La animación española se asoma al mundo
El éxito de Planet 51 consolida la industria del género nacional
Se estrena hoy en España Planet 51, una superproducción que ya ha hecho historia. ¿La fórmula? Sencillez, mucho talento y un generoso presupuesto. Así ha llegado a la cima la animación española
- ( 27/11/2009 )
-
- Resultados:
-
-
Se estrena hoy en España Planet 51, una superproducción que ya ha hecho historia. ¿La fórmula? Sencillez, mucho talento y un generoso presupuesto. Así ha llegado a la cima la animación española.
Hay dos formas de conquistar Hollywood. La primera es a la Almodóvar, es decir, planteando un universo absolutamente ajeno a su cultura y tradición que los deje anonadados. La segunda, utilizar sus mismas armas. Es lo que hace Planet 51, estrenada a lo grande la semana pasada en Estados Unidos por Sony y vendida a la mayoría de países del mundo. La película, que traslada de Pixar la fórmula de realizar un filme para los niños que también puedan disfrutar sus padres, está realizada en Madrid, dirigida por tres españoles (Jorge Blanco, Javier Abad y Marcos Martínez) y producida por un estudio nacional con ambición de convertirse en una gran industria, Illion Animation Studios. Pero los espectadores deberán esperar a los títulos de crédito para darse cuenta de ello, ya que nada en el filme parece sugerir que no es una producción estadounidense. Planet 51, cuyo título original ya es en inglés, está protagonizada por un astronauta de la NASA, se desarrolla en un mundo calcado al de American Graffitti y cuenta con las voces de Jessica Biel o Gary Oldman.
Sin duda, su lanzamiento universal supone una buena noticia para la industria y da buena fe del talento y la pericia de los animadores nacionales. Pero también da buena muestra de algunas de sus carencias. No deja de ser sintomático que para el guión se haya recurrido a un emblema del cine de California como Joe Stillman, profesional curtido en la MTV y artífice de la exitosísima saga de Shrek. De hecho, los alienígenas verdes que pueblan ese planeta ignoto recuerdan a la famosa criatura de DreamWorks, y siguiendo ese mismo modelo está plagada de referencias postmodernas de carácter irónico. El ingenioso argumento, inspirado de forma confesa en E. T., el clásico de Spielberg, cuenta la misma historia pero al revés. El crítico más importante del país, Roger Ebert, ha elogiado su capacidad para entretener y su animación colorista mientras muchos otros le han reprochado su mimetismo con algunas producciones recientes.
Apuesta 'americanizada'
El resultado gráfico, en cualquier caso, es espectacular. Con esta apuesta decididamente americanizada, Illion, que prepara ya dos largometrajes tan ambiciosos como Planet 51, se aparta del camino marcado por dos compañías pioneras: Bren, de Filmax, y Dygra, establecidas en Galicia, comunidad que ha sido el epicentro de la animación nacional. Ambas, al contrario que Illion, han basado su estrategia aportando color local al inspirarse en referentes más castizos como El Cid (en El Cid, la leyenda, de 2003) o Don Quijote en la fallida Donkey Xote (2007). Otra compañía fundamental ha sido Dygra, que triunfó con El bosque animado (2001) o Noche de San Juan (2006). De momento, los resultados comerciales y artísticos han sido dispares.
Por una parte, la calidad técnica y el talento de los animadores nacionales es una realidad aclamada en el mundo entero, sin embargo las historias y los guiones han sido con frecuencia su talón de Aquiles. La buena racha de Bren se rompió con el fracaso de la carísima adaptación de Cervantes y ni siquiera el éxito de la franquicia de El ratoncito Pérez le ha dado aire. Otros títulos que tampoco han cumplido expectativas son Cristóbal Molón o El espíritu del bosque. Batacazos que no han desanimado a una industria en la que Antonio Banderas está jugando un papel fundamental. Tras producir El lince perdido el año pasado, ya prepara otra superproducción, Goleor: the Scale and the Sword con la misma productora, Kandor Graphics. Y aún por llegar, Noche ¿de paz?, de Dygra, primera apuesta nacional en 3D que planea un estreno internacional simultáneo para el año que viene. ¿Será la animación el punto fuerte del cine español?
Juan SARDÁ