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Martes, 02 de septiembre de 2014
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Gary Cooper: vida y filmografía

El actor de sí mismo frente a la cámara

Especial Gary Cooper

Gary Cooper, el vaquero de Iowa que conquistó Hollywood, cumpliría el lunes cien años, pero el cáncer se lo llevó hace cuatro décadas. En la ficción fue el hombre lacónico y apegado a sus principios, pionero de toda una estirpe de actores formada por nombres como James Stewart, Henry Fonda o Clint Eastwood. Idealizado como actor de westerns (El forastero, Solo ante el peligro), también resplandeció en dramas (El orgullo de los Yankees) y comedias (Bola de fuego, Ariane). Hoy EL CULTURAL recuerda al actor hecho mito de la mano del escritor Guillermo Cabrera Infante y los críticos Jorge Berlanga y Miguel Marías.


 | 02/05/2001 |  Edición impresa


Alas (Wings, 1927), de William A. Wellman. Un excelente ejemplo de cine mudo, en el que Gary Cooper interpreta al cadete White en un papel secundario pero relevante. Fue el primer filme en obtener el Oscar por la Mejor Película.

El virginiano (The virginian, 1929), de Victor Fleming. Es el primer filme sonoro de Gary Cooper, y en el que, con la ayuda de Fleming, encuentra para su interpretación el prototipo del personaje lacónico y éticamente correcto que interpretará a lo largo de toda su carrera. La resonancia emocional de la película la aporta la relación de amistad entre Richard Arlen y el propio Gary Cooper.

Marruecos
(Morroco, 1930), de Joseph von Sternberg. El actor forma una excelente pareja con Marlene Dietrich en el primer filme de la actriz alemana para Hollywood. Basado en la novela Amy Jolly, de Benno Vigny, se trata de un semimusical en el que el legionario Gary Cooper mantiene una romántica relación con una misteriosa mujer, de pasado incierto, que se establece en Marrucos como cantante en un viejo café

Las calles del hampa (City Streets, 1931), de Rouben Mamoulian. Una historia de amor con el telón de fondo de guerras entre gangsters, basado en un texto de Dashiel Hammet, en la que Mamoulian parecía más preocupado por dónde colocar la cámara y qué hacer con ella que en contar la historia. Gary Cooper interpreta al héroe, un joven honesto que salta del mundo del circo al del hampa.

Adiós a las armas (A Farewell to Arms, 1932), de Frank Borzage. Adaptación excesivamente romántica de la obra homónima de Ernest Hemingway, de la cual Charles Vidor realizaría un remake en 1957. La cuidada fotografía de Charles Lang obtuvo el Oscar.

Una mujer para dos (Design for Living, 1933), de Ernst Lubitsch. Primera colaboración del actor norteamericano para el genial Lubitsch, en la que interpreta a un artista en París, con la compañía de su mejor amigo, un dramaturgo interpretado por Frederich March. Ambos se enamoran de la misma mujer: Miriam Hopkins.

El secreto de vivir (Mr. Deeds Goes to Town, 1936), de Frank Capra. Compartiendo cartel con Jean Arthur y George Bancroft, Gary Cooper protagoniza esta memorable fantasía en la que los valores de provincias triunfan sobre el cinismo de la gran ciudad. Capra obtuvo el Oscar al mejor director.

Buffalo Bill (The Plainsman, 1936), de Cecil B. de Mille. Un grandioso western de espacios abiertos, en el que De Mille se las ingenia para involucrar en la misma aventura a los personajes históricos. Wild Bill Hickok, Calamity Jane, Buffal Bill, George Custer y Abraham Lincoln. Gary Cooper está soberbio encarnando a Buffalo Bill.

La octava mujer de Barba Azul (Bluebeard’s Eighth Wife, 1938), de Ernst Lubitsch. Extraña comedia con guión de Brackett y Wilder, en la que el actor americanointerpreta al multimillonario Michael Barndom, divorciado en siete ocasiones. Su octava mujer, Claudette Colbert, pone en práctica su propia estrategia para “atar” a su marido.

El forastero (The Westerner, 1940), de William Wyler. Excelente relato sobre la disputa de tierras en el Viejo Oeste, que le valió un Oscar a Walter Brennan, el juez que ordena el ahorcamiento de Gary Cooper, injustamente acusado de robar ganado. Es la primera vez que el actor trabaja con el maestro Wyler.

