Luis MARTÍNEZ | Publicado el 18/03/2011 | Ver el número en PDF
Manuel Martín Cuenca (Almería, 1964) lleva años empeñado en darse esquinazo. Cada una de sus películas es, por definición, lo opuesto. Y para prueba La mitad de Óscar. Imposible encontrar una línea de continuidad en una filmografía que va desde una novela adaptada (La flaqueza del bolchevique) al documental detenido en el rostro de un hombre que fuma (Últimos testigos). Me resulta aburrido hacer lo que los demás esperan, se justifica.