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Miércoles, 23 de julio de 2014
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Los números se mueven

La creación del Centro Nacional de Matemáticas pondrá al día una disciplina en pleno despegue

En pleno desarrollo del Plan Nacional de Matemáticas, en el que se incluye la creación en 2005 del esperado Centro Nacional de Matemáticas, y mientras se prepara el Congreso Mundial de Matemáticos de 2006 que se celebrará en Madrid, Juan Luis Vázquez, Premio Nacional de Matemáticas, repasa los hitos recientes de la disciplina, sus necesidades y las claves de su expansión.


 | 22/12/2004 |  Edición impresa


Rompecabezas de rosquilla. Del libro La maravilla de los números (Ma non troppo)

No es fácil hablar al gran público de matemáticas. Siempre me ha sorprendido que una actividad tan importante en la vida intelectual y social como es el “Arte de los Números” provoque en el público llano y en ciertas islas culturales reacciones tan defensivas e incluso negativas, reacciones que no provocan artes ni más ni menos sutiles, como la música, la poesía u otras ciencias. Yo he visto en la profesión matemática mucho idealismo y no poco humanismo junto al inevitable amor a las ideas abstractas, y sin embargo el mundo matemático-cuantitativo tiene aún mala fama oficial en los medios culturales. Algo nos dice que al canal de comunicación le vendrían bien unas mejoras, pues las matemáticas son difíciles, pero son también hermosas y profundas, y son muy útiles. Y no somos sólo la ciencia de lo “matemáticamente exacto”, también entramos hoy día al toro de lo “probable” y lo “caótico”, lo cual resulta ser de gran utilidad industrial, comercial y social y da trabajo a nuestros alumnos.

Terreno seguro en la base
La actividad matemática es una parte de la actividad social que tiene una situación peculiar dentro de las sociedades desarrolladas. Todos los humanos practicamos por necesidad evidente sus artes más elementales: el conocimiento de los números enteros, la técnica de contar, las operaciones elementales, y también la geometría y el arte de medir y pesar. La neurociencia ha descubierto ya la localización en el cerebro de las operaciones aritméticas en un nivel básico; pensar matemáticamente es una actividad consustancial al ser humano (no sé si desde Atapuerca).

Detectando un problema
El lector avisado nos dirá que el problema no está ahí, está en las Matemáticas Superiores. ¿Qué diablos hacen pues los presuntos Matemáticos Superiores? ¿por qué deberían importarnos sus vidas y hazañas? Visto desde otro ángulo: ¿Cuántas Matemáticas hemos de saber, y cuántas entran en el acervo del hombre culto? Esas son algunas de las cuestiones que conviene abordar, pues el público anda revuelto y con razón por el llamado fracaso escolar. Y, sin embargo, las noticias que llegan del Universo Matemático son de lo más prometedor para la sociedad. Plumas más elocuentes que la mía han empezado años ha la labor de tejer el relato de esta aventura moderna. En los próximos epígrafes intentaré introducir algunos temas que pienso que merecen la atención del público, así como propuestas que darán que hablar en los próximos años si nuestro país continúa la línea de progreso intelectual y social.

1. Vistas del Olimpo matemático. El reto intelectual. Desde la más remota antigöedad y en muy diversas culturas, los humanos dotados de una especial sensibilidad han sentido una enorme fascinación estética en la comprensión de las propiedades de los números y las figuras, en el placer de deducir lógicamente las relaciones que ligan los números entre sí y las que hay entre ellos y las figuras y las medidas del mundo que los números nos ayudan a entender. La Matemática como ciencia abstracta, lo que podemos llamar la Alta Matemática, es y ha sido un juego intelectual desde hace más de 20 siglos, desde tiempos de Pitágoras, Platón y Euclides o antes. Más cerca de nuestros días, el año 1900 fue extraordinario para esa parte de la Humanidad que se apasiona por los grandes desafíos de las Matemáticas. Esos desafíos se llaman problemas abiertos. En ese año David Hilbert planteó en el Congreso Internacional de París sus famosos 23 problemas que tuvieron en el mundo matemático del siglo XX tanta o más resonancia que las tesis de Lutero en el mundo noreuropeo. Dos grandes noticias se han producido en los últimos 10 años que quiero reseñar. La primera es la Prueba de la Conjetura de Fermat, que había resistido a los más sabios por más de tres siglos.

