publicidad
Logo El Cultural
Logo El Mundo
  Búsqueda avanzada
Edición impresa

Scorsese y Polanski, las estrellas de la Berlinale

Una proyección integral de 'Metrópolis' abre la 60ª edición del certamen. Scorsese, Polanski, Yimou, Vinterberg o Winterbottom concurren en la Sección Oficial.

  • ( 05/02/2010 )
  • Resultados:
  •           Imprimir Enviar correo


La proyección con nuevo metraje de Metrópolis, de Fritz Lang, será uno de los aperitivos que abrirán la Berlinale 2010, que cumple 60 años y que arranca el próximo jueves. En la Sección Oficial podrán verse los trabajos de Scorsese (Shutter Island, aunque fuera de concurso), Polanski (cuyos problemas judiciales no le han impedido presentar The ghost writer), Zhang Yimou, Thomas Vinterberg y Winterbottom, entre otros. En secciones paralelas, y con sello español, estará el esperado documental sobre Norman Foster y los trabajos de Oskar Santos (El mal ajeno) y Miguel Albaladejo, con el que ha hablado El Cultural por Nacidas para sufrir

En una entrevista con Peter Bogdanovich publicada en 1969, Fritz Lang mostraba sus dudas (ideológicas fundamentalmente) acerca de Metrópolis. “Entonces no estaba interesado en política como lo estoy ahora”, dijo el director alemán refiriéndose al momento en el que rodó la fábula maquinista. “Es difícil hablar de la película. ¿Acaso tengo que decir que me gusta porque se hizo realidad algo que entreví en mi imaginación, cuando en realidad la detesto?”, continuaba el realizador sin pestañear (imaginamos). Y pese a ello, y pese a su propio creador, pocas películas como Metrópolis han determinado el llamado imaginario colectivo.

Desde el mismísimo Goebbels a Ridley Scott, pasando por Alan Moore, nadie se ha resistido al poderoso influjo del robot María. Y, sin embargo, apenas un puñado de privilegiados ha podido nunca contemplar la obra en su integridad. La 60 edición de la Berlinale, que empieza el próximo jueves, promete la exhibición íntegra, o casi, de Metrópolis. El verano pasado un milagroso hallazgo en la filmoteca de Buenos Aires dio con 25 minutos inéditos (para la mayoría) que completan la versión de 124 que la fundación Murnau restauró con motivo del 75 aniversario de la cinta. Esto es lo que se llama un principio prometedor.

El resto, por duro que parezca, se antoja, gracias a Fritz Lang, más llevadero. De hecho, la Sección Oficial de la Berlinale 2010, la que redondea las seis décadas, cumple, poco más o menos, con la pauta seguida en los últimos años: hay de todo (de entrada, el nivel es ligeramente superior a años precedentes), pero el preciado Oso de Oro acabará por ser, si nadie lo remedia, una sorpresa. Intentar extraer una regla o tendencia que ordene las 26 películas a competición se antoja una tarea difícil.

Entre los grandes nombres, dos toman la delantera. De un lado, Martin Scorsese, del otro, Roman Polanski. El primero presenta Shutter island. El neoyorquino vuelve a trabajar con Leonardo Di Caprio en una especie de descenso en caída libre al lugar en el que habita la locura. Es un Scorsese violento, brutal y tan voraz como en sus mejores momentos.

El fantasma de un mito
El segundo ofrece algo más, mucho más que una simple película. La producción franco-germano-británica The ghost writer es, quiera o no, una excusa. Poco importa que la excusa esté protagonizada por Ewan McGregor. Está más que confirmado que pocas ausencias (el realizador sigue detenido en Suiza a la espera de que la justicia se pronuncie sobre la petición de extradición de EEUU) se harán tan presentes.

Junto a estos dos monstruos de la cinematografía moderna y, digamos, occidental, otros tres miembros totémicos de la cinematografía oriental. El veterano realizador japonés Yoji Yamada, padre del cine de samuráis e infatigable hacedor de la popular serie Tora-san (la más larga jamás filmada), será el encargado de cerrar el festival con About her brother. Con ésta son ya cinco veces consecutivas las que el director se pasea por Berlín.

Zhang Yimou, el también padre de todas las nuevas, inquietas y premiadas generaciones chinas presenta A woman, a gun and a noodle shop. Será su regreso tras la aparatosa monumentalidad de La maldición de la flor dorada, de 2006. Sin contar, claro está, los juegos olímpicos en los que el director de La linterna roja ejerció de maestro de una ceremonia, otra vez, tan aparatosa como monumental. Y en tercer lugar, el veteranísimo cineasta nipón Koji Wakamatsu, que ofrece Caterpilar.

A cierta distancia de las vacas sagradas, se encuentran los terneros revoltosos. Es ley de vida. A la cabeza de este grupo se localizan gentes de tan diverso pelaje como Noah Baumbach, Thomas Vinterberg y Michael Winterbottom. El primero de los citados es, sin duda, el genio oculto tras el grupo de estilistas y capitanes de la modernidad comandados por Wes Anderson. Suyo es el guión de The Life Aquatic y de Fantastic Mr. Fox, la cinta animada con marionetas sobre el personaje de Roald Dahl. Sin duda, una de las películas más estimulantes del año pasado. Pues bien, Baumbach, tras Historias de Brooklyn y Margot y la boda, vuelve a su terreno con Greenberg. Es decir, con Ben Stiller de protagonista, una de esas historias que se debaten entre diálogos perfectos siempre en equilibrio entre la comedia, la nostalgia y el mal de alturas.

