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Jueves, 24 de abril de 2014
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Arquitectos. Nueva generación

Juan Herreros, Juan Carlos Sancho, Iñaki Ábalos, Tuñón y Mansilla, Vicente Guallart, Francisco Mangado, Andrés Perea y Jesús Aparicio. Ocho arquitectos veteranos revelan ocho de los nombres de la nueva generación que firmará la arquitectura del mañana.


 | 06/01/2012 |  Edición impresa


Andrés Jaque, constructor de ideas

Por Juan Herreros



Casa Never Never Land, Ibiza


Todo es proyecto en el trabajo de Andrés Jaque (Madrid, 1971), desde la organización del estudio hasta el detalle técnico pasando por la invención de las estrategias o la construcción de las políticas que envuelven su arquitectura. Su trabajo otorga un nuevo estatuto a esta disciplina encerrada en discursos formales, emocionales o programáticos. Comparte aventura con los que se empeñan en la construcción de un mundo sin el lastre de la convención o las verdades sumisamente aceptadas. Cada proyecto (un edificio, una investigación, un texto, un taller) funciona por sí mismo, como parte de un discurso referido a la propia biografía y como aportación a la conversación global de una comunidad inquieta y crítica. La técnica no es disponible y manipulable sino demandada y producida por el proyecto; es una técnica constructiva y también de las ideas. La misma cabeza que superpone materiales y encuentros, rigor y fantasía, voluntad y displicencia, analiza las contradicciones de doméstico, identifica la despolitización del consumo como mecanismo de sometimiento disfrazado de permiso para no pensar y la sublimación de ciertos órdenes y palabras mágicas. Andrés Jaque lee, interpreta y redescribe ese mundo de suplemento dominical para detectar potencias insospechadas escondidas en sus bambalinas.


FRPO, el talento que se exporta

Por Juan Carlos Sancho



Casa Mo, Madrid


El estudio FRPO está formado por Fernando Rodríguez (Albacete, 1977) y Pablo Oriol (Madrid, 1977), arquitectos por la ETSA Madrid. Su obra construida se concentra principalmente en las viviendas unifamiliares Casa MO y Casa OS, esta última galardonada con el Premio Europeo Bauwelt Preis en el año 2007. Pese a su corta carrera, ya saben lo que es ser invitados y premiados en numerosos concursos internacionales, principalmente en Suiza y Alemania, publicados en numerosas revistas, exponer en bienales de Arquitectura y trabajar fuera de España, siendo ésta casi la única solución para una generación entusiasta, alegre, sin prejuicios y cuyo talento se exporta. En sus proyectos aúnan una claridad teórica, junto a unos claros compromisos ambientales y constructivos, utilizados dentro de una lógica y sentido común, que los dotan de una madurez impropia en su generación, y los hace sobresalir de entre la marabunta de imágenes virtuales y ruidosas que anidan en los medios.


Langarita-Navarro, de la realidad física a la virtual

Por Iñaki Ábalos



Red Bull Music Academy, Madrid


El estudio de María Langarita y Víctor Navarro (1979) ha sabido navegar durante sus escasos años de vida tanto hacia los temas de la arquitectura como realidad física duradera, como en el territorio de las instalaciones efímeras y las potencias de las tecnologías virtuales, convirtiéndose en un raro ejemplo de adaptación a la amplitud de recursos y repertorios que los cambios culturales y tecnológicos demandan de los más jóvenes. Su arquitectura construida, residencial y comercial, como la Casa Doble y el restaurante Lolita (Zaragoza), negocian con éxito limitaciones presupuestarias con hábiles reconsideraciones espaciales y materiales. Mientras la Red Bull Music Academy en Matadero Madrid, su obra más significativa, conjuga la intervención en una nave protegida con recursos multidisciplinares cuyo estatuto entre lo efímero y lo estable, los elementos naturales y artificiales, hacen de su visita algo muy recomendable. Quien pasee por allí encontrará un ejemplo de la amplitud de experiencias diferentes que pueden lograrse con un uso imaginativo de recursos hasta transformar este lugar en un paisaje contemporáneo, pero también un anticipo de lo que este estudio promete.


El mundo invisible de Luis Úrculo

Por Luis M. Mansilla y Emilio Tuñón



Videoinstalación para Absolutlab


Luis Úrculo es uno de los arquitectos más brillantes y polifacéticos de su generación. Está convencido de que la arquitectura está en multitud de cosas que a veces son invisibles. Su curiosidad infinita le ha llevado a experimentar con gran variedad de formatos: la arquitectura, las instalaciones efímeras, el diseño gráfico, los medios audiovisuales, la organización de eventos, los laboratorios de investigación, la docencia. Luis Úrculo (Madrid, 1978) se acerca a los perímetros de las convenciones, a aquello que es opaco y, con sus manos, es capaz de abrir una ventana a aquello que presentimos “detrás” pero que no podemos ver. Hacer visible lo que existe, y reconocemos que ya existe porque lo recibimos con naturalidad, es su esforzada labor. Y de ahí esa hermosa mezcla de inesperado y reconocible que acompaña su labor. Si alguien quiere disfrutar de esa condición inesperada de su trabajo debería pasarse por Covers en la Tabacalera de Madrid, donde se muestra un irónico juego sobre la arquitectura y su representación, con la reconstrucción de edificios icónicos con objetos domésticos de su oficina. Tras este último proyecto Luis Úrculo está preparando la nueva exposición que va a llevar a San Francisco, y su incorporación a la Macdowell Colony, en la región de Monadnock (New Hampshire), la más afamada y antigua residencia artística de Estados Unidos. Desde aquí le deseamos la mejor suerte en la colonia de artistas.


