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CINE
Scott, el director compulsivo
Carta desde Hollywood
Mike GOODRIDGE | Publicado el 09/10/2008
El hecho de que el último filme de Ridley Scott, Body of Lies, se estrene menos de un año después que American Gangster demuestra la velocidad a la que trabaja Ridley Scott. Como su anterior película, es una producción intrincada y épica rodada en 100 localizaciones, con un reparto numeroso y algunas de las secuencias de acción más espectaculares de los tiempos recientes. Scott usó hasta quince cámaras para rodar esas complejas secuencias, e hizo un extensivo uso de la fotografía aérea para emular a los espías satélite, que juegan una parte fundamental en la película.
El director, en cualquier caso, emplea la palabra de argot doddle (que significa algo que parece difícil de hacer pero no lo es tanto) para referirse a la producción de la película. Cuanto más experiencia tienes, mejor sabes lo que quieres. Scott es uno de los directores que trabajan con presupuestos elevados más prolíficos del Hollywood de hoy. En enero comienza la producción en Nottingham (Gran Bretaña) de una nueva película sobre el mito de Robin Hood. El filme será su quinta colaboración con Rusell Crowe, que interpreta al sheriff de Nottingham. No sólo eso, por estas fechas, el año que viene, estará en Budapest rodando Child 44, un thriller ambientado en la Guerra Fría localizado en la Rusia estalinista. Tratará sobre un oficial de la policía secreta que tropieza en su camino con un horrible asesino de niños.
Después de terminar con este proyecto, Scott ya ha firmado para dirigir Monopoly, una adaptación del popular juego de mesa que aspira a convertirse en un gran éxito al igual que lo fue Transformers, también basada en un juguete. Por si fuera poco, sigue preparando su saga épica sobre la familia Gucci, que se centrará en los años 70 y 80. El protagonismo recaerá sobre el nieto del fundador de la compañía, Guccio Gucci, quien después de reflotar a la empresa con la audaz iniciativa de contratar a Tom Ford como jefe de diseñadores, fue asesinado en Milán en 1996 por su propia esposa, Patrizia.
La historia termina con la muerte de Maurizio Gucci -explica Scott a El Cultural- y comenzará con su padre Rodolfo y su esposa suiza, una mujer con algo de estrella del cine que murió a los 31 años de cáncer. Siempre se dijo que Maurizio no heredaría el imperio pero, irónicamente, cuando su padre murió, había ganado tanto dinero por sí mismo como para tomar el control. Patrizia también es un personaje muy importante. Tiene su dificultad escribir este guión porque no trata para nada de bolsos. Scott dice que quiere que la producción esté imbuida del espíritu de Fellini. Una de mis películas favoritas es La dolce vita y, por supuesto, 8 1/2. Le dije al guionista que mirara estos títulos porque se parecen a lo que tengo en mente.
Hay pocos directores que trabajen con su misma rapidez. La mayoría necesitaría tres o cuatro años para terminar una película de la escala de American Gangster o Body of Lies. Realicé cientos de anuncios antes de hacer películas y siempre fueron mi escuela. Lo aprendí todo con ellos, todo: cómo ser preciso, cómo prefigurar lo que quieres y ajustarse al plan. No puedes rodar muchísimo por el simple hecho de hacerlo. Así es como te pasas del presupuesto. Lo importante es saber lo que quieres. señala.
La forma de trabajar de Scott es ciertamente peculiar. El cineasta viaja con su equipo habitual de montadores, liderado por Pietro Scalli, durante el rodaje. Los montadores están donde está la película. Ahora todo es digital y no es necesario arrastrar los rollos. Mi rutina diaria consiste en levantarme a las 5.45 de la mañana, terminar de rodar cuando la luz se va, darme un ducha, cenar algo si tengo tiempo y meterme en la sala de montaje. Me voy a dormir a las 11 de la noche. Cuando Scott llega a la sala de montaje, Scalli ya tiene preparado el material para que el cineasta trabaje: Durante el día, se dedica a poner todas las piezas en su sitio. De hecho, recibe lo grabado prácticamente en tiempo real vía digital. Cuando termina el rodaje, ya tenemos una edición del filme bastante avanzada. Lo que hacemos al final es hacer una valoración de conjunto, nos preguntamos si realmente puede conectar con la audiencia y añadimos la música. últimamente disfruto más montando que en el set.
Escuchando a Scott, uno tiene la impresión de que todo es muy fácil. Debe ayudar que es uno de los directores con mayor libertad para manejar presupuestos. De Alien a Blade Runner, Gladiator a Thelma y Louise, American Gangster o Black Hack Down, sus películas han ingresado billones de dólares. ¿Tiene alguna tentación de hacer algo experimental y barato? ¿Para qué querría hacer algo así?, contesta:¿Por qué iba a hacer algo que creyera que no iba a comunicar con el público? Prefiero ir a jugar a tennis que hacer una película que no va a ver nadie.