ROCÍO DE LA VILLA | Publicado el 31/12/2009 | Ver el número en PDF
El mundo del arte no ha sufrido en 2009 tanto como se esperaba. Aunque algunos todavía afirmen que lo peor está por llegar, la impresión general es que se ha resistido bastante bien. Lo que explica que la mayoría haya mirado a otra parte y se haya postergado abordar los problemas del sector: los modelos de producción, gestión, distribución y patrimonio, a nivel estatal y autonómico y en su articulación; así como la precariedad laboral de los profesionales. Y no sólo de los artistas visuales, que sí están preparando junto al resto de artistas, un estatuto laboral. Pero no se han abordado las deficiencias en política artística: la que llevan a cabo los políticos, desde un Ministerio de Cultura con demasiados cambios de responsables en las últimas legislaturas; y la liderada por medios de comunicación, en la Universidad y en las fundaciones, en centros de arte, museos y galerías. A pesar de que la crisis propiciara un cambio de sensibilidad, de vuelta a la realidad, y de que tantos resortes glamurosos se evidenciaran con el pie cambiado.