MARGEN-LAB, autosuficientes

Por Vicente Guallart



Casa solar de Endesa en Barcelona


Daniel Ibáñez (Madrid, 1981) y Rodrigo Rubio (Alicante, 1979) son MARGEN-LAB y forman parte de una nueva generación que más que proyectar ciudades, trabajan en el diseño del hábitat urbano, fusionando arquitectura, ecología y tecnologías de la información. Con uno de los currículos académicos más brillantes de la Escuela de Madrid, llegaron al Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña en Barcelona tras ganar un concurso de viviendas autosuficientes. Cuatro años después, lideraron junto a un equipo internacional la producción de la Fab Lab House, la primera casa solar fabricada en Barcelona. Diseño, madera, corte con láser, paneles fotovoltaicos flexibles y mucha pasión. Como los buenos arquitectos, trabajan a todas las escalas, dibujando (y ahora fabricando) desde pequeños microordenadores, muebles, viviendas, edificios, manzanas, barrios y ciudades, dentro de una lógica de habitabilidad multiescalar. Sus dibujos, proyectos, iniciativas e investigaciones permiten visualizar que tras la tormenta siempre sale el sol y brilla más para los que más se han preparado y más han arriesgado.


Inaki Carnicero, entre la oportunidad y la sorpresa

Por Francisco Mangado



Nave 16 de Matadero Madrid


Ha sido habitual pensar que la claridad de los postulados arquitectónicos y la fuerza de una obra se conseguía sólo con el tiempo. El caso de Iñaki Carnicero (Madrid, 1973) es un ejemplo que hace dudar de esta afirmación. Sorprende cómo su trabajo es capaz de transmitir de manera precisa la mayoría de aquellas cuestiones que definen lo que es un hacer intenso del trabajo del arquitecto. La manera de elaborar el objeto construido, definido siempre en su esencia desde la conciencia de un contexto bien entendido, en un sentido amplio y agudo. La sensación de rotundidad que sus obras y proyectos traducen a partir del recurso a una geometría que pivota entre la oportunidad y la sorpresa. El trabajo de la materialidad y el manejo de los elementos según un proceso sensible que, a la vez, nos habla de un maduro conocimiento constructivo. El dominio instrumental que transmite el trabajo... En fin, todo ello permite afirmar que Iñaki es uno de los mejores exponentes de una nueva generación de arquitectos españoles que, aun no siendo la más jaleada por los medios, es muy rigurosa y fructífera.


Los diminutos detalles de Izaskun Chinchilla

Por Andrés Perea



Casa solariega, Carmena, Toledo


Como estudiante, que no como alumna de nadie, afortunadamente se asomó a mi pedagogía. Diez años de recorrido que he contemplado, desde el primero al más distante de los planos, en los que se expande inconmensurable. Referencia que me vale para desvelar la intensidad con que Izaskun Chinchilla (Madrid, 1975) es capaz de profundizar en el territorio de los pequeños asuntos y sus diminutos detalles, hasta dilatar su campo de interés, en amplitud y complejidad, donde pocos llegan. La investigación y la innovación son el propósito de su existencia, y dentro de él atiende a todo lo que concierne al entorno del ser humano, todo. Crear es progresar, cultural y socialmente, en el patrimonio del ser humano y hacerlo como ella, desde la multidisciplinaridad que ello conlleva; abordando toda la complejidad que concurra en el proceso; dilatando el repertorio perceptivo del ser humano y la sociedad, ofreciendo emocionantes escenarios de novedad, y haciéndolo con una dura independencia, que a muchos nos resulta ejemplar y a otros insoportable.


Héctor Fernández Elorza, la belleza de lo necesario

Por Jesús Aparicio



Laboratorio de la Universidad de Alcalá


Son las tres obras últimas de Héctor Fernández Elorza (Zaragoza, 1972) las que traigo a estas páginas. Unas obras que, a la par que rotundas en su concepción, son sensibles en su disposición frente a las circunstancias funcionales, topográficas, climatológicas, económicas, etc. El resultado, una arquitectura intensa con un objetivo común: la resolución de unos problemas cotidianos. No se trata de encargos estelares, si no de circunstancias habituales, corrientes. Unos laboratorios, un depósito de materias peligrosas, las zonas comunes e infraestructuras de una nueva zona urbana, proyectos que habitualmente son oportunidades desperdiciadas para la arquitectura, son para este arquitecto una ocasión donde logra la belleza. Belleza de la infraestructura y del detrito. Una lección que a buen seguro el arquitecto aprendió de Roma, cuando fue becario de la Academia de Bellas Artes. Porque en ambas arquitecturas se suman a la necesidad, la duración y la belleza de la materia y de la luz que la anima. Una materia que se encuentra expuesta en la arquitectura de Fernández Elorza, desprendida de toda apariencia, y una luz que constantemente la modifica. Se trata por tanto de construir con la belleza sobria que late en lo necesario.





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