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Miércoles, 30 de julio de 2014
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La comedia clásica cambia de plano

El pisito y Ser o no ser se estrenan en Madrid

Con las obras maestras del cine ocurre como con los clásicos de la literatura, los artistas sienten la pulsión de reinventarlas en otros formatos. La temporada teatral madrileña se abre con dos adaptaciones de dos grandes títulos cinematográficos: El pisito (en el Marquina) y Ser o no ser (Alcázar).


LIZ PERALES | 04/09/2009 |  Edición impresa


Escena de la versión teatral de El pisito

Ojalá las comedias Ser o no ser (de Lubitsch) y El pisito (de Marco Ferreri) corran en el teatro la misma suerte que en el celuloide. Coinciden en la cartelera madrileña, dándole al inicio de la temporada cierto aire hollywoodiense. Hubo un tiempo, cuando el cine florecía, que los guiones, así como los actores, se buscaban en un teatro en decadencia; ahora que en los cines ya no hay ni acomodadores, el viaje parece haberse invertido.

El pisito es la primera de estas dos comedias en llegar a Madrid. Se estrena mañana 5 en el Marquina y es la obra número cien que hace uno de los productores más veteranos del teatro español, Juanjo Seoane. Amante del teatro con mayúsculas, gran lector y adaptador con el seudónimo de Juan Altamira, su empeño siempre ha sido el de dar a conocer a los clásicos del siglo XX (Tenesse Williams, Priestley, Eduardo de Filippo, Cocteau ...). Y hacerlo de la mano de las grandes figuras interpretativas de nuestro país (Amparo Rivelles, Nuria Espert, Adolfo Marsillach, Analía Gadé, Nati Mistral, Concha Velasco, sin olvidar a Maria Jesús Valdés, quién retornó a los escenarios gracias a él). Independientemente de su éxito, sus producciones han sido respetuosas y dignas. Así explica él el teatro que le interesa: “Un amigo me dijo que yo hacía teatro de museo. Pues sí, le dije, es precisamente ahí donde se guardan las grandes obras de arte. Y, claro, alguien tiene que poner en pie los mejores títulos del repertorio mundial”.

Un final misterioso.
El pisito fue primero una novela escrita por Rafael Azcona, que luego adaptó al cine para Marco Ferreri. De aquella novela nace también la adaptación teatral escrita por Seoane y Bernardo Sánchez (quien también versionó para las tablas El verdugo). Seoane explica que la versión fue supervisada por Azcona poco antes de morir (falleció el pasado año): “Yo llevaba trabajando en ella desde hacía cinco años, pero no la he montado hasta encontrar el reparto y el director adecuados. Le mostré a Azcona el texto y le gustó bastante, pero nos sugirió un final distinto. Y le hemos hecho caso”. Añade que su versión no se parece mucho a la cinematográfica, pues se acerca más al cine de Berlanga que al del neorrealista Ferreri.

Como se sabe, Azcona se inspiró en un suceso ocurrido a mediados de los años 50 en Barcelona, donde un joven, ante las dificultades de alquilar una vivienda, terminó casándose con una octogenaria para heredar su contrato de inquilinato. Y eso les ocurre a los protagonistas de El Pisito, Roberto y Petrita, quienes, tras 14 años de noviazgo, todavía no pueden casarse porque no tienen dónde vivir. La historia, absurda y demencial, tejida con el humor negro azconiano, o más precisamente “humor patético”, como él lo denominaba, es un relato irónico de la sociedad española de su tiempo. Un ejemplo del cine “neorrealista” patrio que dibuja un Madrid en expansión a costa de las barriadas que se construyen para recibir a los emigrantes de la España agropecuaria.

En la versión cinematográfica, José Luis López Vázquez es el protagonista y Mary Carrillo (fallecida este verano), su novia. En el teatro, la pareja la integran Pepe Viyuela y Teté Delgado (magnífica en Los cuernos de Don Friolera). La anciana propietaria de la pensión es Asunción Balaguer, y también figuran en el reparto Rafael Núñez (excelente Friolera en la citada producción y que da vida en ésta a Dimas, el otro inquilino de la pensión). El cineasta Pedro Olea dirige la obra, y ha contado con un excepcional equipo técnico: el iluminador Juan Gómez Cornejo, el escenógrafo Wolfgang Burmann y Javier Artiñano en el vestuario.

Respecto a To be or not to be (Ser o no ser), se estrena el día 11 en el Teatro Alcázar. Supone el salto de Teatro Meridional a los escenarios comerciales, aunque bajo el paraguas del productor Pedro Larrañaga. La compañía madrileña se presenta en este inicio de temporada con dos obras que, en realidad, son un homenaje al cine: La verdadera historia de los hermanos Marx, en el teatro Fígaro-Marsillach, con texto original de Julio Salvatierra, y esta adaptación de la película de Lubitsch, también de Salvatierra y que el director álvaro Lavín pone por las nubes: “La versión de Julio es excepcional. En realidad, hace años que teníamos en la cabeza este proyecto para hacerlo con producción de nuestra compañía. Al entrar en contacto con Pedro Larrañaga, él nos habló de que le habían ofrecido los derechos de una versión anglosajona. Cuando leyó la nuestra, no dudó en apostar por ella”.

Dos versiones.
Pero Salvatierra tuvo que pasar el filtro de los propietarios de los derechos de la película, que le obligaron a modificar su primera versión. “Yo había trasladado la acción de la Polonia amenazada por los nazis, que es donde transcurre la película, a la Sevilla del 36, haciendo una parodia del fascismo y del dictador que estaba por llegar. Pero los americanos exigieron que la parodia fuera sobre Hitler”. Así pues, la versión es “fidelísima”, explica el autor, “la estructura de la película es perfecta y los diálogos son tan buenos que apenas los he cambiado. únicamente he introducido elementos teatrales, porque se trata de otro formato, pero manteniendo el tono de alta comedia elegante e irónica tan difícil de alcanzar, y más tratándose de un tema tan crudo como el nazismo”.

Uno de los aspectos más complejos ha sido la puesta en escena, por la multiplicidad de escenarios. Lavín ha echado mano de la imagen para recrear la historia de cómo sobrevive la compañía de teatro que protagoniza la obra. “Estamos hablando de cosas con las que nos identificamos mucho los actores, porque la obra cuenta el día a día de una compañía de repertorio en una situación extrema, la de una Varsovia amenazada por los nazis. Es edificante ver cómo se bastan con su talento para ser héroes”.

Tras cinco años ausente de los escenarios Amparo Larrañaga se ha decidido a encabezar el reparto con el papel de la actriz protagonista María Tura. Le acompañan, entre otros, José Luis Gil (como su marido Joseph Tura), Carlos Chamarro (profesor Siletsky) y Diego Martín (André Sobinsky).


Otra de cine

El Pez Gordo es otra comedia que llega a los escenarios madrileños tras pasar por el cine. Fue la versión protagonizada por Kevin Spacey y Danny De Vito la que dio a conocer mudialmente la obra homónima del autor norteamericano Roger Rueff. La producción española, recién estrenada en el Arenal de Madrid, está protagonizada por Helio Pedregal, Toni Cantó y Bernabé Rico, quienes dan vida a tres ejecutivos a la espera de cazar a un cliente que puede salvar su porvenir laboral.


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