Comisaria: Tania Pardo. MUSAC. Avenida de los Reyes Leoneses, 24. león. Hasta el 18 de octubre.
Resultados:
Javier HONTORIA | Publicado el 11/09/2009
Cyprien Gaillard (París, 1980) irrumpió en el panorama internacional en la feria de Basilea de 2007, cuando presentó, en la sección Unlimited, su extraordinario Desniansky Raion, uno de los dos vídeos que forman parte de esta su primera exposición individual en España. Con una corta pero fulgurante trayectoria a sus espaldas, el francés es uno de los artistas más codiciados del momento. Por eso es de alabar la iniciativa del Laboratorio 987 del MUSAC, si bien el formato retrospectiva resulta algo atrevido si recordamos que el artista todavía no ha cumplido veintinueve años. La apuesta es, sin embargo, segura pues la madurez artística de Gaillard rebasa los parámetros convencionales.
De un modo general, la suya es una revisión del paisaje que encuentra buena parte de su origen en su interés por la obra y los escritos de Robert Smithson. El artista estadounidense investigó la dimensión temporal del paisaje a través de esa máxima entrópica que tomó prestada de Nabokov por la que el futuro no es sino el reverso de lo obsoleto, algo que se encuentra en el centro de los intereses conceptuales de Gaillard y que se manifiesta en algunas de sus ruinas contemporáneas como los proyectos arquitectónicos de carácter social que aparecen en la posguerra de las ciudades occidentales. Para muchos artistas, este es un tema vinculado al brusco despertar del sueño moderno. Gaillard no es ajeno a este sentir, pero vislumbra un romanticismo no exento de melancolía. Un buen ejemplo es la bellísima vista de pájaro sobre un suburbio de Kiev del citado Desniansky Raion, con sus complejos arquitectónicos que semejan monumentos megalíticos cuya vigencia quiere el artista preservar.
No dejen de detenerse ante los grabados de la serie Belief in the age of Disbelief, versiones de grabados holandeses del diecisiete en las que se cuelan torres de apartamentos contemporáneas. Se enfrentan aquí las ruinas vivientes con la imagen bucólica del paisaje, que sufre igualmente notables interferencias en The New Picturesque, sencillos ejercicios de negación de la identidad misma del género.