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Teotihuacán, la ciudad emplumada

Teotihuacán. Ciudad de los Dioses.

Comisarios: Felipe Solís y Miguel A. Báez. CaixaForum. Paseo del Prado, 36. Madrid. Hasta el 13 de noviembre.

  • Resultados:

ELENA VOZMEDIANO | Publicado el 16/09/2011 |  Ver el número en PDF

La muestra, la más completa que se ha hecho nunca sobre la cultura azteca, se ha enriquecido con los hallazgos recientes.


Hace más de cien años que se excava y sólo un 15% de la ciudad ha sido explorado. Teotihuacán fue la más importante metrópoli de su tiempo en América, fundamentada en una dominación económico/militar y una extendida influencia cultural. Con 20 km2 y unos 125.000 habitantes en su apogeo, era una ciudad-estado multicultural, en la que convivían diferentes etnias, con sus lenguas, sometidas a una jerarquía de gobernantes, guerreros y sacerdotes. Mucho antes de las primeras prospecciones científicas, los aztecas, que se instalaron en el Valle de México varios siglos después de que Teotihuacán fuera destruida hacia el año 650 -se cree que por enfrentamientos intestinos- y que heredaron elementos de su cultura, atesoraban sus producciones artísticas como vestigios de una mítica edad de oro en la que los dioses se reunían para decidir el destino de los hombres.

Las grandiosas ruinas, que incluyen las célebres pirámides del Sol y de la Luna, la Calle de los Muertos y el Templo de la Serpiente Emplumada, apenas permiten imaginar lo que sería ese centro simbólico de la ciudad, del universo. La arquitectura de este lugar de ceremonias y procesiones representaba una geografía sagrada de montañas, ríos, mares y paraísos de ultratumba que se subrayaba con esculturas, relieves y gran abundancia de estucos pintados. La guerra y el sacrificio, instrumentos de dominación a la vez que obligaciones existenciales, eran motivos centrales en el universo icónico de estos hombres feroces que se representaban tocados por plumas de quetzal -ornamento omnipresente, signo de riqueza y sacralidad-, con garras y con fauces.

Esta exposición, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México y que cierra en Madrid una larga itinerancia -Nave Lewis (Monterrey), Museo Nacional de Antropología (México DF), Musée du Quai Branly (París), Museum Rietberg (Zúrich), Martin-Gropius-Bau (Berlín), Palazzo delle Esposizioni (Roma) y CaixaForum (Barcelona)-, ha sido disfrutada por medio millón de personas y parece haber desencadenado una nueva ola de descubrimientos. Sergio Gómez, director del área arqueológica de Teotihuacán, ha propuesto este mismo verano, a partir de sus estudios de la misteriosa escritura glífica de este pueblo, que su lengua sería un proto náhuatl pochuteca del que se han identificado restos en códices muy posteriores e incluso en el actual náhuatl. Por otra parte, en abril, ha comenzado la excavación de un túnel junto al Templo de la Serpiente Emplumada que representaría el inframundo y en el que se esperan encontrar las sepulturas de los gobernantes de la ciudad.

La muestra, la más completa que se ha montado nunca sobre esta civilización, se ha ido enriqueciendo en sus etapas con los hallazgos recientes y ofrece una cumplida panorámica sobre las riquezas materiales y la complejidad simbólica de esta fascinante cultura. Estructurada en bloques temáticos, reúne elementos arquitectónicos y decorativos, pinturas, esculturas, máscaras, joyas, instrumentos... que recorren no sólo los algo más de siete siglos de historia de la ciudad sino también la extensión de su influencia a áreas culturales vecinas.





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