Edición impresa | CINE
| Publicado el 08/05/2009
En Hollywood, diez millones de euros de presupuesto es una cantidad ridícula. Para nosotros, es una fortuna. Sin embargo, desde que me enteré que Coppola pensaba rodar una película con dos actores españoles (Maribel Verdú y, en un principio, Javier Bardem, al que luego sustituiría Carmen Maura) supe que era una ocasión única para trabajar con uno de los grandes maestros. El cine es una cuestión de dinero, de contratos y de negociaciones, por supuesto, pero también hay un elemento de ilusión y yo estaba dispuesto a pelear hasta la extenuación para que, finalmente, Tetro fuera también una película española. Cuando el próximo 14 de mayo inaugure la Quincena de los Realizadores de Cannes, será el principio de una nueva etapa para el filme pero también el final de otra muy larga y nada fácil. Todo ha llevado mucho trabajo. No fue fácil contactar con la productora de Coppola y mucho menos convencerla de que les beneficiaba trabajar con nosotros. En Europa tenemos una larga tradición de colaborar entre varios países, pero en Estados Unidos no están nada acostumbrados. Fueron muchas madrugadas soportando largas videoconferencias con los abogados de la productora de Coppola y tratando de persuadirles con argumentos pero también con pasión por el proyecto.









Francis Ford Coppola y Maribel Verdú en el rodaje de tetro