La Berlinale apuesta por los veteranos y el entretenimiento empujada por la crisis
( 06/02/2009 )
Resultados:
Ante la crisis, evasión. La Berlinale afronta su 59 edición con algunos grandes nombres (Angelopoulos, Oliveira, Schrader, Olmi o Chabrol) y una Sección Oficial que ha conocido tiempos mejores. Hollywood no estará tan presente como en otras ediciones.
Con Berlín llega el pistoletazo de salida de los grandes festivales europeos. Son tiempos difíciles y el cine no es una excepción. Tiempos de crisis económica general, pero también particular ya que los festivales cinematográficos se hallan en una continua reinvención para asegurar su supervivencia; a la superpoblación de certámenes audiovisuales, se le añade la pelea por atraer películas, cineastas y mundillo del star system norteamericano o la fuga de cabezas visibles de los propios eventos a destinos rivales. Históricamente, el Festival Internacional de Cine de Berlín se ha caracterizado por una dualidad extraña: por un lado (cuestión de fechas), es allí donde se realiza la presentación en Europa de los tanques estadounidenses nominados a los Oscar -con la consiguiente presencia de directores y actores de Hollywood-; por otro, la programación siempre ha poseído un marcado tono político, muy ligado a la realidad social.
Este año, sin embargo, hay cambios. Lo primero que llama la atención es la ausencia de grandes títulos provenientes de Estados Unidos y es que, para luchar contra la piratería, las majors están apostando por los estrenos simultáneos en todo el mundo y Berlín ya llega tarde. La excepción (y no la mejor) fuera de concurso: The Reader (El lector), la fofa y prefabricada película de Stephen Daldry adaptando la novela de Bernhard Schlink. No sólo eso, la crisis ha favorecido el cine de evasión. Kosslick defiende así la programación: La gente está harta de la palabra crisis y está encantada de escapar a un sala de cine durante dos horas para olvidar sus problemas. De ahí que se declare contento de haber inaugurado el certamen, ayer mismo, con un thriller mainstream que bucea, precisamente, en las estafas de entidades bancarias, como The International (2009) del alemán Tom Tykwer pero rodado al servicio de Hollywood con actores como Clive Owen y Naomi Watts. La evasión cinematográfica entendida como antítesis del, entendemos, sesudo cine de autor -éste se podrá ver en las secciones paralelas, donde estará lo nuevo de Manoel de Oliveira, Theo Angelopoulos, Paul Schrader, Claude Chabrol o Ermanno Olmi-, deja en la programación oficial películas tan sospechosas como My one and only (Richard Loncraine), comedia negra, con Renée Zelwegger, o el melodrama familiar Happy Tears (Mitchell Lichtenstein) con Demi Moore al frente (no entramos a comentar la presencia de películas como La pantera Rosa 2).
Presencia española
Desaparecido el cine asiático tan en boga los últimos años -encontramos una sola película a competición: Forever Enthralled del irregular director chino Chen Kaige-, predomina un gran número de coproducciones internacionales así como una fuerte presencia latinoamericana. A concurso, una coproducción española, La teta asustada, segundo filme de la peruana Claudia Llosa que aborda los traumas de una joven torturada y violada en la guerra contra el terrorismo de su país. En la sección Panorama hay otras coproducciones españolas: el cineasta madrileño Chema Rodríguez retrata en Coyote a modo de documental el tráfico de inmigrantes en la frontera sur estadounidense, mientras que el director gallego Roberto Castón presentará su debut con Ander, donde aborda sin tapujos la homosexualidad (sin olvidar la importante presencia de Sólo quiero caminar de Agustín Díaz Yanes). Mientras, el cine latinoamericano tendrá su presencia en la Sección Oficial con la película Gigante, ópera prima de Adrián Biniez.
De las dieciocho películas que dominan la competición destacan con solturas dos producciones internacionales: la esperada nueva película del veterano francés Bertrand Tavernier, In the electric mist (rodada en Estados Unidos con Tommy Lee Jones) y Rage, de la interesante realizadora londinense Sally Potter. Finalmente, mucha curiosidad despierta el debut del coguionista habitual de Bruno Dumont, Rachid Bouchareb, con London river, así como los nuevos trabajos de cineastas como François Ozon (Ricky), Stephen Frears (Cheri) o Hans-Christian Schmid (Storm).