ROCÍO DE LA VILLA | Publicado el 23/01/2009 | Ver el número en PDF
Tras una década de exposiciones, el trabajo de Sergio Prego (Fuenterrabía, 1969) quizás ha perdido en explosividad, pero ha ganado en madurez; es decir, en simplificación de medios para plasmar sus planteamientos y también en claridad a la hora de comunicar cuáles son sus preocupaciones y su posicionamiento respecto a la inestable situación de la escultura en el arte contemporáneo.