Bola de fuego (Ball of Fire, 1941), de Howard Hawks. Primero de los cinco filmes protagonizados de forma continuada por Gary Cooper, en los que alcanzó su madurez interpretativa. A las órdenes de Hawks, pero con un guión del dúo Charles Brackett y Billy Wilder (cuya influencia se deja notar en todo el filme), Gary Cooper encarna a un chifaldo profesor de baile que tiene como alumna aventajada a Barbara Stanwyck.

Juan Nadie (Meet John Doe, 1941), de Frank Capra. Es la segunda y última vez que el actor trabaja con Frank Capra, dando vida a un persoanje muy similar al Mr. Deeds de El secreto de vivir, aunque lo hace evolucionar de modo más ambiguo. El filme, claramente ideológico, es una crítica contra el fascismo latente en la sociedad norteamericana, y evoluciona de la comedia a la tragedia, creando una ruptura que desconcertó al público y a la crítica, pero que hoy está considerado uno de los grandes clásicos del cine.

El sargento York (Sergeant York, 1941), de Howard Hawks. Hawks desarrolla un simple pero muy profundo relato sobre el bien y el mal, que le valió a Cooper su primer Oscar al Mejor Actor en la piel del sargento ultraprofesional y pacifista Alvin York, personaje real que capturó a 132 prisioneros alemanes durante la I Guerra Mundial, la mayor captura realizada por un solo soldado en toda la historia.

El orgullo de los Yankees (The Pride of the Yankees, 1942), de Sam Wood. Basada en la legendaria y heroica vida del jugador de beisbol Lou Gehrig, que convirtió el sueño americano en realidad, Cooper vuelve a ofrecer una clásica y reveladora interpretación. Escrito con elocuencia, fotografiado con precisión y dirigido con enorme sensibilidad y cuidado, el filme obtuvo diez nominaciones al Oscar.

Por quién doblan las campanas (For Whom The Bells Torn, 1943), de Sam Wood. Todos los implicados en esta adaptación de la novela de Hemingway sobre la Guerra Civil española debían pensar que estaban realizando otro gran clásico de Hollywood. Y así fue. Pero las presiones españolas del sector católico provocó que el resultado final resultara confuso y amorfo. En cualquier caso, Gary Cooper -que fue escogido por el propio Ernest Hemingway para encarnar al héroe- e Ingrid Bergman dieron el do el pecho interpretativo.

El manantial (The Fountainhead, 1948), de King Vidor. Deudor del film noir, esta cinta de marcado estilo expresionista está basada en la popular novela homónima de Ayn Rand, que también se encargó del guión. Gary Cooper, en la piel de un genio de la arquitectura, vuelve a interpretar su papel: el del hombre que a pesar de todas las presiones no traiciona sus principios. En el rodaje, el actor se enamoró de su pareja en la ficción, Patricia Neal, dando pie a la peor crisis por la que pasó el matrimonio Cooper.

Tambores lejanos (Distant Drums, 1951), de Raoul Walsh. Western de suspense contenido, en el que los cowboys no son centauros sino que van a pie, excelentemente dirigido, que marca el inicio de la última etapa de Cooper. Una especie de remake de Objetivo Birmania que sustituye el Sureste Asiátiaco por la prehistoria del western... una tierra poblada de tramperos.

Solo ante el peligro (High Noon, 1953), de Fred Zinnemann. Quizá de no haber intervenido Gary Cooper -en una interpretacion que define su rol fílmico y por la cual obtuvo su segundo Oscar-, este filme hubiera sido de serie B, debido a su bajo presupuesto. Las connotaciones políticas en referencia a la Caza de Brujas son claras, no en vano, su guionista, Carl Foreman, fue delatado ante el Tribunal MacCarthy el año anterior al estreno de la película. La banda sonora de Dimitri Tiomkin es de las que paran el reloj...

Ariane (Love in the Afernoon, 1957), de Billy Wilder. Una de las mejores, y sorprendemente menos conocidas, comedias del genio Wilder. Aunque el maestro alemán quería a Cary Grant, y después se pensó en Yul Briner, fue finalmente Gary Cooper el actor elegido para emparejarse con Audrey Hepburn (que tenía 28 años frente a los 56 de Cooper) en este amable canto al amor. Para disimular la edad del actor, casi siempre se le filmó oculto en la penumbra o utilizando gasas a modo de filtro para ocultar las arrugas.

