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Jueves, 21 de agosto de 2014
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Las trampas del progreso

La ballena negra

MARCO. Príncipe, 54. Vigo. Hasta el 31 de marzo.

La ballena negra es una exposición que toma como punto de partida la crisis provocada por el accidente del buque Prestige el 13 de noviembre de 2002, el mismo día que se inauguraba el MARCO, para documentar y rememorar aquellos días convulsos y para abordar temas la explotación de la naturaleza, el legado del colonialismo, la historia de la modernidad, el mito del progreso indefinido, el comercio marítimo, la globalización, los movimientos sociales o la guerra. Con ella, el museo de arte contemporáneo de Vigo celebra sus diez años.


DAVID BARRO | 12/10/2012 |  Edición impresa


Damián Ortega: Movimiento en falso (equilibrio y sostenibilidad económia), 1999-2003

En el Paleolítico, los cazadores que aprendieron cómo matar dos mamuts en vez de uno realizaron un progreso; sin embargo, los que aprendieron cómo matar doscientos empujando la manada por un barranco progresaron demasiado y, aunque vivieron bien durante una temporada, después se murieron de hambre. Esta idea, que desarrolla Ronald Wright en su Breve historia del progreso, donde reflexiona sobre las civilizaciones que desaparecieron víctimas de sus propios éxitos, podría servir de moraleja o advertencia para entender qué nos quiere contar La ballena negra, un proyecto que, de entrada, admite haber nacido a partir de la crisis provocada por el accidente del buque Prestige.

Antes de que haya quien se apure a politizarla, cierto es que esta muestra nace con un evidente sentido político y se asienta en una realidad concreta, en un momento de agitación y resistencia social contra la promesa moderna de un progreso sin límites, en este caso, la condición estratégica del petróleo para la economía mundial. Galicia ya había experimentado antes esa suerte de apocalipsis líquida con ejemplos como el Urquiola. Esta idiosincrasia local se contextualiza aquí con obras que se desarrollan en diferentes lugares como Canadá (The Yes Men), Venezuela (Alexander Apostol), el Cáucaso (Ursula Biemann), Nigeria (George Osodi o Romuald Hazoumè) o Estados Unidos (Hans Haacke), que indagan en diferentes temas como el comercio marítimo, la globalización, la guerra, la explotación de lo natural o el colonialismo.

Allan Sekula:Disposal Pit (Lendo 12/23/02) 2002-03

La exposición comienza con un hueso de ballena a modo de homenaje a Man, artista que concedió una entrevista antes de su muerte, pocos días antes de la catástrofe del Prestige. Man confesaba cómo una enorme ballena negra se le apareció en sueños arrasando la Costa da Morte, augurando lo sucedido días después con el Prestige. La ballena como bestia mitológica, pero también como peligro inminente. Ese peligro que acecha, por ejemplo, en la ambición babélica de la economía mundial, y que aquí resulta muy bien destilado por Damián Ortega, que ocupa el eje del panóptico con tres barriles de petróleo que giran en precario equilibrio. Esta obra, abrigada por tres sutiles trabajos pictóricos de Analia Saban, comparte con el vídeo documental de Robert Smithson y la película de Peter Hutton, el lado más poético de la exposición. En el caso de Smithson, es la desaparición, el presente como entropía y la idea de sedimento como palimpsesto de la memoria; en el caso de Hutton, algo más sencillo y directo: lo poco sostenible que es el comercio globalizado con el medioambiente pero, sobre todo, con las condiciones de los trabajadores, en este caso documentando el desguace de un barco en Bangladés a martillazos.

Estos trabajos se relacionan directamente con las fotografías de Allan Sekula, que documentó las labores de limpieza del Prestige, la gente retirando el chapapote con extremo cuidado para después desplazarlo a un vertedero natural. Se traslada así el problema a otro lugar, apropiándose de lo natural de la misma manera que el chapapote lo hace de los animales que cubre como si sobre ellos volcara un cubo de pintura negra, como en el conjunto escultórico de Mark Dion. Como en toda la muestra, la realidad está muy presente y supera en espectacularidad a la ficción, como en el impactante documental grabado por Werner Herzog en Kuwait en 1991 después de que el ejército iraquí incendiase los pozos petrolíferos del país.

Pero no debemos tomarnos esta realidad que se nos muestra como lugar para el pesimismo. El mural de Rirkrit Tiravanija deja la puerta abierta a la esperanza. En éste se lee Less Oil More Courage (Menos petróleo, más valor), una apropiación que el artista tomó de una frase del pintor Peter Cain: More Courage, Less Oil. Así se nos invita a la valentía, al esfuerzo y al ánimo para afrontar nuestros deseos y progresar sin que nos venza el progreso, de acertar con el futuro.





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