En 1995 un gran revuelo recorrió la sociedad matemática, cuando Andrew Wiles, un matemático inglés, publicó un artículo en que la dejaba resuelta. La segunda noticia sucedió el miércoles 24 de mayo de 2000 cuando se anunció en el Collège de France de París el conjunto de los 7 problemas matemáticos que constituyen los Millennium Prize Problems, patrocinados por el Clay Mathematics Institute. Recordando a Hilbert, pretende reflejar 7 de los más importantes problemas abiertos de la ciencia matemática al comienzo del nuevo siglo. Bajando al mundo real, la Fundación premiará la resolución de cada problema con un premio de un millón de dólares. Toda la información sobre el premio y los problemas se puede obtener en la dirección de http://www.claymath.org/prize_problems. Estos problemas recorren las diversas áreas de las matemáticas puras y aplicadas. Volvió el revuelo a los círculos selectos, y algún español está invirtiendo muchas horas en la brega. En la primavera de 2004 se supo que David Perelman, matemático ruso que trabaja en San Petersburgo, anunciaba la resolución del número 3. Desde entonces, un grupo distinguido de expertos, algunos españoles, estudia los endiablados 3 artículos que sustancian el anuncio.

2. La investigación española cumple objetivos. La gloria de la alta matemática ha sido prácticamente ajena a nuestro país en los siglos pasados. Muy en la vena del famoso dicho “que inventen ellos” nuestras universidades vegetaron durante siglos en saberes menores o afanes enciclopedistas, con algunas excepciones notables que nunca lograron enraizar una escuela a la moda francesa, inglesa, italiana o alemana. España figuraba en 1980 con una participación de 0,4 % de la publicación mundial en la más famosa de las bases estadísticas, la ISI, cuya fiabilidad está bien establecida. Figura hoy día con el 4.53%. El factor es pues de más de 11 por 1. Por poner un ejemplo comparativo, Italia tiene un 5,5%, lo que, vista la comparación de las poblaciones, nos pone al nivel cuantitativo de un país de primera línea por primera vez en la Historia. Sin duda alguna los números y estadísticas necesitan un contexto: toda clase de informaciones complementarias elaboradas por la Real Sociedad Matemática Española y otras sociedades señalan que los porcentajes responden a un hecho real, tanto individual como social. He aquí el broche de oro de este ciclo: en el año 2006 se celebrará en Madrid el Congreso Mundial de Matemáticos.

3. Matemática, Ciencia y el I+D+i en España. Las siglas administrativas I+D+i significan investigación, desarrollo e innovación. Cumplida en opinión de muchos la “época heroica” de montar un establishment científico numeroso, eficaz y homologado internacionalmente, España enfrenta en los albores del siglo XXI el reto de las otras dos letras, D+i. Nuestra inversión en Ciencia comparada con otros países europeos más avanzados en términos de PIB es muy inferior. No sólo Francia y Alemania o las míticas Suecia y Finlandia invierten más y con más rendimiento; países europeos “menores” como Irlanda, la República Checa, Hungría y Estonia tienen una política actual mucho más progresiva en Ciencia para el Desarrollo y la Innovación y serán competidores serios en pocos años. Tener un modelo matemático es hoy día la elegancia mínima requerida para no perder el tren del futuro. De hecho, un nuevo peligro acecha a las naciones: quienes no entiendan este mundo de experimentos, modelos y cálculos tendrán pocas posibilidades de competir por los buenos empleos en el mundo global. La conclusión es clara: es preciso invertir en calidad y cantidad para competir. Las sociedades científicas españolas han ido descubriendo una a una estos últimos años esta verdad. Y han descubierto además que el diagnóstico común las une para plantear una acción conjunta que mueva la conciencia del país. Para enfrentar este reto se ha constituido en marzo de 2004 la COSCE, Confederación de Sociedades Científicas de España, presidida por el biólogo Joan Guinovart.

4. Tenemos un plan. Parece pues que España ya posee una base científica razonablemente buena, como también tenemos buenos cineastas, músicos o escritores. Para enfrentarse al nuevo ciclo de desarrollo de la ciencia y de servicio de la ciencia a la sociedad, se necesitn reglas sencillas sobre qué hacer o fracasaremos. He aquí la selección del autor: Medios, personal, talento, concentración y liderazgo. Quiten una y no funcionará, hay experiencia de más de un siglo en el mundo desarrollado. Termino diciéndoles que esto se traduce en mi modesta opinión para el desarrollo de las Matemáticas en un plan sencillo: 1. Mantener las instituciones que están funcionando y dotarlas de mejores medios. 2. Apoyar más decididamente a los investigadores de prestigio y sus equipos. 3. Ampliar las plantillas con jóvenes valiosos. 4. Crear un Centro Nacional de Matemáticas, posiblemente con unas pocas grandes sedes, siguiendo los modelos de los países punteros (EEUU, Alemania, Francia, RU, Canadá). Esperamos noticias.

Juan Luis VáZQUEZ




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