El árbol del ahorcado (Hanging Tree, 1958), de Delmer Daves. Un Gary Cooper envejecido y grandioso encarna a un médico que trata a una mujer ciega (Aaria Schell) en un western psicológico en el que la pasión enfermiza y los deseos de venganza trazan el camino de una trama clásica y perfecta.

BIOGRAFíA

7 de mayo de 1901. Nace Frank James Copper en Helena, estado de Montana. Segundo hijo de los inmigrantes ingleses Alice y Charles Cooper, quien más tarde acabaría siendo juez de la Corte Suprema.
1910. Viaja junto a su madre y su hermano a Inglaterra para estudiar en el colegio público Dunstable.
1914. El inicio de la I Guerra Mundial motiva su regreso a los Estados Unidos para estudiar Técnico Agrícola en el Wesley College de Bozeman y más tarde Arte en la Universidad de Grinnel, en Iowa.
1916. Sufre un accidente de circulación que le causa una lesión de cadera que originará su peculiar manera de andar. Su médico le recomienda que monte a caballo.
1917. Se emplea como vaquero en el rancho familiar, donde adquiere la destreza que tanto le valdría años más tarde.
1924. Hábil para el dibujo, empieza a colaborar en diferentes periódicos locales de Helena con tiras cómicas de política, a la vez que trabaja de guía en el parque natural de Yellowstone.
1925. Se traslada a California y prueba suerte en la industria del cine con pequeños papeles extra y especialista en películas del oeste.
1926. Su primera aparición relevante es en Flor del desierto, de Henry King, en cuyos títulos de crédito aparece ya como Gary Cooper.
1927. La Paramount le contrata para actuar en películas mudas como Ello y Alas, ambas junto a la actriz Clara Bow, una leyenda de la época que sería su primera amante y quien le ayuda a situarse en Hollywood.
1929. Debuta en el cine sonoro de la mano de Victor Fleming con El virginiano. A partir del rodaje de El canto del lobo inicia un apasionado romance con Lupe Vélez.
1930. Durante el rodaje de Marruecos mantiene un breve idilio con la actriz Marlene Dietrich.
1931-36. Se convierte en una de las máximas estrellas del cine mundial con títulos como Adiós a las armas, de Frank Borzage; Una mujer para dos, de Ernst Lubitsch; El secreto de vivir, de Frank Capra, o Bufallo Bill, de Cecil B. De Mille.
1931. Exhausto tras protagonizar 28 películas en cinco años, viaja a Europa para someterse a una cura de reposo.
1932. En Italia mantiene un romance con la condesa Dorothy di Frasso, que le introduce en la alta sociedad y le aporta un nuevo sentido de la elegancia y el protocolo.
1933. Se casa con la actriz Verónica “Rocky” Balfe, con quien tendrá a su única hija, María.
1937. Es candidato por primera vez al Oscar al mejor actor por El secreto de vivir.
1940-1945. Nueva prolífica época en la que protagoniza títulos como El forastero, de William Wyler; Juan Nadie, de Frank Capara; El sargento York y Bola de fuego, ambas de Howard Hawks, o El orgullo de los Yankees y Por quién doblan las campanas, dirigidas ambas por Sam Wood.
1941. Recibe su primer Oscar por su prodigiosa actuación en El sargento York.
1943. Es candidato al Oscar a mejor actor por El orgullo de los Yankees.
1944. Candidato al Oscar por Por quién doblan las campanas, adaptación del libro de Ernest Hemingway, escritor con quien mantuvo una estrecha amistad hasta sus últimos años y con quien compartió su afición por la caza y la pesca.
1951. En el rodaje de Solo ante el peligro, de Fred Zinneman, vive un romance con la actriz Grace Kelly.
1952. Obtiene su segundo Oscar al mejor actor con la película Solo ante el peligro, tras una etapa de filmes inferiores.
1960. Recibe su tercera estatuilla: el Oscar honorífico.
13 de mayo de 1961. A la semana de cumplir los sesenta, muere víctima del cáncer.




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