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José MARIN-MEDINA | Publicado el 31/07/2002
Esta exposición, dedicada a revisar la obra de los Coullaut-Valera, Tres Generaciones de Escultores, viene a ser una respuesta de lealtad de una comunidad al aprecio y apego inalterados que esta saga de artistas de origen sevillano ha mantenido con La Granja de San Ildefonso durante los últimos setenta y cinco años. Esta relación se inició en 1927, cuando se encargó a Lorenzo Coullaut Valera una escultura pública dedicada a la Infanta Isabel de Borbón, La Chata, para los Jardines del Real Sitio, en el emplazamiento en que ella presidía un famoso corro o tertulia durante sus estancias en aquel palacio segoviano. El propio Rey Alfonso XIII se interesó por este homenaje a su tía, ya anciana, y expresó al escultor sus deseos. A raíz de esta obra, Lorenzo Coullaut Valera (Marchena, Sevilla, 1876-Madrid, 1932), que tenía su casa-taller en Madrid, en un hotelito de la calle Conde Peñalver, esquina a Ayala, abrió en La Granja la preciosa Villa María Teresa, que hoy cuidan sus nietos. Pero lo que inicialmente fue un estudio sencillo y lugar de veraneo, a partir de 1966 se convertiría en residencia y taller oficial de los Coullaut-Valera, al trasladarse definitivamente allí el segundo escultor de la saga, Federico (Madrid, 1912-La Granja, 1989), hijo de Lorenzo. A su vez, el tercer artista, Lorenzo (Madrid, 1944-La Granja, 2002), hijo de Federico, ha desarrollado su obra en ese mismo lugar, donde le sobrevino la muerte, el pasado invierno, cuando participaba en la organización de esta muestra conmemorativa de las bodas de diamante de vecindad de su familia con la comunidad civil del Real Sitio.









Federico Coullaut-Valera: Ángel de Madrid, 1977