sacramento católico entendiendo, por un lado, el momento de elección de la toma de decisiones como sujeto, y por el otro, el rito de paso y el ser aceptado dentro de ese mundo adulto. También alude al espacio del centro como antiguo convento y eso tiene cierto componente irónico para nosotros.

-Efectivamente, Ferran Carvajal, el protagonista, tiene unos 30 años y sintetiza la imagen de ese eterno adolescente en exploración permanente. ¿Es éste su trabajo más autoreferencial?
-Nuestros proyectos han ido evolucionando paralelamente a nosotros, pero tras unos primeros más “gamberros” ahora nos interesa trabajar de un modo más reflexivo, buscando un orden narrativo más complejo. El personaje en este nuevo trabajo, a medida que avanza por las diferentes escenas, deja atrás elementos de orden simbólico propios de la adolescencia. Aún así, da la impresión que la demora en abandonarla se está transformando más en una forma de vida que en una etapa de formación para la edad adulta, algo que ya llaman la “generación odisea”. Se trata de una generación que ha visto como los grandes relatos han caído y aquello en lo que creer se ha vuelto blando y que, por tanto, la idea de seguridad personal no es otra cosa que una construcción efímera dependiente de contextos siempre cambiantes.

Viajes mentales
-El viaje es otro de los temas presentes en sus obras. En este caso, la historia parece la de un viaje iniciático y cada escena es como una cadena de ritos de pasaje (a los que llaman infancia, familia, creación, avaricia, fantasías, amor, etc)...
-Sí, se trata de un viaje en el que se va pasando por una serie de escenas que simbolizan situaciones vitales comunes. El protagonista lo hace pasando por ellas sin pausa, en un recorrido ideado como una suerte de coreografía expandida. Al finalizar el recorrido, se para y observa estas mismas escenas funcionando sin él. En este trabajo hemos ideado acciones dobles, unas escenas que tienen dos tiempos, una especie de “acción-reacción”. Asimismo, no se presenta “el viaje” como una búsqueda interior, sino como una representación de cualquier momento de la vida en el que cualquier toma de decisiones implica no sólo un acto individual sino conectar, afectar y activar múltiples nodos.

-Otra línea común en su trabajo es el hecho de inventariar objetos y fantasías con las que establecen diálogos y metáforas sobre lo cotidiano. ¿Sigue siendo así?
-Así es. Este nuevo proyecto trata de investigar la relación entre lo físico y lo mental, lo que se ve y lo que se piensa, y el modo en el que estos dos conceptos pueden llegar a entrar en conflicto, desacoplándose.




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