Hijo del Dogma
Vinterberg y Winterbottom son otra cosa. Tres películas separan Celebración de Submarino, la que ahora presenta el danés fuera del férreo control de Zentropa, la productora de Von Trier. Entre ellas, dos rarezas tan descomunales (It's all about love y Querida Wendy) como magnéticas. Sin duda, el más esperado y sugerente de los hijos del Dogma. Winterbottom, por su parte, insiste en su carrera rumbo a sabe dios dónde. Es el único cineasta vivo que salda cada año con un mínimo de una película. El año pasado, eso sí, fueron dos: The shock doctrine y Genova, y las dos radicalmente diferentes entre sí. Esta temporada, de momento, se limita a The killer inside me, un cinta con Cassey Affleck, Jessica Alba y Kate Hudson que dibuja una fábula ultraviolenta y visceral basada en un novela del autor ultraviolento y visceral Jim Thompson. Su proyección en el festival de Sundance alimentó todo tipo de polémicas. “Cuando lees la novela, es increíblemente espantosa. Pero se supone que la violencia es horrible”, señala el director. Por lo demás, hasta seis películas de producción alemana (coincidencia tal vez), tres óperas primas, cuatro películas estadounidenses (muchas para los modos y costumbres de la Berlinale) y, lo que es más relevante, dos Osos de Oro y un premio del jurado de ediciones anteriores completan la radiografía de la sección a concurso.

Debutantes o casi
De las cinematografías limítrofes y emergentes (la filipina que es la que más gusta), ni rastro. Apenas la cinta rumana del debutante Florin Serban sirve para cubrir las apariencias en este último apartado. La bosnia Jasmila Zbanic presenta On the path, su segunda película tras la delicada y emotiva El secreto de Esma que en 2006 se hizo con el primer premio de la Berlinale. En la misma posición se encuentra el chino Wang Quan'an. Su poderosa y furiosamente emotiva La boda de Tuya mereció todos los honores en 2007. Apart together, así se llama su nuevo trabajo, ha sido, además, señalado para abrir el festival. Pernille Fischer, que mereció el premio del jurado hace cuatro años por En soap, una comedia agria y muy fría, también regresa. Su nuevo filme lleva por título En famille. Más nombres a tener en cuenta: la pareja francesa formada por Benoît Deléphine y Gustave de Kevern vuelve a los modos, disparatados y excesivos, de Louise-Michel con Mammuth; Nicole Holofcener parece regresar al cine profundamente femenino (sea esto lo que sea) de la mano de Please give; Lisa Cholodenko, tras las pequeñas y agudas High art o Laurel Canyon, reúne un reparto para llamar la atención (Julianne Moore y Annette Benning) en The kids are all right, y el turco-alemán Semih Kaplanoglu receta más comida, Honey, después de la densa y sensual Milk.

¿Y los españoles? Nada. Lo más parecido (por el idioma) es la película argentina de Natalia Smirnoff Rompecabezas. ¿Más? Un último detalle: los expertos documentalistas Rob Epstein y Jeffrey Friedman (El celuloide oculto) debutan en el drama de ficción con Howl.

En cualquier caso, lo importante está en otro sitio: en las columnas de la Puerta de Brandenburgo. Allí, el día 12, se proyectará Metrópolis como quizá sólo fue vista muy al principio. Será, por tanto, la Berlinale o el poder de la máquinas.

Luis MARTÍNEZ


Del mal ajeno a Norman Foster
Unos 54 títulos, la mitad documentales, podrán verse en la muestra paralela Panorama, un foco que muchas veces brilla más que su hermana mayor, la Sección Oficial. Este año del aniversario, el propio comité de selección destaca la presencia de películas que abordan las huellas del pasado. Por ejemplo, la kurda Son of Babylon, sobre la primera guerra de Iraq; el documental Fritz Bauer, sobre los años de la dictadura comunista de Adenauer en la RFA, y el western australiano Red Hill, sobre la política racista de su país.

La presencia española tiene tres nombres propios. Por una parte, Miguel Albaladejo y su Nacidas para sufrir. Por la otra, El mal ajeno, una historia con elementos de ciencia ficción y misterio producida por Alejandro Amenábar, escrita por Daniel Sánchez Arévalo, protagonizada por Eduardo Noriega y dirigida por Oskar Santos. Sello español lleva también el documental How much does your building weigh, mr. Foster, en el que Norberto López y Alberto Carcas se adentran en la obra del arquitecto británico. Panorama también verá desfilar a numerosas estrellas. Kevin Spacey protagoniza Father of Invention, y James Gandolfini y Kirsten Stewart están al frente de Welcome to Rileys. Por su parte, Ira Sachs, uno de los preferidos de Sundance, estrenará Last Address. También podrá verse el debut del actor James Franco (Herbert White). Desde Suramérica llega la colectiva Revolución, una mirada al México actual a través de realizadores como Carlos Reygadas, Rodrigo García y Gael García Bernal. Brasil estará representada por Bróder, ambientada en las favelas de Rio de Janeiro. Y de Bolivia, Zona Sur, de Juan Carlos Valdivia, en la que se analiza la situación de la burguesía de su país tras la llegada de Evo Morales.

Información relacionada:
(05/02/2010)  Miguel Albaladejo
“No ir a la Sección Oficial es mucho más relajado”

Fotograma de The killer inside me, de Michael Winterbottom.

  Publicidad



De charla con estatuas

El discóbolo de Mirón