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ARTE
Perejaume, los sonidos del paisaje
Máquina de aire
Galería Joan Prats. Rambla Catalunya, 54. Barcelona. Hasta el 2 de mayo. De 5.000 a 18.000 e.
Jaume VIDAL OLIVERAS | Publicado el 27/03/2009
La obra que da nombre a la exposición, Máquina de aire, consiste en la proyección de un vídeo en doble pantalla con un texto sobreimpreso del artista. En este vídeo se observa un soplador, como aquellos que se utilizan para barrer las hojas caídas en la vía pública, al que se le ha aplicado un micro para grabar el sonido que emite, al ser expulsado, el chorro de aire. Las imágenes iniciales se sitúan en un auditorio para después continuar en el exterior, en la montaña o en el campo. Y es que esta "máquina de aire" opera como un instrumento musical que, al proyectarse en uno u otro
lugar, emite una vibración diferente en virtud de las distintas cualidades físicas del entorno. El artista, con su "máquina de aire", hace "sonar" el paisaje.
El texto que acompaña el vídeo viene a decir que el soplo de aire es como una voz a través de la cual las cosas hablan. Al aplicarse a un determinado territorio se convierte, por decirlo de algún modo, en una representación sonora o audible de aquel espacio. El mundo es como un gran texto sumergido que la singular máquina de aire del artista lee en términos sonoros. Ésta es la idea que sobrevuela la nueva exposición de Perejaume (Barcelona, 1957).
La muestra, sin embargo, representa cierta continuidad con el proceso de reflexión sobre el sonido llevado a cabo por el artista desde hace tiempo. En 2007, en la misma galería, Perejaume presentó otro proyecto, Ensayo de mimología forestal, que, según sus propias palabras, trataba de la trascripción del sonido de un bosque. Y en 2001 realizó una intervención, Fonación de un espacio, con la que la galería Joan Prats celebró el 25 aniversario de su fundación. Fonación significa textualmente emisión de los sonidos del lenguaje y el proyecto consistió en vaciar completamente las salas de la galería y disponer solamente unos grandes ventiladores que removían el aire. Obsérvese, a la luz del reciente trabajo de Perejaume, cómo aquellos ventiladores transformaron la sala en un gran instrumento musical. O dicho con otras palabras, la convirtieron en una máquina de producción metafórica de sonidos
e imágenes.
El trabajo de Perejaume responde de algún modo a un pensamiento mágico en que las cosas expresan significados. La exposición se completa con una serie de piezas, pinturas y dibujos de pequeño formato, que contribuyen a explicar y a hacer más didáctica su reflexión sobre el sonido y el aire. En Vermell "Rojo" una campanilla se identifica con el color rojo: acabamos por visualizar materialmente el sonido de la campanilla como un color. De la misma manera en Picarols "Cascabeles" unos cascabeles se relacionan con unos árboles; se trata, efectivamente, de unos árboles musicales o parlantes. Y así también en Cel "Cielo", unas bocas abiertas sobrepuestas a unas imágenes de nubes representan el lenguaje de los vientos.
La idea es tratar de visualizar algo que, intangible, no posee ni forma ni cuerpo. Transformar en visible lo invisible, hacerlo táctil y material, en esto consiste la el proyecto de Perejaume.
En este sentido, la manifestación sonora producida por la Máquina de aire es una imagen poética que opera como una representación cartográfica de
un paisaje.
Ahora bien, esta problemática del sonido y del aire reviste una particular complejidad, porque de lo que se está hablando aquí es de la voz humana y del lenguaje. La Máquina de aire es una metáfora de nuestra propia boca y de cómo se produce el milagro de la palabra. Los sonidos que emite la Máquina del aire están asociados a la idea de dar nombre a las cosas. En la interesante publicación que acompañaba la mencionada Fonación de un espacio, Perejaume aportaba gráficos que describían la anatomía de la garganta y la boca, del aparato fonador, vinculados al territorio, al espacio, a los vientos y al lenguaje. A nadie se le escapa que detrás de la Máquina de aire se encuentra la idea de soplo, el aliento que da origen a toda creación en todas sus acepciones y misterios.
La exposición resultaría incompleta si no apuntáramos una extraña videoinstalación, titulada De lús "Del uso", que uno encuentra al principio de la muestra. Aquí se utiliza el ruido de la calle, que se recoge en directo a través de un micro, y se sincroniza con los personajes del vídeo que abren la boca, como si se tratara del sonido que emiten. Cada vez que éstos hacen el ademán de expresarse verbalmente, se oye el zumbido aleatorio de la ciudad a través de su boca. ¿Se trata tal vez de una versión en negativo de la Máquina del viento? En todo caso, esta pieza introduce complejidad y contradicción, miedo y desconfianza. Acaso esa Máquina de aire sea una creación del diablo.