Bouzo, soledad encontrada
Las cenizas del deseo
Galería May Moré. General Pardiñas, 50. Madrid. Hasta el 30 de mayo. De 1.300 a 11.000 Euros
- ( 22/05/2009 )
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Si hoy decidiéramos lanzar al cosmos uno de esos módulos no tripulados que portan objetos, saberes y otros ejemplos de la cultura humana a fin de presentar a la especie ante los extraterrestres, no sería mala idea incluir alguna de estas obras de Manuel Bouzo (El Puente, Orense, 1946). En los últimos quince años ha ido acercándose a una forma de reconstrucción de significados y amplificación del sentido de conceptos envejecidos por la costumbre casi más propia de un poeta que de un artista plástico. Pese a su incuestionable presencia y naturaleza física, mucho de literario tiene esta quinta individual en May Moré. Es precisamente en esa galería donde se ha consolidado el salto desde una pintura algo dubitativa a la fabricación, primero mediante cajas a lo Cornell y, más recientemente, con la progresiva inclusión de procedimientos cercanos a la instalación conceptual, de un abanico amplio de dispositivos de raíz surrealista entre la soledad de los objetos -casi siempre rescatados del basurero del tiempo- y la de las palabras. El fascinado despliegue de su cópula metafísica y humorística. Visiblemente afectado por las estancias de Bouzo en India en 2004 y 2005, este conjunto de cajas, pinturas-collage, objetos encontrados rectificados e instalaciones con series de objetos y palabras, muestran su acercamiento al concepto de deseo como motor y decepción simultáneos: como trampa, consumación, éxtasis o locura.
Como decíamos, en ese módulo no viajaría la máxima expresión del arte humano, pero sí una prueba de los modos de nuestro descifrar las cosas y nombrarlas, nuestro construir los objetos y las imágenes del mundo, el lenguaje y la magia. Un apunte de lo que somos y acaso de lo que siempre se ha sido.
Abel H. POZUELO