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Biografía y patología mental de Freud al siglo XXI

150 años de Freud

VICENTE MOLINA | 04/05/2006 |  Edición impresa


Freud en 1890, 1909, 1922 y 1935

Al final del siglo XIX, se pensaba que una alteración estructural cerebral explicaría la patología mental. Esta idea fue espoleada por los hallazgos de Broca, que parecieron atribuir un determinado “lugar” en el cerebro al lenguaje. Sin embargo, la búsqueda de ese foco cerebral de enfermedad mental fue infructuosa en las autopsias de los pacientes psiquiátricos, por lo que una corriente de pensamiento le fue atribuyendo una génesis psicológica desde Heinroth. Esta corriente culmina con Sigmund Freud que, tras un inicio orientado hacia lo que podíamos llamar neurociencia teórica, imprime el giro hacia lo psicológico que hace su obra singular.

La premisa fundamental del pensamiento freudiano es la relación entre acontecimientos biográficos individuales muy anteriores (infantiles) y los síntomas actuales de los pacientes. Esos acontecimientos interferirían en el desarrollo del aparato psíquico hipotetizado por Freud. La causalidad de la enfermedad mental en la obra freudiana se atribuye así ampliamente a la biografía, deduciéndose que su re-elaboración verbal haría desaparecer los síntomas. Con esta idea, Freud hizo aportaciones de indudable interés clínico, como la de los mecanismos de defensa, cuya verbalización permite a ciertos pacientes controlar mejor su propia conducta. Sin embargo, la validez del pensamiento psicoanalítico como teoría explicativa es cuestionable al basarse en inferencias más que en observaciones científicas, siendo obvio en esas condiciones cómo las ideas previas del observador pueden deformar la observación.

Pese a ello, algunos aspectos de la teoría psicoanalítica se ven respaldados por hallazgos neurocientíficos recientes. Una biografía muy desfavorable en etapas tempranas puede influir negativamente en el desarrollo cerebral. Los ejemplos abundan incluso en la experimentación animal. Sabemos así que los macacos que han sufrido en su infancia una conducta impredecible por parte de su madre tienen una respuesta hormonal al estrés (el factor liberador de corticotropina, o CRF) muy superior a los que han recibido poca o mucha atención, pero de modo previsible. El exceso de corticosteroides así liberado por el CRF, es dañino para el cerebro. Dado que el estrés es una experiencia universal, a partir de ese hallazgo vislumbramos un aspecto de la interacción entre experiencia y patología mental. Este exceso de liberación de corticoides está por ejemplo presente en los que sufren depresión y, sobre todo, estrés postraumático, un grave síndrome que se produce en respuesta a la exposición a una situación amenazante para la vida. Los acontecimientos desfavorables tempranos sostenidos pueden así tener un papel dañino en el desarrollo cerebral y predisponer a determinadas alteraciones mentales.

Hay que considerar también cómo características genéticamente condicionadas de la personalidad interactúan con distintos entornos sociales a la hora de generar “patología”, lo que puede refinar el concepto freudiano de “super yo” desde el punto de vista científico. La aceptación social de rasgos más impulsivos puede ser menos desadaptativa en otras culturas que en la nuestra, lo que puede relacionarse con la distinta frecuencia de ciertos trastornos de la personalidad entre culturas diferentes. Así, el trastorno límite, caracterizado por intensa emocionalidad e impulsividad, es muy poco frecuente en la población emigrante a nuestro país. Las demandas para la adaptación y el éxito en Occidente interactuando con una personalidad genéticamente predispuesta pueden determinar la aparición de una “patología” sobre un sustrato que, en condiciones de vida más primitivas (las que hemos tenido durante casi toda nuestra historia como especie) pueden ser factores de éxito. Hoy vemos la relación entre biografía y patología de modo más complejo, porque vamos comprendiendo la participación del cerebro en ese diálogo. El cerebro no es neutral en esta interacción, y es además diferente entre sujetos, de modo que no todos sufrimos por igual las consecuencias de los acontecimientos.

Comentaré algunos ejemplos en relación a este tema. El concepto clave actual en la génesis de la patología mental es la vulnerabilidad. Ciertos sujetos están predispuestos a desarrollar determinada patología mental en relación con una cierta variante genética que poseen. Llamamos polimorfismos genéticos a estas variantes, pequeños cambios en un determinado gen que condicionan variaciones no patológicas en su función. Esta variación puede condicionar una respuesta patológica a determinadas circunstancia, aunque no de modo inevitable. Por ejemplo, las personas que poseen una determinada variante del gen de la proteína que transporta la serotonina (molécula clave en las depresiones y en sus tratamientos) tienen un riesgo superior a desarrollar cuadros depresivos tras sufrir acontecimientos vitales desfavorables. El mismo evento, pues, condiciona o no la aparición de la patología mental según la carga genética del paciente, lo que contradice el papel central de la biografía en la teoría psicoanalítica. En la misma línea, sabemos que muchos trastornos psiquiátricos son altamente heredables, de tal modo que las personas con más cercanía genética tienen más posibilidades de sufrir la misma enfermedad, independientemente de su experiencia biográfica. Esto no significa en absoluto que los familiares de un paciente tengan muchas posibilidades (en términos absolutos) de serlo, pero sí apoya que la experiencia psicológica tiene un papel más limitado en la patología mental que el atribuido por el psicoanálisis. Los acontecimientos desfavorables pueden además no ser biográficos en el sentido psicoanalítico. Sabemos por ejemplo que la esquizofrenia, presente en todas las culturas y entornos, tiene una incidencia más alta en entornos urbanos, lo que se ha relacionado a partir de otras líneas de evidencia con la exposición a factores infecciosos. También en el caso de la esquizofrenia hay polimorfismos genéticos que modifican el desarrollo cerebral con el riesgo de padecerla, que interactúan con la influencia del entorno en sentido amplio. Por ejemplo, ciertos factores genéticos elevan riesgo para esa enfermedad en la edad adulta en función del consumo de cannabis en la adolescencia. Vemos así cómo interactúan acontecimientos ambientales y factores genético-cerebrales. Por tanto, la absoluta prioridad freudiana sobre la biografía como génesis de la patología mental no se sostiene actualmente. Un modelo de vulnerabilidad que considere tanto factores endógenos como biográficos es mucho más útil para explicar la realidad observada. Recientes teorías neurocientíficas, como las neurodinámicas, tratan de integrar el pensamiento derivado del psicoanálisis con la complejidad del funcionamiento neural y sus propiedades emergentes.

