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Las madres ausentes de Pedrero

La autora estrena en el Conde Duque de Madrid En la otra habitación

LIZ PERALES | 04/11/2011 |  Edición impresa


Escena de En la otra habitación

Unas treinta obras escritas, más de la mitad estrenadas, es el bagaje literario de Paloma Pedrero (Madrid, 1957), autora que goza de más predicamento en el extranjero que en nuestro país, especialmente en América y, sobre todo, en Estados Unidos, donde sus piezas no solo son objeto de estudio en universidades e instituciones académicas, también muy preciadas por aficionados y profesionales del teatro. El viernes 4 estrena en el Conde Duque de Madrid En la otra habitación, uno de sus últimos textos que ella misma dirige. Coincide con la publicación de la antología Dramaturgas españolas de la escena actual, editada por Castalia y que reúne textos de autoras de distintas generaciones que hoy escriben en español. Junto al texto de Pedrero (Los ojos de la noche), figuran títulos de Lourdes Ortiz, Carmen Resino, Lluïsa Cunillé y Laila Ripoll.

Como ya se ha dicho, la autora también ejerce como directora, con su compañía Teatro del Alma, cuyo nombre ya es significativo de por dónde va su estilo dramático. Un estilo clásico, que temáticamente plantea conflictos sociales tratados desde una óptica muy personal. “Mi teatro no intenta innovar ni experimentar nuevas formas, es respetuoso con la unidad de acción, tiempo y espacio. Lo que sí busco es ir al fondo de los conflictos, generalmente asuntos que se manifiestan en la sociedad pero que yo abordo desde vivencias personales, en el teatro no puede ser de otra manera, hay que inventarse personajes. Y, en este sentido, creo que mi teatro se ha anticipado argumentalmente a la sociedad. Por ejemplo, cuando estrené El calor de agosto, en la década de los 80, nadie hablaba de relaciones entre lesbianas, o cuando Cachorros, los neonazis todavía no habían aparecido en la escena social. Sí, creo que tengo olfato para elegir temas y personajes que tiempo después son moneda corriente”, explica.

En la otra habitación indaga en las relaciones madre-hija. “He querido abordar el problema de las madres ausentes, mujeres con hijos pero que también les gusta su profesión y que dedican poco tiempo al cuidado de la familia”. La obra presenta a una mujer en la cuarentena de su vida, casada y madre de una hija de 18 años, que trabaja como profesora, trabajo que le apasiona y que considera una parte importante de su vida. Pero su hija, que vive con ella, quiere hacerle pagar su libertad. “Es una obra con un misterio creciente que va desvelando relaciones y estrategias dramáticas de los personajes, una fórmula que he empleado en otras obras. Sucede casi en tiempo real, dura poco más de una hora. En ella reivindico el derecho de los padres a volar lejos de sus hijos, sin sentirse culpabilizados. Es, en definitiva, una obra sobre el conflicto generacional hoy, que plantea problemas diferentes a los de generaciones precedentes”. La autora confiesa que la pieza tiene poco de autobiográfica, “a no ser la curiosidad de preguntarme qué me reprochará mi hija cuando sea mayor”.

Elenco doble.
Escrita hace cuatro años, ha decidido llevarla a escena en estos momentos “porque le tocaba. Tengo otras dos o tres piezas que he escrito después, pero voy estrenando por orden “. Pedrero ha creado dos elencos (“tal y como está el teatro y cómo estamos las compañías independientes los actores no pueden prescindir de otras oferta laborales”), que se irán alternado. Maiken Beitia e Isabel Gálvez, para el papel de la madre, y Marta Castellote y Fabia Castro en el de la joven hija.

Artífice también de experiencias dirigidas a dar una mayor proyección social al teatro contemporáneo, la autora estrenó hace dos años Caídos del cielo, una corajuda pieza que llevó a escena con personas sin techo. Ahora pretende trascender el escenario del teatro con esta obra. Tras su estreno en el Conde Duque, la compañía se trasladará todos los lunes y martes a la sala Guindalera, en el barrio madrileño de Prosperidad, donde vive la autora. La compañía barrunta organizar debates y otras actividades tras las funciones.




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