CARLOS REVIRIEGO | Publicado el 25/05/2012 | Ver el número en PDF
El debate es tan viejo como estéril. Las dinámicas de lo imaginado y las palpitaciones de lo real, la ficción o el documental, Méliès o Lumiére... Girimunho es otra de esas películas capaces de desactivar cualquier orden clasificatorio. Lo corpóreo y lo espectral, el cálculo y la improvisación, la vida y la muerte, el sueño y la vigilia, lo específico y lo universal.
Bastu, protagonista de Girimunho.