VICENTE MOLINA


Freiberg, 1856-Londres, 1939
1856. Nace el 6 de mayo en Freiberg, en la antigua Moravia (hoy Príbor, Checoslovaquia) en una familia judía de clase media.
1860. Se trasladan a Viena, donde realiza sus estudios primarios y secundarios.
1873. Ingresa en la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena.
1876. Comienza a trabajar en el laboratorio del fisiólogo Ernst von Bröcke. Aparecen sus primeras publicaciones y entabla amistad con el médico vienés Josef Breuer, junto al que establecerá las bases del psicoanálisis.
1881. Obtiene el título de doctor en Medicina.
1882. Conoce a Martha Bernays, su futura esposa. Comienza sus trabajos en el Hospital General de Viena.
1884. Trabaja sobre el uso terapéutico de la cocaína. Imprudentemente, lo experimenta en su propia persona.
1885. Viaja a París, donde completa sus estudios. Trabaja a las órdenes de Jean Martin Charcot en el Hospital de Salpêtrière. Comienza a interesarse por la mente humana y sus patologías. Con Charcot se inicia en el estudio de la histeria y en la aplicación de la hipnosis como terapia. Esta influencia marcará su carrera.
1886. Contrae matrimonio con Martha Bernays. Tendrán seis hijos.
1891. Escribe su primer libro sobre la concepción de la afasia, dedicado a Breuer.
1895. Publica Estudios sobre la histeria, escrito en colaboración con Breuer donde quedan expresados los primeros años de su experiencia clínica.
1896. Fallece su padre. Comienza a establecer las líneas básicas de su método analítico basado en la “libre asociación”. Rompe con Brauer.
1899. Publica (aunque con fecha de edición de 1900) la que es considerada su obra magna: La interpretación de los sueños.
1902. Comienza a reunirse la Sociedad Psicoanalista de Viena.
1904. Publica Psicopatología de la vida cotidiana, un estudio de las muchas formas de funcionamiento mental imperfecto, tales como los fallos de memoria y los defectos del habla.
1905. Publica Tres ensayos sobre la teoría sexual, en los que explica la significación de la sexualidad infantil.
1906. Varios psiquiatras suizos, encabezados por Eugen Bleuler y Karl G. Jung se unen a las teorías de Freud.
1908. Se celebra en Salzburgo el primer Congreso Internacional de Psicoanálisis. Asisten, por invitación de Karl Gustav Jung, 42 seguidores de Freud, entre ellos Karl Abraham, Sandor Ferenczi y Ernest Jones.
1910. Se funda en Nuremberg la Sociedad Internacional de Psicoanálisis presidida por Jung.
1911. Comienza sus diferencias personales y científicas con Alfred Adler, Wilhelm Stekel y Jung.
1913. Publica Tótem y tabú. Inspirada en el evolucionismo de Darwin y el evolucionismo social de Frazer, daba testimonio de hasta qué punto consideró que la importancia primordial del psicoanálisis, más allá de su eficacia terapéutica, que siempre juzgó restringida, residía en su condición de instrumento para investigar los factores determinantes en el pensamiento y el comportamiento de los hombres. Rompe definitivamente con Jung por sus diferencias en torno al concepto de “líbido”.
1915. Ven la luz varios ensayos sobre la teoría de la mente. Gracias a Freud, la psique toma carta de naturaleza en el siglo XX.
1916. Publica Introducción al psicoanálisis.
1919. Funda una editorial, donde publicará sus Obras Completas, cinco periódicos y más de 150 libros.
1922. Anna Freud y Lou Andreas-Salomé son admitidas como miembros de la Sociedad Vienesa.
1923. Le diagnostican cáncer de mandíbula. Comienza una larga enfermedad que no le impide seguir trabajando.
1930. Publica El malestar en la cultura.
1933. Los nazis queman sus obras en Berlín.
1936. Se celebra su 80 aniversario y es nombrado miembro correspondiente de la Real Sociedad Británica.
1937. Muerte de Lou Andreas-Salomé, que afecta profundamente a Freud.
1938. Invasión de Austria por los nazis. Freud se resiste a abandonar Viena pero Ernest Jones lo persuade para que se marche a Inglaterra.
1939. Muere en Londres el 23 de septiembre.


150 años de Freud
Freud, 150 años de un clásico controvertido, por Eugenio Trías
El aura freudiana, por álvaro Pombo
Biografía y patología mental de Freud al siglo XXI, por Vicente Molina
Breve diccionario del psicoanálisis, por Jorge Alemán




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