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Sábado, 23 de agosto de 2014
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Carlos Alonso Bedate

“Hay que revisar sin miedo la terminología científica”

El estatuto ético del embrión humano, la ingeniería celular y tisular, la dignidad como fundamento de los derechos, la biotecnología y sus implicaciones ético-jurídicas son algunas de las cuestiones que se abordan en el libro Gen-ética (Ariel), un trabajo coordinado por Carlos Alonso Bedate, del Centro de Biología Molecular-CSIC, y Federico Mayor Zaragoza, en el que participan 20 especialistas en ciencia, ética y derecho entre los que se encuentran Juan-Ramón Lacadena, Bernat Soria y Alfonso Valencia. El Cultural ha hablado con Alonso Bedate sobre la actual encrucijada entre ciencia, ética y conocimiento.


JAVIER LÓPEZ REJAS | 08/05/2003 |  Edición impresa


Carlos Alonso Bedate. Foto: M.R.

-Su libro parece nacido de una necesidad de “poner en su sitio” los conceptos científicos. ¿Tan mal están empleados?
-No es exactamente así, dado que los conceptos que se derivan de los conocimientos biológicos están constantemente cambiando. No se puede pretender que de una vez para siempre los conceptos queden definidos pues el conocimiento tiene un gran componente evolutivo. Esto yo creo que se puede aplicar a todas las ciencias y mucho más a la biología donde no sólo las técnicas por las que se adquieren los conocimientos están constantemente variando sino que los conceptos derivados de los conocimientos también están sufriendo muchas transformaciones. Hasta hace muy poco tiempo se pensaba que los procesos biológicos se regían por leyes lineales y que por ejemplo un gen definía siempre una única función. En este concepto se han basado muchas de las aproximaciones terapéuticas. En la actualidad se ha comprobado que esto no es así y que un mismo gen o secuencia de DNA puede codificar más de una proteína y que una misma proteína puede ejercer varias funciones y a veces contrarias dependiendo del contexto celular en el que está. Estoy seguro que nos encontraremos en el futuro con que los conceptos que tenemos en la actualidad también tendrán que cambiar a la vista de nuevos datos. Lo único que este hecho quiere decir es que los conceptos tienen una gran dosis de provisionalidad y tenemos que estar dispuestos a cambiarlos cuando sea necesario puesto que son incompletos. Esto puede crear alguna confusión en principio pero las cosas se van solidificando con la nueva investigación y se llega a un momento en el que se esclarecen. Nuestro libro se sitúa en un momento de transición y pretende esclarecer algunos conceptos a la luz de nuevos datos. Este hecho fuerza a revisar algunos presupuestos que se pensaba que eran inmutables. Esto puede representar una importante contribución del libro. Tenemos que estar dispuestos a efectuar este cambio pues de lo contrario podemos caer en el inmovilismo y, lo que es peor, en posturas que no se contrastan con la realidad. Lo contrario puede causar mas confusión todavía.

Consenso y definición
-Sigamos con los conceptos. ¿Cree, por ejemplo, que puede llegarse a un consenso en el uso (en todas sus variantes) y definición de “embriones humanos”?
-Yo creo que se podría llegar a un consenso en la definición de qué es un embrión humano si se pudiera definir qué queremos decir con ese término. Sin embargo, llegar a definir una realidad no es una tarea fácil porque en gran medida en la definición ya están contenidos muchos de los conceptos que se quieren definir y normalmente estamos basados en presupuestos indefinibles de carácter personal y emocional. Mucho más en este caso donde de la definición se van a deducir modos de acción. Lo que yo le puedo decir es que hasta hace poco tiempo casi todos los conceptos biológicos estaban basados en lo que se conocía sobre los ovíparos. En este caso el huevo contenía todo lo necesario para generar un individuo y por eso correctamente se le denominaba embrión. Se ha aplicado sin más esta realidad a los embriones de los mamíferos y por eso de alguna manera se asimila al zigoto humano con el embrión de los ovíparos. Sin embargo, esta asimilación no se puede hacer de forma tan directa si se quieren tener en cuenta los datos biológicos. Por eso hay que revisar la terminología. El miedo a revisar la terminología es que se piensa que si se hace esto hay que revisar también los conceptos éticos. Pero esto no es necesariamente así.

-¿Qué papel deben jugar los científicos en la legislación de esta terminología?
-Yo creo que los científicos deberían jugar un papel importante en los procesos legislativos pues son los que tienen más a mano los conceptos cuya aplicación genera controversia y los entienden con mayor precisión. Esto hace que sean interlocutores muy válidos para los legisladores. Pero esto no significa que la legislación haya de aceptar sin más los dictámenes de los científicos pues existen muchos aspectos que es necesario tener en cuenta a la hora de legislar sobre un tema. Es necesario tener en cuenta además que los conceptos científicos cambian y esto obliga a ser prudentes. En el libro Gen -ética se aborda este tema con gran profusión por varios especialistas y se pone de manifiesto la complejidad de la situación creada, por ejemplo, por la cantidad de datos que se pueden obtener de un paciente por análisis de su DNA a partir de una gota de sangre.

Una constante histórica
-¿La encrucijada científica actual es cuestión de ética o de conocimiento?
-La encrucijada actual es de las dos cosas. Es de ética y de conocimiento. No puede ser de otra manera. Pero no creamos que solamente ahora estamos en una encrucijada. Estar en encrucijadas es una constante histórica. El problema es que en determinados tiempos la encrucijada es más patente y ahora nos damos cuenta de que la ética está sujeta también a los cambios evolutivos y que no se puede hablar sin meditarlo mucho de la existencia de una sola ética y que sea inmutable y menos que ésta se pueda imponer. Aun dentro de un mismo sistema ético los conceptos cambian. Evidentemente que este hecho genera incertidumbres pero tenemos que saber vivir con ellas dándonos cuenta de que este es un proceder ético. Lo que es necesario evitar es proceder arbitrariamente sin un diálogo social.

Jerarquización de valores
-Finalmente, ¿puede una “solución” terapéutica imponerse a las prevenciones morales?
-Esta es una pregunta muy compleja pues no se puede responder con un sí o con un no. Si la pregunta es si una solución terapéutica puede ir en contra de un proceder ético le digo que no. Pero a renglón seguido le tengo que decir que hay que definir cuál es el proceder ético que se conculca. No todas las acciones tienen el mismo valor. Por eso para decidir entre una solución terapéutica y una prevención moral hay que establecer una jerarquización de valores. Nunca se podrá conculcar la dignidad individual humana aunque se vaya a obtener un beneficio por grande que sea. En la actualidad se habla de salvar vidas por medio de la investigación con células troncales. Es cierto. Pero este hecho no podría justificarse si para ello se tuvieran que conculcar derechos inalienables. Este es el fondo de la cuestión ética planteada sobre la investigación con células troncales procedentes de embriones tempranos. Unos piensan que los embriones son seres humanos con dignidad inalienable y otros que piensan que aunque tengan valor, este valor es relativo y ponderable con respecto a otros valores. Yo soy partidario de la segunda opción y de que la ponderación hay que establecerla en un diálogo abierto sin estrategias preconcebidas que arruinen ese diálogo.




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