José MARIN-MEDINA | Publicado el 16/05/2001 | Ver el número en PDF
Cada hombre, como cada comunidad y cada pueblo, necesita contar historias para salir al encuentro de los otros y para, a través de esa comunicación o comunión, expresarse a sí mismo, o sea, declarar aquello que profesa y dice la verdad de uno mismo. Desde esa urgencia de contar historias de la constitución de la identidad, se manifiesta Rogelio López Cuenca (Nerja, Málaga, 1959) en esta exposición, El Paraíso es de los extraños. Más que una exposición, El Paraíso constituye una instalación, unitaria, aunque repartida en dos partes, al hilo de las dos salas de la galería. La instalación está integrada por letrismos, ilustraciones, pegatinas, carteles, pinturas, elementos del cómic, fotomontajes y vídeos, y viene a ser una especie de historia crítica, o -quizás, mejor- una contra-historia del orientalismo, expresado como conjunto de imágenes inventadas y representaciones ideales de paisajes y de tipos exóticos, preferentemente islámicos, norteafricanos y andalusíes, a partir del gusto de escritores y artistas imaginativos del XIX.
Djedid (New), 2001. Óleo sobre tela, 150 x 150